Lavrov: El conflicto ucraniano es un "enfrentamiento amplio" entre Rusia y Occidente

El canciller ruso denunció que Ucrania es utilizada por países occidentales para crear amenazas para Rusia.

Moscú considera la crisis ucraniana como un "amplio enfrentamiento" entre Rusia y Occidente, en el que Kiev no es más que "un peón" utilizado como "una plaza de armas" en las fronteras rusas, declaró el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

En una entrevista concedida a medios turcos, el canciller ruso, al responder a la pregunta de si Moscú considera el conflicto ucraniano como una cuestión de seguridad nacional o como una forma de evitar enfrentamientos más graves, aseveró que no es más que un conflicto entre Rusia y los países occidentales. "Ucrania es un peón, un instrumento utilizado por Occidente para construir una plaza de armas justo en las fronteras de la Federación de Rusia con el fin de crear amenazas directas a nuestra seguridad", declaró.

Renuncia a la neutralidad

En este contexto, sostuvo que este trabajo empezó a llevarse a cabo inmediatamente después de que Ucrania se independizara, preparando al país para que se uniera a la OTAN, pese a que, en su declaración de independencia, Kiev se había comprometido a no incorporarse a bloques militares, seguir una política de neutralidad y renunciar a las armas nucleares.

Teniendo en cuenta esta política proclamada por el liderazgo ucraniano después de la disolución de la Unión Soviética, Rusia reconoció a Ucrania, al igual que lo hizo la mayoría del resto de países, explicó Lavrov.

"Cuando tuvieron lugar las primeras protestas del 2004 en el Maidán, Occidente, principalmente los europeos pero también los estadounidenses, ya las apoyaban en aquellos años y no pudieron contener sus deseos, que textualmente se reflejaban en sus discursos", recordó el canciller ruso. "Exigieron una tercera vuelta electoral porque el protegido occidental, Víktor Yuschenko, no podía ganar [de otra manera]".

Lavrov recordó que el entonces ministro de Exteriores belga declaró, antes de esa tercera vuelta ilegal, que los ucranianos debían elegir su bando: estar "con Europa o con Rusia".

Esta mentalidad de "esto o aquello", de querer dirigir en todas partes, tal como los europeos hicieron durante más de 500 años, durante la era colonial, durante la era de la esclavitud, dejaba claro que pretendían seguir viviendo en el período neocolonial, a expensas de otros, creando todo tipo de amenazas para los competidores, valoró el canciller.

Mientras tanto, veían a Rusia como un competidor en el escenario global y esperaban que siguiera los pasos de la Unión Soviética y también colapsara, acusó el canciller, indicando que sus palabras han sido probadas por múltiples hechos conocidos y mencionados por el presidente Vladímir Putin en repetidas ocasiones.

Lavrov calificó este enfoque como una "batalla preparada de antemano" y financiada por los estadounidenses, entre otros. Más tarde, la entonces subsecretaria de Estado Victoria Nuland confesó que la preparación del golpe de Estado del 2014 en Kiev y la formación de una potencia "antirrusa" requirió el gasto de 5.000 millones de dólares.

"Claramente, no se trata de un 'accidente' ni de una lucha interna entre dos naciones vecinas", resumió el jefe de la diplomacia rusa, sino de un "proyecto geopolítico que Occidente emprendió repetidamente a lo largo de siglos para debilitar y destruir nuestro país".

Antecedentes históricos del régimen de Kiev

Lavrov explicó a los periodistas que Napoleón Bonaparte no necesitó de la bandera del nazismo para unir a la gran mayoría de los países europeos contra Rusia: "Su enfoque imperialista reflejaba claramente esa mentalidad colonial: 'Hago lo que quiero'". Aquella vez no funcionó, sin embargo, según el canciller, "ahora también están surgiendo indicios de ese enfoque en el escenario internacional".

Más tarde, Hitler reunió abiertamente a todos los pueblos sometidos bajo su bandera nazi y el actual régimen de Zelenski representa, para Lavrov, "una repetición de la historia, pero no como farsa", una referencia a la célebre frase de Karl Marx, quien dijo: "La historia se repite dos veces, primero como tragedia y después como farsa". "Demasiadas personas han muerto por esta farsa, sacrificadas por Vladímir Zelenski y sus amos, sus mecenas occidentales", lamentó.

Este régimen, criticó Lavrov, adoptó leyes nazis y destruyó todos los monumentos que recordaban la victoria compartida en la Gran Guerra Patria, mientras glorifica a Stepán Bandera, Román Shujévich y otros colaboracionistas condenados por el Tribunal de Núremberg y alienta la ideología y la práctica del nazismo. Todo ello "refleja las verdaderas intenciones de Occidente", que "no han desaparecido y solo significan una cosa: Occidente está dispuesto a recurrir de nuevo a estos métodos misántropos al estilo nazi, sembrando el odio contra todo lo ruso y lo que se asemeja a Rusia, solo para que Rusia no se sienta segura", concluyó el canciller.