Actualmente, millones de personas consumen antidepresivos para tratar la depresión, la ansiedad o los trastornos del sueño. No obstante, hasta el 90 % de la dosis consumida pasa a través del organismo y se dirige directamente al alcantarillado. El resultado, advierte un estudio de la American Chemical Society (ACS), es que estos fármacos terminan en ríos y arroyos en concentraciones lo suficientemente altas como para dañar la vida acuática.
La investigación, publicada el pasado miércoles en la revista Environmental Science & Technology, analizó cuatro ríos en el estado de Carolina del Norte (EE.UU.) cercanos a las salidas de plantas de tratamiento de aguas residuales, así como un lago aislado. Los científicos tomaron muestras en diciembre de 2024 y buscaron 34 compuestos pertenecientes a las principales categorías de medicamentos antidepresivos.
En el agua recogida cerca de las plantas de tratamiento, los investigadores detectaron 17 fármacos o metabolitos, las sustancias en las que se descomponen los medicamentos dentro del organismo. Mientras tanto, las muestras tomadas río arriba o en el lago aislado estaban libres de contaminación, con una sola excepción. Además, hallaron que las concentraciones de algunos de esos compuestos superaban con creces los niveles que causan anomalías en el comportamiento y toxicidad en pequeños peces y crustáceos.
El equipo señaló que los riesgos podrían ser incluso mayores de lo que se creía, ya que la mayoría de los experimentos anteriores solo evaluaron la exposición a corto plazo a un único fármaco, por lo que aún se desconocen los efectos de la exposición crónica a múltiples sustancias combinadas.
Además de la amenaza ecológica, los investigadores recordaron que muchas de estas vías fluviales se utilizan para el consumo humano, la agricultura y la recreación, lo que abre interrogantes sobre el posible impacto en la salud de las personas. "Se necesitan con urgencia estrategias de remediación efectivas para estos fármacos, para eliminarlos de las aguas residuales y mitigar este creciente desafío", concluyó Erin Baker, una de las autoras del estudio.


