Una mujer española y su pareja fueron detenidos violentamente por la Policía Nacional, a las afueras de su apartamento en Madrid, y posteriormente llevados a un calabozo porque los confundieron con un par de 'okupas'.
El hecho ocurrió en el distrito madrileño de Carabanchel, el pasado 18 de enero. Según el relato de Cristina P. Martin a El País, a eso de las 3:00 de la madrugada, un rayo de luz entró por el balcón a su casa, por lo que se asomó y vio varias patrullas policiales. Una voz con megáfono le dijo: "¡Señora, tenemos una alerta de intrusión! ¡Baje ahora mismo!".
Cristina y su esposo recién se habían mudado a un departamento que estaba en un bloque de viviendas cuya construcción fue abandonada tras la crisis inmobiliaria de 2008. Por ello, fue absorbido por la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), una entidad financiera creada para comprarle a otros bancos activos tóxicos, como préstamos impagados o inmuebles de difícil venta.
Pese a que la pareja avisó a la Sareb que se mudarían al piso, la entidad no repuso la electricidad, no retiró la puerta 'antiokupas' ni las alarmas de las zonas comunes, que suelen estar conectadas con la Policía. Esto hizo que los agentes pensaran que la ingeniera y su esposo habían ocupado de forma ilegal la vivienda.
Una detención arbitraria
Ante el llamado de los funcionarios policiales, la mujer de 35 años bajó y les explicó que era la propietaria del inmueble. Los agentes no le creyeron y la abordaron a gritos. Cuando la mujer pidió un trato respetuoso, la lanzaron contra una pared y la esposaron.
Al escuchar el escándalo, su pareja bajó y comenzó a grabar con su teléfono lo que estaba ocurriendo. Al verlo, un policía lo tiró al suelo y le dijo al oído: "Te voy a reventar, hijo de la gran puta".
Los uniformados se llevaron violentamente a los dos esposados, mientras gritaban: "Os estáis equivocando, somos propietarios".
Tras pasar detenidos 12 horas, una defensora pública les informó que quedaban en libertad sin cargos. Tras esas angustiantes horas, la pareja volvió a su casa y se encontró que no podía ingresar porque la Sareb había cambiado la cerradura y esa noche no pudo dormir allí.
Cristina y su esposo esperan demandar a la entidad bancaria por daños morales.


