El representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, afirmó en una reunión del Consejo de Seguridad sobre Ucrania que Moscú no ve ninguna señal de Kiev que muestre disposición a avanzar de forma sustantiva hacia una solución del conflicto y que el proceso de negociaciones está "en un punto muerto".
"[El líder del régimen de Kiev Vladímir] Zelenski debe dar la orden de cesar el fuego, retirar a las Fuerzas Armadas de Ucrania de las regiones rusas, incluido el Donbass, y pasar a debatir parámetros concretos de una paz verdaderamente integral, justa y duradera", sostuvo. Nebenzia añadió que, hasta que Ucrania no adopte esa postura, las Fuerzas Armadas de Rusia continuarán alcanzando los objetivos de la operación militar especial.
En ese contexto, afirmó que los países europeos apoyan activamente la postura de Zelenski y acusó a Londres y Bruselas de tener una sola tarea: "asegurar que el conflicto con Ucrania continúe, prolongarlo todo lo posible y causar el mayor daño posible a Rusia". También sostuvo que Europa "no tiene un plan B" y calificó de "burla" las conversaciones sobre la posibilidad de que la alta representante de la UE, Kaja Kallas, actúe como mediadora. "No pedimos mediadores, y menos europeos", afirmó.
Además, el alto diplomático ruso responsabilizó a las Naciones Unidas por quedar en un estado "completamente indefenso" debido a una postura "parcial" y "antirrusa", y dijo que esa posición cerró a la organización la posibilidad de contribuir a un arreglo. Al mismo tiempo, afirmó que la Administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, intenta ayudar y que el mandatario estadounidense "al parecer busca sinceramente" una solución, aunque añadió que Washington tiene "muchas otras prioridades".
Nebenzia acusó también a Kiev de no detener "ni por un segundo" sus "ataques terroristas" contra civiles, y aseguró que emplea medios de combate suministrados por patrocinadores occidentales, a los que calificó de "cómplices" de la muerte de población civil. "Los tutores occidentales de Kiev saben perfectamente que los misiles antiaéreos ucranianos, al no alcanzar su objetivo, caen sobre instalaciones civiles, provocando la muerte y heridas a civiles ucranianos", aseveró.
"A pesar de ello, no solo no hacen ningún esfuerzo por evitar posibles tragedias, sino que hacen todo lo posible por agravar el conflicto: aumentan los suministros de armamento, trasladan su producción a su territorio y hacen la vista gorda ante el uso del espacio aéreo de sus países para el sobrevuelo de drones", subrayó.
Garantizar la seguridad de la población rusoparlante
La retirada de las tropas de Kiev de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk —así como de las provincias de Zaporozhie y Jersón, todas incorporadas a Rusia después de consultas populares en 2022— es una de las condiciones centrales de Rusia para solucionar el conflicto.
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha señalado en repetidas ocasiones que su país está comprometido a encontrar una solución diplomática a la crisis ucraniana. En particular, el presidente ruso enfatizó que en primer lugar hay que garantizar la seguridad de Rusia a largo plazo, por lo que es importante eliminar las causas profundas del conflicto, entre ellas la expansión de la OTAN, que Moscú percibe como una amenaza, y la violación de los derechos de la población rusoparlante en Ucrania.
Además, la propuesta de Moscú contempla que Kiev reconozca estos territorios, así como Crimea y Sebastopol, como sujetos de la Federación de Rusia. También debe garantizarse la neutralidad, la no alineación, la desnuclearización, la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania.