China alcanzó un superávit comercial récord próximo a los 1,2 billones de dólares en 2025, una cifra impulsada por el auge de las exportaciones a mercados no estadounidenses, ya que los productores buscaban ganar escala global para hacer frente a la presión de la Administración del presidente Donald Trump, recoge este miércoles Reuters.
Además, el superávit mensual de exportaciones superó los 100.000 millones de dólares siete veces el año pasado, mientras que en 2024 lo hizo solo una vez. Desde el medio señalan que esa tendencia se vio parcialmente apuntalada por un yuan debilitado, lo que pone de relieve que las medidas de Trump apenas han afectado al comercio más amplio de China con el resto del mundo, aunque sí han reducido los envíos dirigidos a Estados Unidos.
Analistas esperan que el gigante asiático continúe aumentando su participación en el mercado global este año gracias a que empresas chinas rápidamente establecen centros productivos en países extranjeros que dan acceso a los mercados estadounidense y europeo con menos presión tarifaria, así como también a la elevada demanda internacional de chips y de productos electrónicos.
"Aunque esto refleja avances en la productividad y la creciente sofisticación tecnológica de los fabricantes chinos, también se debe a la débil demanda interna y al exceso de capacidad resultante", señaló a la agencia Fred Neumann, economista jefe para Asia del HSBC.
En 2025, la economía china enfrentó los aranceles impuestos por Trump para debilitarla y reducir sus exportaciones que, no obstante, resultaron infructuosos.
Donald Trump basó su política económica del 2025, año en que regresó a la Casa Blanca, en aranceles globales que, en su opinión, fortalecen al país. Y para aplicarlos invocó una ley de 1977 destinada a utilizarse durante emergencias nacionales. Ahora acusan al Gobierno federal de extralimitarse en su autoridad.
Este lunes el mandatario estadounidense advirtió que "cualquier país que haga negocios con la República Islámica de Irán pagará un arancel del 25 % sobre todos los negocios". La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, reaccionó a este anuncio indicando que "en una guerra arancelaria no hay ganadores".


