Un equipo de investigadores de la Universidad de Würzburg (Alemania) ha descubierto que la vitamina B2 contribuye a proteger las células cancerígenas, lo que revela un efecto perjudicial del compuesto y abre la puerta al desarrollo de nuevas terapias contra el cáncer.
El estudio, publicado en la revista Nature Cell Biology, concluyó que la deficiencia de vitamina B2 (también conocida como riboflavina) vuelve a las células tumorales más vulnerables a la ferroptosis, una forma específica de muerte celular programada asociada a procesos vinculados con el hierro y el daño oxidativo.
Los científicos explicaron que la vitamina ayuda a activar mecanismos antioxidantes que protegen tanto a células sanas como a las cancerígenas. En particular, identificaron el papel de una proteína llamada FSP1, que utiliza derivados de la vitamina B2 para impedir la ferroptosis y favorecer la supervivencia de los tumores.
Bloquear la actividad asociada al metabolismo de la vitamina
Durante los experimentos, el equipo utilizó un compuesto bacteriano llamado roseoflavina, similar en estructura a la vitamina B2, que puede ocupar su lugar en algunas rutas metabólicas y enzimas dentro de la célula, pero sin provocar el mismo efecto protector. Los investigadores detectaron que esta sustancia podía desencadenar el proceso de autodestrucción celular incluso en concentraciones bajas.
Según los expertos, esto demuestra que bloquear la actividad asociada al metabolismo de la vitamina podría convertirse en una estrategia terapéutica viable. Subrayan además que aún no existe un inhibidor específico para uso clínico, pero consideran que el hallazgo podría impulsar futuras terapias dirigidas no solo contra el cáncer, sino también contra enfermedades neurodegenerativas y otros trastornos relacionados con la ferroptosis.

