Los líderes europeos recibieron un documento confidencial con las demandas financieras de Ucrania, que ascienden a 1.500 millones de euros. De esta cifra, ya habrían aceptado entregar 800.000 millones, algo que el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, calificó como "una bomba atómica" tras la cumbre extraordinaria de la UE en Bruselas.
Orbán asegura que "los burócratas" de Bruselas aceptaron cumplir "con entusiasmo" la petición del régimen ucraniano de destinar 800.000 millones de euros (cerca de un billón de dólares) para Ucrania, más 700.000 millones adicionales (819.000 millones de dólares) para los gastos militares de Kiev durante los próximos 10 años. "Fue como una bomba atómica", asegura.
"Fue, sin duda, una patada en el pecho de magnitud atómica, porque hasta ahora creíamos que los ucranianos tenían una demanda similar, y que la Unión intentaría quizás eludirla, suavizarla o reducirla, pero no", afirmó Orbán. Añadió que, tal como llegó la solicitud desde Ucrania, "la aceptaron en su totalidad".
"Así que hay una demanda ucraniana de que la Unión conceda 800.000 millones de euros en los próximos 10 años, y hay un documento que dice que está bien, que así sea, y que muestra planes sobre cómo se va a conseguir ese dinero, lo que en esencia significa endeudarse", explicó el mandatario húngaro.


