En la región de Asia-Pacífico se observa una "justa alarma" por el rápido aumento del poderío militar de China, declaró el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, durante su intervención en el foro 'Diálogo Shangri-La' en Singapur. Ante ese escenario, subrayó que Washington no permitirá que ninguna potencia —incluido el gigante asiático— imponga su hegemonía en la región.
"Lo que buscamos —y lo que el presidente Donald J. Trump ha expresado en repetidas ocasiones— es un equilibrio verdaderamente estable que beneficie tanto a los estadounidenses como a nuestros aliados. Un equilibrio de poder favorable, pero duradero, en el que ningún Estado —incluida China— pueda imponer su hegemonía y poner en peligro la seguridad o la prosperidad de nuestra nación y de nuestros aliados", manifestó.
EE.UU. mantiene su fuerza en el Pacífico
Hegseth añadió que, aunque las relaciones entre Washington y Pekín son "mejores que en muchos años" y los recientes diálogos han ayudado a reforzar las bases para una paz estable, el comercio justo y unas relaciones respetuosas entre ambos países, la tarea del Pentágono es proporcionar la fuerza militar necesaria para respaldar la diplomacia estadounidense.
"Si bien nuestro objetivo es una paz digna, que no quepa duda: Estados Unidos es una nación del Pacífico, e insistimos en que China respete nuestra posición histórica en esta región. Y no solo insistimos, sino que mantenemos la fuerza militar manifiesta necesaria para respaldarla", afirmó.
El jefe del Pentágono exigió además a los aliados de EE.UU. que eleven su gasto militar al 3,5 % del PIB, y prometió una inversión de 1,5 billones de dólares en el Ejército estadounidense este año. Advirtió que Washington ya no asumirá los costos de defensa de los países que pueden costearla.
Tensiones regionales
Las disputas en el Pacífico son mayoritariamente territoriales: control de aguas estratégicas, islas y recursos. Ejemplo de ello es la creciente tensión entre China y Filipinas —aliado de EE.UU.— en el mar de la China Meridional, por donde transita un tercio del comercio mundial. Allí convergen reclamaciones de Pekín, Vietnam, Filipinas, Taiwán, Malasia, Indonesia y Brunéi.
Otro foco de tensión es Taiwán, el tema más sensible en la relación chino-estadounidense. China considera a la isla parte de su territorio —postura respaldada por Rusia bajo la política de "una sola China"— y el continuo apoyo militar de EE.UU. a Taipéi no hace más que aumentar las tensiones con Pekín.