Mas de 150 puñaladas: espeluznantes detalles de la masacre de cuatro estudiantes en EE.UU.

La prueba clave es la funda marrón de cuero de un cuchillo, donde los investigadores hallaron ADN del asesino y sangre de las víctimas.

Más de 150 puñaladas en total infligió Bryan Kohberger a los cuatro estudiantes que asesinó durante la masacre cometida el 13 de noviembre de 2022 en una residencia de la ciudad de Moscow (Idaho, EE.UU.), según informa este martes Daily Mail citando un documento judicial recién desclasificado.  

La víctima que sufrió con mayor brutalidad fue Xana Kernodle, quien estaba consciente y opuso resistencia, recibiendo 67 heridas de arma blanca al intentar defenderse. Sus lesiones incluyeron múltiples daños en cabeza, cuello, pecho y extremidades. Según los informes, la joven se movió durante el ataque, lo que pudo ser sabido por la sangre en las plantas de sus pies. 

Por su parte, Kaylee Goncalves fue apuñalada al menos 38 veces, sufriendo graves traumatismos en la cabeza y el cuello. El informe señala asimismo indicios de asfixia y traumatismo contundente en la cabeza, presuntamente causado por una segunda arma.

Otra de las víctimas, Madison Mogen, presentaba 28 heridas de arma punzocortante. Los análisis forenses confirmaron la perforación de un pulmón y el hígado, así como la sección de la arteria y vena subclavia, lo que provocó un rápido desangramiento.

Por último, Ethan Chapin fue apuñalado 17 veces en la cama y presentaba múltiples heridas defensivas en brazos y piernas.

Según la cronología, Kohberger asesinó primero en el tercer piso a Goncalves y Mogen, que estaban dormidas. Al bajar al segundo piso, se encontró con Kernodle, que estaba despierta, y la mató a ella y a su novio Chapin, que dormía.

Evidencias fundamentales

Una prueba clave fue la funda marrón de cuero de un cuchillo Ka-Bar, encontrada en la cama junto a Mogen. En ella se hallaron ADN de Kohberger y sangre de las dos jóvenes. La sangre de las víctimas también estaba en la puerta, la escalera y los muebles en la ruta de escape del asesino.  

Además, Dylan Mortensen, una de las compañeras de piso que sobrevivió, declaró haber visto a un hombre vestido de negro con una máscara saliendo de la casa.