En su discurso sobre el estado de la Unión Europea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, trató de navegar entre Escila y Caribdis: esquivar los fracasos, disfrazar los fiascos y presentarlos como si fueran éxitos propios.
Al recurrir a la célebre frase de Dickens —"Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos"—, se dio un amplio margen para darse palmadas en la espalda y, al mismo tiempo, crear la impresión de que también se estaba exigiendo a sí misma hacer más.
Sin embargo, los fracasos cada vez más evidentes de un bloque que se vuelve progresivamente más aislado debido a su naturaleza mesiánica y a su estructura torpe y rígida son cada vez más difíciles de ignorar.
Sin gas ruso y con una factura cada vez mayor
La UE atraviesa una crisis del coste de vida sin precedentes, provocada en gran medida por las propias políticas energéticas autodestructivas del bloque.
El gas ruso está bajo embargo, mientras que los suministros procedentes de Oriente Medio se han desplomado a raíz de la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán y, más recientemente, por la suspensión de los suministros desde Arabia Saudita.
- Las alternativas estadounidenses son mucho más caras que los productos rusos, lo que ha llevado a que los precios del gas natural en el bloque sean ahora tres veces superiores a los de enero, superando los 80 euros/MWh (unos 92 dólares).
- Los precios de la electricidad siguen siendo casi un 50 % más altos que a comienzos de 2022, lo que convierte a la UE en un lugar poco atractivo tanto para la industria de alta tecnología como para la industria pesada, al tiempo que asfixia a los consumidores.
La migración rompe las costuras de Europa
La Comisión Europea reforzó su control sobre la política migratoria cuando el Pacto sobre Migración y Asilo entró en vigor en junio. Ahora, por primera vez en la historia del bloque, la Comisión puede ordenar a los Estados miembros que acepten migrantes llegados a otros países o, en caso contrario, pagar una penalización financiera.
El discurso de Von der Leyen llega pocas semanas después de la crisis de Ceuta, en la que decenas de miles de migrantes marroquíes entraron a este enclave español en el norte de África.
La crisis volvió a dejar al descubierto las debilidades de la política migratoria europea y agravó las tensiones entre países del espacio Schengen. Este martes, Italia anunció la prolongación de la suspensión de determinados mecanismos de libre circulación con España. Finlandia expresó posiciones similares tras la crisis, mientras Francia reforzó los controles en su frontera con territorio español.
"La migración terminará haciendo pedazos lo que queda de Europa. El 'establishment' político hegemónico de la democracia liberal ha estado utilizando a los migrantes como un medio para lograr éxitos electorales debido a la rápida caída de su popularidad entre los habitantes nativos", afirmó a RT Greg Simons, politólogo sueco y profesor de la Universidad Internacional Daffodil de Bangladés.
El pozo sin fondo ucraniano
El discurso sobre el estado de la Unión también dejó varios momentos llamativos de decisiones unilaterales por parte de la jefa del Ejecutivo europeo, precisamente uno de los aspectos por los que más críticas recibe.
Entre ellos estuvo su anuncio de que 10.000 millones de euros (unos 11.500 millones de dólares) en préstamos de defensa de la UE no utilizados por los Estados miembros serán entregados a Kiev.
Ucrania ya ha agotado por completo su presupuesto de defensa para 2026 en su campaña veraniega de drones contra objetivos civiles rusos, dejando un agujero de 27.000 millones de dólares en sus finanzas.
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Una Unión autoritaria y centralizada
Tanto la Comisión Europea como la propia Von der Leyen consolidaron significativamente su poder en 2026.
Von der Leyen comenzó nombrando a 26 comisarios sin someter previamente la lista al Parlamento Europeo y ocultando deliberadamente a los Estados miembros documentos sobre el presupuesto y la estrategia del mercado interior hasta apenas unas horas antes de su publicación, haciendo imposible cualquier deliberación real.
La jefa de la diplomacia del bloque, Kaja Kallas —quizás más que nunca convertida en objeto de burla—, también ha sido marginada por Von der Leyen.
La presidenta de la Comisión impulsa la creación de una nueva agencia de inteligencia que respondería directamente ante su oficina y, según informaciones, planea despojar al servicio diplomático de Kallas de varias funciones clave de política exterior.
Francia y Alemania también habrían respaldado iniciativas destinadas a reducir la influencia de Kallas, cada vez más vista como una fuerza diplomática destructiva.
El verdadero estado de la Unión
Von der Leyen intentó presentar todas estas cuestiones desde una perspectiva favorable y subrayar los supuestos avances logrados por la Comisión.
Sin embargo, resulta cada vez más difícil ignorar el deterioro de algunos de los principales indicadores económicos, tecnológicos, energéticos y migratorios del bloque.
"La UE se ha convertido en una idiotez sin límites", afirmó Simons.
"El sistema no es transparente ni rinde cuentas, y los llamados líderes son seleccionados en lugar de ser elegidos. El proyecto de la UE es un experimento ideológico en bancarrota financiera y moral, y demuestra el enorme y creciente abismo entre la autoproclamada élite política y el pueblo", concluyó el politólogo sueco.