Irán ha advertido a los países de Oriente Medio que albergan instalaciones militares estadounidenses que serán atacadas en represalia si Estados Unidos lanza una agresión contra la República Islámica, informó Reuters, que cita a un funcionario iraní anónimo.
"Teherán ha dicho a los países de la región, desde Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos hasta Turquía, que las bases estadounidenses en esos países serán atacadas" si Estados Unidos lanza un ataque contra Irán, dijo el funcionario, agregando que la nación islámica ha pedido a los aliados de EE.UU. en la región que "impidan el ataque de Washington a Irán".
Además, el funcionario señaló que los contactos directos entre el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Seyed Abbas Araghchi, y el enviado especial de EE.UU., Steve Witkoff, se habían suspendido, lo que refleja las crecientes tensiones.
Las declaraciones llegan tras las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de intervenir militarmente en el país persa si se producían muertes de manifestantes en el marco de las masivas protestas antigubernamentales que estallaron a finales de diciembre y se saldaron con numerosas víctimas.
Este martes, Trump instó a los manifestantes iraníes a seguir protestando, y tomar el control de sus instituciones, asegurándoles que "la ayuda está en camino".
Anteriormente, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, lanzó una advertencia similar, afirmando que "todos los centros y fuerzas estadounidenses en toda la región serán un objetivo legítimo" en respuesta a cualquier posible agresión.
Protestas en Irán
- Las protestas masivas en Irán estallaron a fines de diciembre, luego de que comerciantes de la capital cerraran sus negocios en protesta por la devaluación del rial iraní, que cayó a mínimos históricos frente al dólar estadounidense.
- Alrededor de 2.000 personas, incluidos miembros de las fuerzas de seguridad, han muerto en las protestas, según un funcionario iraní citado por Reuters.
- Teherán, por su parte, ha acusado a EE.UU. e Israel de instrumentalizar las protestas como parte de una "guerra blanda" y les ha advertido severamente contra cualquier injerencia en los asuntos internos de la República Islámica.