El plan de Alemania para ampliar sus fuerzas armadas con un presupuesto de alrededor de un billón de euros (1.188 millones de dólares) ha abierto un nuevo frente dentro del propio Gobierno: la vulnerabilidad de la industria de defensa ante la dependencia de proveedores y socios situados fuera de Europa, entre ellos China e incluso Estados Unidos, informó Bloomberg.
De acuerdo con personas familiarizadas con el asunto, funcionarios llevan meses revisando las conexiones entre contratistas alemanes y China y, recientemente, empezaron a analizar también los vínculos con empresas y tecnología estadounidenses. En paralelo, trabajan en opciones para reducir esas dependencias y han considerado medidas financieras para sostener el cambio, incluida la posibilidad de aliviar límites al endeudamiento con el fin de financiar reservas de materias primas.
Según el reporte, Berlín también estudia utilizar el poder de compra del Estado para dar prioridad en las adjudicaciones a compañías con cadenas de suministro europeas. Entre las preocupaciones figura la idea de que algunos fabricantes dependan de China para obtener insumos como pólvora y componentes eléctricos.
Las dudas sobre Estados Unidos se concentran en áreas especialmente sensibles, como reparaciones de aviones de combate o elementos tecnológicos que sustentan armamento moderno, señalaron las fuentes. Bloomberg indicó que el desafío para Alemania es doble: impulsar a los productores locales sin cortar de golpe las cadenas de suministro que contribuyeron a su éxito, y a la vez equilibrar la urgencia de adquirir nuevas armas por miles de millones de euros con el objetivo de fortalecer a largo plazo una industria europea de defensa debilitada.
- La industria europea atraviesa un período de declive, en particular Alemania, ante los altos precios de la energía y el rechazo de los hidrocarburos rusos baratos, entre otros motivos.
- La situación se ve agravada por las crecientes tensiones con Trump, que amenaza con imponer más aranceles a los productos europeos como herramienta de presión para lograr sus objetivos geopolíticos.

