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Dmitri Medvédev concede una entrevista en exclusiva a RT en Washington

Publicado: 14 abr 2010 05:30 GMT

El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, durante su visita a Washington, donde participó en la Cumbre de Seguridad Nuclear e intervino con un discurso ante la élite económica y política en el Instituto Brookings, concedió una entrevista en exclusiva a Margarita Simonián, la directora del Grupo RT

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El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, durante su visita a Washington, donde participó en la Cumbre de Seguridad Nuclear e intervino con un discurso ante la élite económica y política en el Instituto Brookings, concedió una entrevista en exclusiva a Margarita Simonián, la directora del Grupo RT.

 

Margarita Simonián: Dmitri Anatólievich, buenas noches. Muchas gracias por haber venido a nuestro estudio. Estamos muy contentos de saludarle aquí: ya sabemos qué día tan duro ha tenido usted. Y es muy importante para nosotros que haya podido encontrar tiempo para venir: esto nos da fuerzas para seguir trabajando, significa mucho para todos nosotros.

Como estamos en Washington, no puedo dejar de recordar que el presidente Obama acaba de firmar el programa de reforma sanitaria. El programa ha sido muy criticado y muchos dicen que contradice a la inercia del desarrollo del país. En nuestro país, en Rusia, usted está ofreciendo un plan de modernización. Está hablando de innovaciones, de la lucha contra la corrupción, lo acentúa, y los conservadores en Rusia, tanto entre el Gobierno, como entre la población, también, en cierto modo, se oponen tácitamente a eso, porque rompe sus costumbres.

Solemos escuchar cómo se ve obligado a criticar a los funcionarios por la pereza, por la falta de deseo de mirar hacia el futuro y por el formalismo burocrático. ¿Hasta qué punto es difícil romper toda esta inercia y convencer a la gente de que la modernización, primero, es necesaria y, segundo, es posible?

Dmitri Medvédev: Primero, quisiera decir que para mí es un placer estar aquí, en su estudio, y ver el alto nivel tecnológico. Es muy agradable, en particular teniendo en cuenta que acaba de comenzar su trabajo aquí muy recientemente y ahora el estudio parece cumplir ya con todos los estándares internacionales. Así lo espero, al menos. Y deseo a todo el equipo éxito en todas sus iniciativas.

En cuanto a todo lo que está pasando en la economía estadounidense, las ideas e iniciativas del presidente Obama, acerca de la modernización del sistema sanitario, es un hecho muy valioso. Diría que es un hecho muy valioso incluso para un presidente, porque este tipo de decisiones se toman con muchas dificultades. Y hace aproximadamente un año el presidente Obama me dijo: “¿Sabes?, para mí ahora es el problema interior más complicado”, pero a mí me parece que logró un éxito.

No sé hasta qué punto esta reforma va a ser eficaz o adecuada, en comparación con la idea original, aunque, desde un punto de vista superficial, parece muy interesante, porque, hasta cierto punto, restablece la justicia. Por otro lado, sé que hay quien está en contra de esa reforma. Ellos afirman que contradice al régimen estatal, a la Constitución… tal vez sea un proceso democrático normal.

Repito otra vez: es un acto valiente. Creo que si la reforma tiene éxito, mi colega, el presidente Obama, se hará un sitio en la historia de los Estados Unidos, no sólo con sus logros en política exterior. ¿Hasta qué punto eso corresponde a nuestra idea de modernización? Corresponde, pues la modernización es siempre flexible. No sé si las tareas que tiene nuestro Estado, que tengo yo, nuestro Gobierno, son más difíciles. Pero es cierto que son parecidas, aunque no están segmentadas como en América, no es sólo el sistema sanitario, pese a que también tenemos muchos problemas con la sanidad en Rusia. La modernización tecnológica, la creación de nuevas ramas de la industria, nuevas tecnologías, el desarrollo de nuevas fuentes de energía, la astronáutica, la industria farmacéutica, son una gran cantidad de tareas. La resistencia de los funcionarios siempre se produce. En cualquier sociedad, con cualquier tipo de cambios y no sólo porque algunos funcionarios sean malos. Es que tienen una forma conservadora de pensar, la gente acostumbra a vivir de un cierto modo. A unos les podemos persuadir, a otros nos vemos obligados a sustituirlos. Así es la vida.

Margarita Simonián: Gracias. Usted vivió la época soviética como yo y como la mayoría de los rusos…

Dmitri Medvédev:Yo la viví durante un periodo más largo que usted.

Margarita Simonián: Un poco… en la época en la que existía la tradición de no confiar y temer a los Estados Unidos. ¿Podría recordar cuando llegó a los EE. UU. por primera vez qué idea tuvo de este país y si ha cambiado? ¿Qué piensa de EE. UU. ahora?

Dmitri Medvédev: Por supuesto recuerdo cuando llegué a EE. UU. La ciudad que visité no fue la peor, fue Nueva York. Me gusta mucho, es una ciudad muy bella con un buen ambiente, por lo menos me siento a gusto allí.

Hasta aquel entonces ya había visitado toda Europa y no descubrí nada nuevo para mí. Para una persona soviética el primer viaje fue un verdadero estrés. Cuando desde el 'telón de acero' te encuentras con un nuevo mundo, donde hay muchas cosas nuevas, empezando por la democracia y acabando por la comida, eso te impresiona mucho. América, francamente, resultó ser la misma que me había imaginado con sus valores y puntos débiles.

Sin embargo, puedo afirmar que Nueva York me impresionó mucho por su dinamismo, la orientación a conseguir siempre el resultado, muchos hombres de negocios y al mismo tiempo una vida rutinaria. No lo vi en Europa.

Gracias a eso recordé mi viaje. En aquel entonces fui muy feliz, pues pude pasear por Nueva York, pasar por tiendas, restaurantes, ver cómo trabajaba Wall Street, que se critica mucho ahora, pero en aquella época no se criticaba. ¿Sabe qué me dejó perplejo? Los hombres de negocios bien vestidos, gente obviamente exitosa, que ganaba mucho dinero, simplemente estaba cerca de sus oficinas, de esos rascacielos, y comían hamburguesas bebiendo cola. Esto para mí fue sorprendente porque en otros países la gente que cobra grandes sumas de dinero habitualmente va a los restaurantes o van a su casa a comer. Y en este ejemplo tenemos este estilo de vida que en gran medida diferencia a la nación norteamericana de las otras. No importa que seas rico: un trozo de hamburguesa y un vaso de cola debe animarte para todo el día.

Margarita Simonián: Sí, es verdad , comparto su opinión...

La reciente tragedia cerca de la ciudad de Smolensk en la que pereció el presidente de Polonia y la mayor parte de la élite polaca conmocionó a todo el mundo. Aquella gente iban a conmemorar otra tragedia: el aniversario del fusilamiento de los presos militares polacos por el régimen de Stalin. En Occidente últimamente, en vísperas del aniversario de la Victoria en la Gran Guerra Patria se escribe mucho sobre el hecho de que Stalin siga suscitando polémicas y con nueva fuerza genere discusiones en la sociedad rusa y pueda producirse una revisión de la historia en este caso. ¿Qué piensa? ¿Cuánto más van a durar estas disputas? ¿Podemos poner un punto en la historia soviética de nuestro pueblo o durante generaciones seguiremos averiguando quién tiene razón y quién no?

Dmitri Medvédev: Usted empezó con la tragedia que tuvo lugar cerca de Smolensk, que es una tragedia muy seria, sobre todo para el pueblo polaco, sin hablar de los parientes de los fallecidos, pero también además para el orden mundial en general, porque cuando perece el presidente de un país, muere una parte significativa del mando del país y entonces esto se convierte en cierto punto en una prueba, tanto para la sociedad como para el sistema de relaciones internacionales. Ciertamente por eso tuvo lugar esta reacción consolidada de toda la comunidad internacional a esta tragedia y la reacción de la sociedad rusa. Así que es un acontecimiento muy doloroso, hay algo irreal en todo esto, pero además hay algunas causas objetivas de lo sucedido, las cuales deben ser examinadas y analizadas por la investigación y explicar lo que pasó porque esto es muy importante.

Hemos recorrido un camino muy largo y difícil. La lección de la tragedia de Katyn fue aprendida objetivamente. Es obvio que todo sucedió según el deseo de las autoridades del país de aquel entonces, incluyendo a Stalin. ¿Sabe?, las figuras de ese tipo siempre van a provocar reacciones muy diferentes. Y  esto no está basado en el tipo de pensamiento de la población del Estado, si las mentes son libres o si se han formado en el periodo del régimen totalitario. Es más una cuestión de la sensación personal de la gente. Aquí pueden diferenciarse bastante.

Pero esto no significa llamar a lo blanco negro y al revés. Hablando de Stalin y de las personas que estaban trabajando bajo su dirección, los líderes de la Unión Soviética de aquel entonces, es posible decir que han cometido un crimen, es evidente, está claro. Ante todo es un crimen cometido en contra de su pueblo y en contra de la historia también. No tengo dudas de que a la actividad de Stalin y de sus compañeros va a evaluarse de distintas maneras. La pregunta es qué evaluación resultará primordial. En este sentido, nada ha cambiado en nuestro país durante los últimos años.

Cuando me dicen que en Rusia vivimos un tiempo de renacimiento del estalinismo, me parece que esto está exagerado. Claro que hay gente a la que le gusta Stalin y todo lo que está relacionado con él y, como se dice, sólo Dios puede juzgarlos. Pero no ha cambiado la consideración de la actividad de Stalin por parte de la sociedad. Diría que esto se está sobreestimando demasiado o son intentos de  explicar una u otra situación en nuestro país a través de acontecimientos pasados. Pero esto no es correcto. Porque Rusia no es la Unión Soviética. Este país actualmente está liderado por personas que, según yo espero, se diferencian considerablemente de Stalin y de sus cómplices. No estoy hablando de mí, no se habla de uno mismo, hablo en general de la nueva generación de la administración de nuestro país. Durante los últimos años ha cambiado radicalmente el sistema de valores sobre el Estado, sobre la sociedad, sobre los derechos humanos y las personas. Es imposible no poder verlo, notarlo.

Margarita Simonián: Muchísimas gracias, Señor Presidente, por haber venido.

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