La explosión atómica de Hiroshima en 1945 creó una aleación metálica nunca antes observada en la naturaleza ni en laboratorio, según revela un nuevo estudio publicado en la revista Science Advances.
Los investigadores hallaron el material en partículas microscópicas recuperadas de las playas de la bahía de Hiroshima, donde ha permanecido preservado durante décadas. El equipo explicó que la detonación generó un entorno fisicoquímico extremo, con temperaturas superiores a los 7.000 grados centígrados, capaz de vaporizar metales y otros materiales para luego condensarlos y enfriarlos a gran velocidad.
Según el estudio, esas condiciones favorecieron la formación de una aleación compuesta por hierro, cromo, níquel, manganeso, molibdeno, silicio y aluminio con una estructura cristalina desconocida. El estudio sostiene que este hallazgo demuestra que los eventos nucleares pueden estabilizar fases metálicas complejas y convertir los restos de explosiones atómicas en un laboratorio natural para descubrir nuevos materiales.
El científico Luca Bindi, de la Universidad de Florencia, señaló a Scientific American que "incluso décadas después, un grano de apenas unos micrómetros puede conservar un registro detallado de condiciones que existieron solo durante fracciones de segundo". En este sentido, concluye que estas partículas "no son simplemente escombros fundidos, sino archivos físicos de la explosión".
Bindi afirma que, si existe un patrón más amplio, los residuos de explosiones atómicas podrían ayudar a comprender "los principios de formación de la materia" en otros eventos violentos de la naturaleza, como impactos de meteoritos o rayos.