El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, informó que, tras la expiración del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III), Moscú continúa respetando las restricciones cuantitativas que estipulaba el acuerdo, siempre que EE.UU. también las cumpla.
La iniciativa del presidente Vladímir Putin de mantener en vigencia las limitaciones centrales del acuerdo fue enviada a Washington, que no ha dado ninguna respuesta oficial, señaló el canciller en un informe presentado este miércoles ante una sesión plenaria de la Duma Estatal de la Asamblea Federal.
Lavrov calificó de "complicada" la situación de la estabilidad estratégica, "de cuyo deterioro muchos rusófobos europeos culpan infundadamente a Rusia".
"Partimos del hecho de que esta moratoria de la parte rusa, que fue anunciada por el presidente, se mantiene, pero solo mientras EE.UU. no supere los límites estipulados", agregó el ministro.
En respuesta a una pregunta de los diputados, Lavrov aseguró que Moscú tiene "motivos para creer que EE.UU. no tiene prisa en abandonar estos límites y los mantendrá en el futuro previsible".
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores seguirá de cerca la evolución de la situación y, "si se confirma el compromiso de nuestros colegas estadounidenses de mantener algún tipo de interacción en este ámbito", empezará a trabajar para alcanzar un nuevo acuerdo, así como para "abordar las cuestiones que hasta ahora han quedado fuera del ámbito de las decisiones y acuerdos sobre estabilidad estratégica".
- Por primera vez desde la década de 1970, dos grandes potencias nucleares quedaron sin un tratado vigente de limitaciones a comienzos de este febrero, lo que en la práctica puso fin a una arquitectura de control de armamentos construida durante décadas.
- El START III o Nuevo START fue firmado en el 2010 por los presidentes Dmitri Medvédev y Barack Obama y prorrogado sin condiciones previas por 5 años en febrero del 2021.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, dijo el 6 de febrero que el control de armamentos nucleares ya no puede limitarse a un esquema bilateral entre Washington y Moscú.