Las escenas de bombardeos contra supuestas embarcaciones de tráfico de drogas en las aguas del Caribe y del Pacífico podrían dejar de ser acciones exclusivas de EE.UU. y convertirse en operaciones conjuntas con algunos países de la región, como parte de la llamada 'Doctrina Donroe', la nueva estrategia militar del presidente estadounidense Donald Trump.
Desde agosto pasado, la Administración del republicano inició el mayor despliegue militar en América Latina que se haya registrado en las últimas décadas, que incluía un contingente de más de una decena de buques de guerra, un submarino nuclear y dos portaaviones.
Semejante maquinaria militar, según Washington, tenía como finalidad combatir al narcotráfico, del que se responsabilizaba principalmente al Gobierno venezolano, sin que hubiera pruebas tangibles ni información certificada por las principales organizaciones internacionales de lucha contra las drogas.
Tras la agresión contra el país suramericano, que tuvo como fin último el secuestro del presidente Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero, el tablero regional cambió. Los países que habían mostrado sus reservas por las políticas de Washington, como Colombia y México, han tenido un importante acercamiento con el inquilino de la Casa Blanca y sus políticas de seguridad.
Petro y Trump
Petro y Trump sostuvieron la semana pasada un encuentro en el que limaron sus asperezas y recompusieron los nexos entre ambos Gobiernos, históricos aliados y socios en la región.
La relación entre ambos mandatarios se encontraba en su punto más bajo por señalamientos cruzados y acusaciones mutuas. A esto, se sumó la descertificación del país suramericano en la lucha contra el narcotráfico, que puso en vilo el presupuesto estadounidense para fortalecer las políticas antinarcóticos en Colombia.
Desde que el despliegue militar estadounidense incluyó "ataques cinéticos letales", el presidente colombiano criticó duramente los más de treinta bombardeos en el Caribe y el Pacífico, que dejaron por encima de 120 víctimas, y que fueron catalogados por el líder del Pacto Histórico como "asesinatos".
Estos señalamientos hicieron que Trump acusara a Petro de "ser amigo de narcos" y de "tener fábricas para producir cocaína", sin esbozar pruebas. Además, tras la agresión a Venezuela, amenazó al vecino país suramericano de ser el próximo en objetivo de Washington en su "lucha" contra el narcotráfico.
Acciones conjuntas
Lo acordado en la reunión entre Petro y Trump se cristalizó de inmediato. Esta semana, las Fuerzas de seguridad de Colombia, con el apoyo de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL, en inglés) del Departamento de Estado de EE.UU., destruyeron un 'narcosubmarino' con 10 toneladas de cocaína y detuvieron a cuatro personas.
Por otro lado, la cooperación en temas de seguridad entre ambos países se tradujo en enero en la entrega de 11 vehículos blindados a las Fuerzas Militares colombianas, que suman 145, enviados desde 2021.
Asimismo, Petro se mostró de acuerdo con un "tapón militar en la frontera" con Venezuela, aunque insistió en que esa zona "se cuida entre dos y se debe mantener abierta a los pueblos".
Otro de los puntos sobre los que hubo un giro fue la unión de fuerzas con Washington para combatir las actividades ilícitas del Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo guerrillero con el que la Casa de Nariño mantuvo un proceso de diálogo que quedó congelado en 2024.
Al respecto, Petro le ha advertido al ELN que habrá acciones militares conjuntas con Venezuela, si no se une a la paz. En reacción, esa guerrilla afirmó, en un comunicado que circula en las redes, que el presidente colombiano "ha decidido claudicar ante las órdenes del imperio" y "ponerse al servicio de la arremetida neocolonial que encabeza Donald Trump".
Bombardeos en el Caribe y el Pacífico
Tres días después del ataque contra Venezuela, el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, lanzó otra amenaza a la región y sostuvo que hundirían cada "narcolancha" que supuestamente se dirija hacia territorio estadounidense.
Aunque en los dos últimos meses ha disminuido sustancialmente el ritmo de bombardeos contra pequeñas embarcaciones señaladas de traficar sustancias ilícitas, sin que hubiera pruebas ni procesos legales abiertos, los ataques se mantienen a cuentagotas.
Sin ir más lejos, los pasados 5 y 9 de febrero se reportaron dos "ataques cinéticos letales" contra supuestas "narcolanchas" en el Pacífico oriental. En estas acciones murieron en total cuatro personas y una sobrevivió, según el reporte del Comando Sur, que continúa con su operación militar 'Lanza del Sur'.
Con relación a estas ofensivas en aguas del Caribe y del Pacífico, el Comando Sur ratificó que continuará con ellas y que, de momento, trabaja en "estrecha colaboración" con organismos estadounidenses como el Departamento de Seguridad Nacional, el Departamento de Estado y el Departamento de Justicia.
Amenazas sobre México
La agresión contra Venezuela también puso en alerta a México. Un día después del ataque, Trump declaró que Washington tendría que "hacer algo" con su vecino, porque "los cárteles están gobernando" ese país.
En respuesta, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, aclaró que esa "no era una opción", puesto que la nación latinoamericana estaba colaborando.
Entre los acuerdos que existen, según comentó Sheinbaum, está el que existe entre la Guardia Costera y el Comando Norte para que la Secretaría de Marina resguarde las aguas continentales, "sin necesidad de que haya una acción de fuerza mayor".
La posibilidad de una eventual agresión se disipó tras una llamada telefónica entre ambos mandatarios, que fue catalogada de "buena conversación" por Sheinbaum. En la comunicación, se habló sobre el tema de "la seguridad con respeto a nuestras soberanías, la disminución del tráfico de drogas, el comercio y las inversiones".
Empero, según reportes de medios, EE.UU. ha continuado con acciones de presión para que México permita ingreso de militares a su territorio para el supuesto combate del fentanilo. Ante esto, la presidenta ha dicho que "nunca" aceptarán acciones conjuntas de ese tipo.
La 'doctrina Donroe'
La 'Doctrina Donroe' es una categoría de nuevo cuño, que combina el nombre de pila de Trump y la 'Doctrina Monroe', el conjunto de políticas establecidas en 1823 por el entonces presidente James Monroe con el propósito original de impedir que las potencias europeas intervinieran en el hemisferio occidental.
El presidente Theodore Roosevelt consolidó esta doctrina mediante su corolario de 1904, que justificaba la intervención estadounidense en naciones del hemisferio occidental para "mantener fuera a los europeos".
En enero, Trump dijo que si bien "la doctrina Monroe es muy importante", su Gobierno la ha "superado con creces", puesto que "el dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ser cuestionado".
La Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU., publicada en noviembre del año pasado, menciona un 'Corolario Trump a la Doctrina Monroe', que establece que Washington ejercerá su influencia política, económica y militar en todo el hemisferio occidental. Según los expertos, la versión actualizada de la doctrina Monroe busca eliminar cualquier presencia extranjera en el continente americano y, en esa línea, la lucha antidrogas es el pretexto para mover fichas en el tablero regional.