El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reiteró este jueves que su país no constituye ninguna amenaza para EE.UU., por lo que rechazó la escalada de Washington contra la isla para intentar justificar más agresiones diplomáticas y políticas.
"Hay una realidad: Cuba es un país de paz. La doctrina de defensa o la doctrina militar de nuestro país es la concepción de la guerra de todo el pueblo, que es un concepto de defensa de la soberanía y la independencia del país", explicó en una conferencia de prensa desde La Habana.
Desde allí insistió en que la doctrina militar cubana "para nada contempla, en ningún momento, en ningún acápite, en ningún concepto, la agresión a otro país" del mundo. "Nosotros no somos una amenaza para los EE.UU.", enfatizó Díaz-Canel.
A fines del mes pasado, el presidente de los EE.UU., Donald Trump, declaró en "emergencia nacional" a su país en respuesta a la "amenaza inusual y extraordinaria" que representa la isla para su seguridad. Mientras que en mayo de 2025, lo incluyó nuevamente en la lista de naciones que patrocinan el terrorismo.
En este contexto, Díaz-Canel calificó como "una desfachatez, una inmoralidad" que EE.UU. acuse a Cuba de no cooperar en la lucha antiterrorista. "Es una manipulación, es una mentira, es una calumnia", manifestó.
"Cuba no es un país terrorista. Cuba tampoco es una amenaza para la seguridad de los EE.UU. Cuba nunca ha hecho, ni ha propuesto, ni ha armado una acción agresiva que ponga en peligro la integridad territorial o la seguridad o la estabilidad del Gobierno de los EE.UU.", insistió.
El 1 de febrero, en una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores, La Habana condenó "de manera inequívoca" el terrorismo "en todas sus formas y manifestaciones" y reiteró su disposición a cooperar con EE.UU. y otras naciones en materia de seguridad, lucha contra el financiamiento del terrorismo y lavado de dinero.
Tras la agresión militar de EE.UU. contra Venezuela, que culminó la madrugada del 3 de enero con el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, el jefe de la Casa Blanca ha realizado varios pronunciamientos amenazando con aumentar la presión sobre Cuba.