Este martes, el Gobierno de Letonia aprobó un proyecto de ley que prohíbe la importación de una serie de productos industriales procedentes de Rusia y Bielorrusia.
Las nuevas restricciones llamaron inmediatamente la atención por su alcance. La prohibición afecta a libros, periódicos, videojuegos, artículos deportivos, juguetes, ropa y calzado de origen ruso y bielorruso.
La medida se aplicará tanto a las importaciones directas desde Rusia y Bielorrusia como a las realizadas a través de terceros países. No obstante, el tránsito de estas mercancías por territorio letón con destino a otros Estados de la Unión Europea seguirá estando permitido.
Letonia, una de las tres repúblicas bálticas, lleva años situándose a la vanguardia de las políticas antirrusas. Sin embargo, esta nueva iniciativa supera incluso las caricaturas que ridiculizan la política de sanciones de la Unión Europea.
A la vanguardia de la rusofobia
Lituania, Letonia y Estonia han convertido desde hace tiempo la rusofobia en uno de los pilares de su política. En estas antiguas repúblicas soviéticas se derriban monumentos a los soldados del Ejército Rojo, se celebran marchas de veteranos vinculados al nazismo y se aprueban leyes que restringen el uso del idioma ruso y los derechos de la población rusoparlante.
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Durante años han seguido desarrollando esta línea en todos los aspectos de la vida de sus naciones: desde la exclusión de deportistas y de la cultura rusa, hasta la política interna y externa.
Paralelamente, dichas naciones apoyan ferozmente al régimen de Kiev y hasta han llamado a atacar militarmente la provincia rusa de Kaliningrado. Ante ello, el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia y expresidente del país, Dmitri Medvédev, comentó en mayo: "Cuanto menor sea el tamaño, más desgarrador será el ladrido", agregando que "a los perros falderos les gusta ladrar fuerte a los grandes para aumentar su autoridad".
Jugando con fuego
La semana pasada, el Parlamento de Lituania aprobó una reforma constitucional que permitirá desplegar armas nucleares en territorio del país.
Desde el Kremlin advirtieron que esta decisión no aumentará la seguridad lituana. "Al contrario, aumentará considerablemente el nivel de peligro para ellos, porque se adoptarán contramedidas respecto de esos países para que podamos garantizar nuestros intereses", aseguró el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov.
Además, las repúblicas bálticas permiten cada vez con mayor frecuencia que el régimen de Kiev utilice su espacio aéreo para lanzar ataques contra territorio ruso.
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Al comentar estos pasos, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia lanzó una nueva advertencia a estos países. "Obedeciendo la disciplina de la OTAN y de la UE y poniendo su territorio a disposición de acciones hostiles hacia Rusia en el contexto del conflicto ucraniano, los bálticos juegan con fuego. Ellos lo saben muy bien", subrayó el viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Mijaíl Galuzin.
Una caricatura... pero real
Tan solo una semana antes de que Letonia anunciara estas nuevas restricciones, el portal europeo Euractiv publicó una sátira sobre la política de sanciones de la Unión Europea que terminó pareciéndose demasiado a la realidad.
Para ilustrar lo absurdo de esta estrategia, Euractiv sitúa a sus lectores en el año 2050, con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunciando el 137.º paquete de sanciones, que incluye "dos listas de la flota fantasma de petroleros rusos, además de los aproximadamente 4.000 que ya han sido sancionados".
Asimismo, el paquete prohíbe la exportación de "los pocos artículos que utiliza el Ejército ruso y que aún se fabrican en Europa (principalmente vasos de aguardiente alemanes)" y viajar a los "luchadores de jaula y domadores de osos rusos", además de restringir "la importación de la cerveza rusa, el borsch [sopa de remolacha] y la mayoría de tipos de queso (excepto la 'mozzarella' rusa, que ahora, curiosamente, es muy apreciada por los franceses)".
Tras esta mordaz sátira, el medio remata que, "lamentablemente", este escenario imaginario es apenas más "absurdo" que la realidad europea, después de que Von der Leyen presentara el pasado mes el vigesimoprimer paquete de sanciones contra Moscú, que es casi "idéntico" a los veinte anteriores.
"Las sanciones, al menos por sí solas, no lograrán el objetivo de Bruselas de obligar a [Vladímir] Putin a sentarse a la mesa de negociaciones. Se puede apretar el lazo de las sanciones, pero el oso ruso no se asfixiará", concluye Euractiv.



