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DANIEL ORTEGA: “No hemos aprendido a establecer una unidad latinoamericana”

Publicado: 23 ago 2010 08:55 GMT

¿Es posible consolidar a América Latina a un nivel que le permita negociar en condiciones justas con EE. UU. y Europa? ¿Se siente una mejora en las relaciones entre Latinoamérica y Washington después de la llegada de Barack Obama al poder? ¿Cómo se pueden evaluar las relaciones entre Latinoaméric

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¿Es posible consolidar a América Latina a un nivel que le permita negociar en condiciones justas con EE. UU. y Europa? ¿Se siente una mejora en las relaciones entre Latinoamérica y Washington después de la llegada de Barack Obama al poder? ¿Cómo se pueden evaluar las relaciones entre Latinoamérica y Rusia? El Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, tocó estos y muchos otros temas en una entrevista en exclusiva a RT. La versión completa se puede ver en el programa ‘A Solas’.

RT:Primero que nada, entonces, comandante, muchísimas gracias por estar hoy aquí con nosotros.En su momento Nicaragua decidió alejarse de la línea política que usted había marcado para apoyar el liberalismo. Dieciséis años después, el pueblo nicaragüense decide volver al sandinismo. ¿Qué soluciones cree usted que no pudo ofrecer el sistema anterior para que la gente se replanteara el camino a seguir?

ORTEGA: Yo diría que el país tuvo la oportunidad durante dieciséis años en paz. Ya la guerra había desaparecido y estaba la oferta de los EE.UU., de los gobernantes nicaragüenses respaldados por los EE.UU. y Europa, de traer progreso, trabajo, bienestar, salud, educación etc. El resultado fue, después de dieciséis años que en Nicaragua creció el analfabetismo. Pienso que esa es la muestra más clara del fracaso de las políticas neoliberales de Nicaragua y lo que explica la determinación del pueblo de ir de nuevo con el frente a buscar una opción en tiempos de paz.

RT: ¿Cómo evalúa en general el desarrollo del país durante su ausencia? ¿En qué aspectos se puede hablar de una evolución y en qué aspectos de una marcha atrás?

ORTEGA: Sí, bueno, realmente hubo una marcha atrás porque desde el momento en que se privatizaron los servicios básicos, la educación, la salud, la generación, la distribución de energía, por ejemplo, servicios básicos. Esto vino en detrimento de la educación del pueblo nicaragüense. Un pueblo sin educación, está claro que no puede optar al progreso y al bienestar. Y de ahí los altos índices de analfabetismo y ausencia de los estudiantes también, de los muchachos a las escuelas, en la medida que se iba privatizando el sistema. La salud ni se diga, el impacto que tenía.

Y yo diría que lo más dramático en el campo de los servicios básicos es la energía. O sea, cuando nosotros estamos ya en el año 2006, en Nicaragua, 2005-2006, ya Nicaragua está prácticamente a oscuras, ya los cortes de energía son de catorce, de dieciséis horas por día. Un país que está a punto de la parálisis. Esos son elementos que dejó el neoliberalismo en nuestro país durante estos dieciséis años y que no ha sido fácil y no es fácil todavía superar.

No es fácil superar el analfabetismo, estamos en esa batalla todavía, todavía tenemos analfabetismo. Y no ha sido fácil superar la democratización del servicio de salud. ¿Por qué?, porque ahora se trata no solamente de atender a una población mucho mayor que llega a buscar ese servicio porque sabe que es gratuito, antes no se acercaba porque se había privatizado. Pero además, demanda medicamentos. Esto multiplica la atención de los médicos, la atención de las enfermeras, es más demandado por la población y más demanda de medicamentos.

Así es que, estamos en esa batalla, donde efectivamente, hubo golpes muy serios de las conquistas que había traído la revolución. Sobre todo en el campo de la salud, en el campo de la educación, en el campo de la tenencia de la tierra, por ejemplo. La revolución había distribuido tierras entre los campesinos y ahí vino una batalla. Una batalla, donde esto generaba inestabilidad en el país, porque por un lado, los campesinos luchando para que no les arrebataran la propiedad y el frente respaldando a los campesinos en esa lucha. Entonces, en esas condiciones ¿quién les prestaba a esos campesinos, por ejemplo para que trabajaran? Nadie. ¿Quién invertía en esas propiedades? Nadie. Ahora hemos logrado ir superando esa situación, hemos entregado más de sesenta mil títulos a los campesinos que han resistido ahí, cooperativas, productores privados pequeños, medianos, etc., igualmente que a pobladores que tenían un lote de tierras para levantar su vivienda y a los cuales también les querían despojar de su vivienda.

RT: Durante su primera Presidencia Nicaragua emprendió proyectos muy ambiciosos, aunque algunos no llegaron a realizarse con éxito, como en el caso de las fincas estatales que se dice que no lograron ser lo suficientemente eficaces. ¿Qué propone esta vez el Gobierno sandinista para resolver estas cuestiones?

ORTEGA: Yo pienso que en esa primera fase de la revolución, no tuvimos la oportunidad de desarrollar el programa revolucionario en paz. Y se vino estableciendo un clima de guerra y finalmente era todo para la defensa del país, todo estaba encaminado para la defensa militar del país porque sufrimos una agresión.

Nosotros apostábamos por una economía mixta, economía mixta es decir: empresa privada privilegiando las pequeñas empresas, las medianas empresas, las cooperativas, tanto en el sector agropecuario como en la pequeña industria, en la mediana industria, la industria. Empresas estatales y empresas también mixtas, o bien, inversiones en el país. No tuvimos la oportunidad, como te decía de desarrollar ese proyecto, ese programa.

Ahora sí tenemos la oportunidad de desarrollar este programa y yo diría que el primer paso ha sido, bueno, ir estabilizándolo, el régimen de propiedad en Nicaragua porque un país donde no está estable el régimen de propiedad, pues difícilmente puede avanzar en el campo financiero, en el campo de la inversión, imposible que pueda avanzar. Y acompañando esto, de programas de crédito con intereses justos.

Esto, nos lo ha prometido la coyuntura latinoamericana, que llegamos de nuevo al gobierno, en el momento en que se presente en América Latina una nueva situación favorable para los objetivos revolucionarios del Frente Sandinista y de los nicaragüenses; y favorables por lo tanto para los intereses de los pueblos latinoamericanos, los cambios que se han venido dando y donde nosotros nos insertamos inmediatamente en el ALBA, en la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América.

RT:¿Qué comparaciones pueden hacerse entre el país que usted dejó entonces y el de hoy?, ¿qué aspectos son claves para entender la situación de la Nicaragua actual?

ORTEGA: El contexto internacional de una tendencia bien marcada, yo diría, irreversible hacia un mundo multipolar, favorece la lucha de los pueblos del sur. Tanto en Asia en África como en América Latina, pienso que eso es fundamental, se ha abierto un gran espacio en este sentido. Esto explica también el avance de las fuerzas socialistas, de las fuerzas revolucionarias en América Latina, y la capacidad de Cuba resistiendo en este contexto. Cuba ha sido determinante lógicamente como ejemplo, como solidaridad con los pueblos latinoamericanos en estos años, donde se había provocado la caída del campo socialista. Nos habíamos quedado, digamos, sin un contrapeso, frente a lo que era la política expansionista, imperialista en el mundo; la Unión Soviética era un contrapeso a esa política expansionista e imperialista y fue determinante en la derrota del fascismo.

Entonces, al desaparecer la Unión Soviética, era como que se sintió el imperio que está ahora en su momento en su oportunidad de hacer todo su pleno dominio sobre el mundo. Pero la historia ha sido otra, ¿por qué?, porque la escriben los pueblos al final de cuentas. Y aquí, en la retaguardia, los EE.UU., digamos, lo que han considerado ellos su traspatio histórico, América Latina, sobre todo Centroamérica, estamos viendo cambios, cambios como nunca en la historia de América Latina.

Todos los procesos que se han vivido en América Latina, esa lucha, hoy se está haciendo realidad. La lucha por la independencia por la autodeterminación y sobre todo por la integración y la unidad de los pueblos latinoamericanos y caribeños. ¿Por qué?, porque ya eso no es un sueño, ya incluso es una determinación que fue tomada recientemente en una reunión que sostuvimos en México de la creación de lo que es el encuentro, el organismo de todos los pueblos de América Latina y el Caribe. Ya lo hemos decidido, ya estamos trabajando en esa dirección, es decir, es una prueba irrefutable de los cambios que están protagonizando los pueblos en el mundo y en este caso en particular en América Latina.

RT: ¿Cómo definiría dentro de esta nueva América Latina la posición de Nicaragua y sus relaciones con otros países en este momento?

ORTEGA: Bueno, el hecho de que el Frente Sandinista esté de nuevo en el gobierno en Nicaragua, indiscutiblemente es una fuerza que alienta a la integración centroamericana, a la unidad centroamericana en medio de las complejidades que tenemos, sobre todo como resultado del golpe que se produjo en Honduras.

A pesar de eso, nosotros seguimos trabajando por la integración y por la unidad centroamericana; por la integración y por la unidad con el Caribe; por la integración y la unidad mesoamericana, es decir, de México a Centroamérica, Colombia. Estamos en esos foros, por la unidad latinoamericana ahora en lo que es esta gran asociación que nos hemos planteado, en el encuentro de México y cuyo próximo encuentro será en Venezuela el próximo año. Donde se irán sentando ya las bases, de esa gran organización latinoamericana y caribeña donde indiscutiblemente Nicaragua, pues tiene el peso que le da su historia, le da el éxito de una revolución que logró derrotar a la tiranía somocista, que logró liberar a Nicaragua de la dependencia total que tenía de los EE.UU. y que abrió un nuevo rumbo en la región centroamericana. Porque tengamos en cuenta que cuando triunfó la revolución en Nicaragua, no solamente Centroamérica, sino América Latina estaba llena de dictaduras militares y estaba claro que si no se producían cambios, la insurrección armada iba a seguir cobrando fuerza, no solamente en Centroamérica sino en toda América Latina.

Y finalmente se fueron abriendo procesos de cambio en América Latina, procesos de paz, en este caso en Centroamérica. Y esto ya sienta las bases de una nueva América Latina, sienta las bases que se vienen, digamos, logrando potenciar después de establecer esas bases, se logra potenciar, en estos últimos años. Digamos, que el triunfo de la Revolución Bolivariana, hace ya diez años, once años, de la Revolución Bolivariana, fue un elemento determinante en el resurgimiento de las fuerzas populares latinoamericanas y caribeñas. Y lógicamente el triunfo del compañero Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil; si bien no tenía las características de la Revolución Bolivariana como el compañero Hugo Chávez, si tenía y tiene un peso específico que le da una connotación diferente, lógicamente, al entorno latinoamericano y caribeño.

Es decir, un peso que se mueve más en dirección hacia las fuerzas progresistas, socialistas, revolucionarias, que hacia las fuerzas conservadoras.

RT: Ha hablado ahora del caso de Honduras, ¿hasta qué punto le valió a usted como un hecho aislado o como un síntoma?

ORTEGA: Yo pienso que ningún pueblo se puede confiar, en un principio, porque el golpe en Honduras fue un golpe para los pueblos latinoamericanos, que apenas unos meses antes, semanas antes, reunidos con el presidente Obama en Trinidad y Tobago, y el presidente Obama anunciando unas nuevas relaciones con América Latina. Ese golpe lo que hace es lanzarse en contra de esa voluntad que se expresó en la reunión de Trinidad y Tobago.

No solamente en contra de los pueblos latinoamericanos, sino también en contra de la misma política que anuncia el presidente Obama ahí. Es decir, si son capaces las fuerzas más reaccionarias de los EE.UU. de ejecutar, de organizar y ejecutar golpes en la cara del presidente, ahora, ya no digamos que cuando el tiempo va pasando, va transcurriendo, estas fuerzas, van logrando, van logrando finalmente imponerse independientemente de las propuestas y los compromisos hechos por el presidente Obama ante América Latina y el Caribe. Es decir, la realidad nos está diciendo que no le ha quedado más que aceptar las reglas del juego de los golpistas, de los que promovieron el golpe de Washington, y que utilizaron como base de operaciones la base de Palmerola en Honduras.

RT: ¿Cuál es su evaluación del papel que juegan los EE. UU. hoy en la vida política de América Latina?

ORTEGA: Sí yo diría que la situación latinoamericana obliga a la política norteamericana por lo menos a hacer un discurso, un discurso diferente al que venía haciendo hasta la época de Bush. Pero no logra la política de los EE.UU. modificarse. Yo diría que más bien es un discurso hecho ante una realidad latinoamericana.

Cuando dice Obama en Trinidad y Tobago que quiere relaciones respetuosas, etc. Pero, ¿cómo nos explicamos que EE.UU. se involucrara en el golpe de Honduras, apenas unos meses después? Y luego luchando EE.UU. por el reconocimiento del gobierno de Honduras, ¿cómo nos explicamos esto? Simplemente lo que nos demuestra es que EE.UU. no cambia su naturaleza, no la cambia, es decir: el mundo ha cambiado, pero EE.UU. no cambia todavía. Y ese es un problema, no solamente para América Latina sino un problema para el mundo, de tener allí un poderío militar, un poderío económico que no cambia sus políticas expansionistas, sus políticas imperialistas.

RT: ¿Podemos decir que hasta ahora los cambios tienen que ver con el discurso pero no con una realidad?

ORTEGA: Así es. Ellos siguen actuando, ellos siguen actuando como han actuado siempre. Una política injerencista, una política golpista, una política de amenaza, ellos combinan siempre la política que llaman de ´la zanahoria y el garrote´, ellos siempre están combinando esta política, entonces. Hoy América Latina tiene más dignidad, tiene más fortaleza, para enfrentar, para resistir esa política ´del zanahorio´, de la ´zanahoria y el garrote´. Tenemos más fortaleza, tenemos más unidad, más dignidad, pero ahí está la política de siempre. El mensaje siempre está ahí y no se cuidan de decirlo públicamente incluso. Cuando conversan con la gente lo dicen públicamente y ellos califican, ellos deciden qué gobierno es democrático y qué gobierno no es democrático, ¿a cuento de qué?

RT: Usted insiste en que es fundamental establecer con EE. UU. relaciones de mutuo respeto. En este sentido, ¿se puede hablar de algún avance? ¿Ha sentido usted que se ha cambiado desde este punto de vista?

ORTEGA: Digamos que lo que ha cambiado es el método, por el momento. Digo por el momento porque no tienen condiciones para aplicar digamos un golpe a Nicaragua. Ahora, si tuvieran condiciones en Nicaragua para un golpe, ya lo habrían intentado. Pero no las tienen porque no cuentan con un ejército, no cuentan con una policía, no tienen un instrumento militar para provocar un golpe, sino ya lo hubiesen hecho, de eso estoy seguro. Entonces, no hay condiciones, digamos, para lanzar una guerra como la que lanzaron a Nicaragua en los años ochenta.

No pueden hacer esa guerra contra Venezuela, ni pueden lanzarla contar Bolivia, ni pueden lanzarla contra Ecuador, ni pueden lanzarla contra Nicaragua, por el momento. No hay condiciones para ello. O sea, las condiciones internas de los EE.UU. y las condiciones latinoamericanas no les permiten a ellos, no les dan ese espacio, aunque lógicamente los planes ahí están siempre.

RT: O sea, el riesgo está ahí.

ORTEGA: El riesgo está ahí, la amenaza está ahí siempre.

RT: ¿Y qué se podría hacer para llegar a una solución en ese sentido?

ORTEGA: Fortalecer la unidad y la integración latinoamericana. En la medida en que nosotros estemos más integrados, más unidos, entonces vamos a ser más respetados. Y en la medida que estemos más divididos, pues lógicamente con más facilidad creo que, eso es lo que ha hecho la política norteamericana en América Latina, dividirnos, dividirnos para dominarnos. En cambio, en la medida que nos integramos, que nos unimos, lógicamente ya el interlocutor no es Nicaragua frente a EE.UU., el interlocutor no es Venezuela, no es Cuba, no es Bolivia o Ecuador, el interlocutor ya es América Latina y el Caribe. Entonces ya es un interlocutor que tiene un peso mucho mayor y ya tiene la capacidad de buscar realmente acuerdos dentro de un marco de respeto y de igualdad.

RT: ¿Cómo evalúa usted ahora las perspectivas en ese sentido? Es decir, si lo vemos desde un punto de vista más práctico, por decirlo de alguna forma, hablamos de que hay una voluntad de dirigirse por ese rumbo, pero ¿en qué momento podrá ser una realidad que América Latina sea verdaderamente una unión, que esté considerada y sea vista por otros como un sujeto único?

ORTEGA: Yo creo, estoy convencido de que estamos viviendo la primera etapa. O sea, ya hay una decisión unánime de toda una América Latina y el Caribe, de organizarnos en esta comunidad de naciones latinoamericanas y caribeñas. Fue la determinación que tomamos en México. Y donde ya tenemos una convocatoria en Venezuela para el próximo año. Y ahí ir estableciendo las bases para esta nueva organización que por fin va a unir, a agrupar a los pueblos latinoamericanos y caribeños.

RT: ¿Cómo hacer para poder combatir políticas de países de América Latina que tienen puntos de vista completamente distintos?, ¿cómo hacer para llegar a una unión teniendo momentos de discrepancias importantes, como puede ser el caso de Venezuela y Colombia?

ORTEGA: Bueno, yo pienso que aquí hay un principio que compartimos y es que cada proceso latinoamericano tiene sus particularidades y eso tenemos que respetarlo. Y habrá puntos en los que no vamos a coincidir, pero habrá puntos donde vamos a coincidir, sobre todo los que tienen que ver con las relaciones entre los pueblos latinoamericanos, los gobiernos latinoamericanos, con la comunidad internacional. Un acuerdo de libre comercio o de asociación, como se quiera llamar, con Europa, por ejemplo, que ya se ha avanzado en esto aquí en Centroamérica, indiscutiblemente que la posición para Centroamérica sería mucho más fuerte a la hora de negociar con Europa si negociáramos todos los latinoamericanos juntos. Yo creo que en eso no habría problema. En eso coincidiríamos todos, coincidiríamos todos en que rechazaríamos cualquier tipo de agresión militar de parte de los Estados Unidos.

Coincidiríamos todos en cuanto a que se conspire contra de los gobiernos latinoamericanos y se provoquen golpes como los que se han provocado contra Venezuela, como los que se han provocado contra Honduras. Coincidimos todos en que se levante el bloqueo a Cuba, esa Cuba en donde Fidel ha logrado, pues, hacer un liderazgo extraordinario durante 50 años para defender las ideas que compartimos todos los latinoamericanos. Es decir, tenemos una cantidad de puntos en los que coincidimos.

Coincidimos todos en que es necesario establecer un nuevo marco de relaciones con los Estados Unidos. Uno conversa con los presidentes latinoamericanos y por muy conservadores que sean en privado, ellos no comparten que los Estados Unidos los estén calificando, por ejemplo. ¿Qué gobierno va a compartir que Estados Unidos sea el “Gran Calificador”, de darle puntajes a un gobierno si está o no está practicando la democracia, si está o no está practicando los derechos humanos, si está o no está combatiendo eficientemente el narcotráfico?, ¿quién los califica a ellos? Eso crea sentimientos. Las políticas proteccionistas de los EE.UU., las políticas proteccionistas de los europeos, nadie las comparte. Lo que pasa es que no hemos aprendido todavía a establecer esa unidad latinoamericana, no hemos logrado todavía consolidar esa unidad latinoamericana que nos dé la capacidad de negociar con Europa, con los Estados Unidos, con el mundo desarrollado de negociar en condiciones realmente justas y que respondan a los intereses de nuestros pueblos.

RT: Permítame precisar, he entendido bien, ¿usted está diciendo que todos los presidentes comparten esa opinión, sin excepciones?

ORTEGA Sí. Yo, por lo menos, en la experiencia que he tenido, en mis contactos con presidentes a lo largo de los años, siempre han privado, son críticos de la política norteamericana. No la comparten. Claro, no puedo hablar en estos momentos por los que están presidiendo América Latina, pero estoy seguro de que no pueden compartir políticas que van en contra de los intereses de sus pueblos, de sus Estados, de sus naciones, de sus mismos intereses económicos.

RT: En diciembre del año pasado la Secretaría de Estado de EE. UU. manifestó su preocupación por el acercamiento de Nicaragua a Irán e incluso advirtió de las consecuencias que podrían tener alianzas con ese país. ¿Cómo ha visto Nicaragua esta advertencia?

ORTEGA: Bueno, típica de los Estados Unidos. O sea, es ahí donde yo insisto en que no ha cambiado la política del Imperio. No es la Secretaria de Estado la que está ahí expresando su punto de vista, sino que es el Imperio el que está estableciendo su decisión y esto lo conocemos nosotros desde el siglo antepasado. Conocemos esas notas de los Estados Unidos, esos mensajes de los Estados Unidos que han significado para Nicaragua derrocamientos de gobiernos, invasiones a Nicaragua desde el siglo antepasado, Nicaragua invadida por esclavistas yanquis, expansionistas yanquis de los más conservadores, de los más reaccionarios. Nicaragua invadida a comienzos del siglo pasado por las tropas norteamericanas. No es nada nuevo ¿ve? O sea, no nos extraña. Lo vemos como algo normal. Nos extrañaría que no dijeran nada, eso es lo que nos extrañaría.

RT: También ha sido bastante polémico el paso que ha dado Nicaragua de apoyar la decisión de las repúblicas caucásicas de Abjasia y de Osetia del Sur de declarar su independencia. ¿Cuáles fueron las justificaciones que en su momento le hicieron creer a usted que este era un paso acertado?

ORTEGA: Bueno, nuestros principios, nuestra naturaleza como pueblo, como nación, nuestro compromiso con la lucha por la independencia de todas las naciones por pequeñas que sean, el respeto que se merecen todas las naciones por pequeñas que sean. Aquí mismo, en América Latina nosotros mismos seguimos librando la batalla por la independencia de Puerto Rico, un pueblo que sigue batallando, una nación que sigue batallando porque está ocupada por los Estados Unidos en pleno siglo XXI. Seguimos batallando porque el imperio inglés, lo que queda del imperio inglés, se retire de las Malvinas.

Si usted quiere es un pequeño territorio, pero ¿sólo por eso vamos a dejar de luchar, vamos a renunciar a ello? No, simplemente ese es un territorio que pertenece a la nación argentina y debe retornar a la nación argentina. Igual el territorio de Guantánamo en Cuba. Es un pequeño territorio, un chiquito territorio, quizás sea tan pequeño como Abjasia, como Osetia, pero pertenece, lógicamente, a Cuba, a la soberanía cubana y tiene que regresar a la soberanía cubana y, en este caso, estamos hablando de dos pequeños pueblos que tienen su identidad, que tienen su historia y que se han manifestado, no sólo una vez, en favor de su independencia. Entonces, nosotros no pudimos dudar en su momento en reconocer la independencia de estos dos pueblos.

RT: Ahora que ya ha pasado un tiempo ¿sigue creyendo que ese fue el paso correcto?

ORTEGA: Cada día que pasa me siento más convencido de que fue el paso correcto, claro que sí.

RT: Cuando se dieron estos hechos en las dos repúblicas, Rusia no pudo mantener una postura neutral por haberse visto directamente atacada por las Fuerzas Armadas georgianas y esto motivó que algunos interpretaran la postura de Nicaragua como una manifestación de apoyo a Rusia. ¿Qué se puede decir en ese sentido? ¿Hasta qué punto la decisión de apoyar la independencia de Osetia del Sur y de Abjasia ha influenciado en las relaciones con Rusia?

ORTEGA: Sí, hay que tomar en cuenta que las relaciones de Nicaragua con Rusia son de mucho antes de estos acontecimientos de Osetia y de Abjasia, que nuestras relaciones fueron estrechas históricamente con la Unión Soviética y que estas relaciones se desarrollaron en profundidad en todo el período que va desde 1979 a 1990.

Yo diría que fueron relaciones extraordinariamente justas, ejemplo de lo que deben ser las relaciones entre los países desarrollados y lo países en vías de desarrollo porque ahí se aplicó el principio de que tanto hablamos ahora del comercio justo, del intercambio, de la complementariedad, ahí se aplicó.

Entonces, en este caso ¿quién era el único que podía en ese momento optar por defenderse por un lado, pues estaba siendo atacado, y defender la voluntad de esos pueblos? Rusia. De tal manera que en esta circunstancia la posición nuestra, lógicamente, lo que hace es retomar, nuevamente ir retomando lo que ya veníamos retomando con la Federación Rusa, en estas nuevas circunstancias retomar las relaciones históricas que hemos tenido con el pueblo ruso.

RT: Y qué perspectivas ve usted en esta nueva etapa de las relaciones porque, realmente ha habido un período, digamos, de alejamiento. Ahora que están renovando las relaciones ¿qué perspectivas ve usted?

ORTEGA: Bueno, ya tenemos resultados, yo diría que ya tenemos resultados de estas relaciones de cooperación de parte de la Federación Rusa en beneficio del pueblo nicaragüense, la posibilidad de colocar productos nicaragüenses en el mercado ruso, inversiones de empresas rusas aquí en nuestro país. Por ejemplo, de cacao, ya hay proyectos en este sentido.

Ya han venido inversionistas rusos a hacer los estudios correspondientes y poder incluso establecer una industria procesadora de cacao en nuestro país.

Están los productos de la carne, es decir, recientemente también ha venido una misión explorando justamente la posibilidad de llevar carne de Nicaragua a Rusia, una misión rusa. Y ahí tenemos, digamos, el canal. Un canal sin Rusia no lo podemos imaginar en Nicaragua. Un canal tiene que contar con la participación de Rusia y de la comunidad internacional, indiscutiblemente. Pero en primer lugar con la participación de Rusia. Venezuela tiene la plena disposición de participar en la construcción de un canal que pase por Nicaragua, una obra que ha estado siempre en la agenda y que ha sido, digamos, el gran pecado que ha tenido Nicaragua: las condiciones de un canal.

¿Por qué?, porque ese es el pecado frente a los Estados Unidos. Después Estados Unidos castiga a Nicaragua. ¿Por qué?, porque quiere tener el control de cualquier paso por la región centroamericana. Entonces, yo siento que las relaciones van avanzando en todos los campos. La visita que hemos realizado allá a Moscú fue muy importante. Todos los convenios que allí se suscribieron y la forma en que viene avanzando la cooperación de la Federación Rusa con Nicaragua.

RT: Con su permiso me gustaría hacerle un par de preguntas de carácter un poco más personal. Durante esta entrevista hemos hablado mucho de los cambios. No se puede dejar de tomar en cuenta que usted es, por llamarlo de alguna forma, el heredero de una generación de revolucionarios con una visión muy definida de la política y de la vida en general. ¿Qué es lo que no ha cambiado? ¿Qué es lo que conserva usted de esa visión?

ORTEGA: Bueno, yo considero que hay principios que tienen que ver, lógicamente, con los acontecimientos locales y los acontecimientos internacionales, los principios que nos dicen: bueno, mis compromisos por promover tales transformaciones. El día en que en Nicaragua se acabe el analfabetismo, entonces no seguiremos hablando de la lucha contra el analfabetismo, ni será una bandera a nivel internacional tampoco el día en que en el mundo desaparezca el analfabetismo. Por lo tanto, mientras exista el analfabetismo sigue siendo una bandera, la misma que teníamos en el 79 sigue siendo una bandera.

La pobreza, la miseria, las grandes diferencias que existen en la economía global donde se concentra la riqueza en manos de unas pocas naciones y países, y se distribuye la pobreza en la inmensa mayoría de la población. Mientras exista pobreza, mientras existan desigualdades tenemos que seguir luchando por la búsqueda de un camino que lleve hacia la igualdad entre los pueblos. Ahora yo diría que se incorporan nuevos elementos en la agenda que no estaban con esa fuerza en aquellos años, por ejemplo el tema del medioambiente, un tema que ahora sí ha cobrado un lugar predominante y se convierte en una bandera que tiene que estar… si queremos luchar contra la pobreza tenemos que estar por defender el medioambiente, por recuperar las zonas que han sido destruidas, por recuperar la flora, la fauna, etc.

O sea, ahora luce bien claro que la lucha contra la pobreza tiene que ir acompañada de una defensa de la recuperación del medioambiente, de una lucha contra la contaminación, y los que deben actuar en primer lugar son los países desarrollados, los países que más contaminan, los Estados Unidos. Y vuelven los Estados Unidos a la palestra, no es queramos traerlos a la palestra, sino que son ellos los que se ponen en la palestra al contaminar y negarse a establecer las regulaciones para bajar los niveles de contaminación.

Los derechos de la mujer, hoy por ejemplo, tienen una fuerza mucho mayor de los que tenían. Lógicamente, en nuestra agenda, en nuestro programa estaban los derechos de la mujer pero no en la magnitud que están ahora los derechos de la mujer. Los derechos de la juventud, los derechos de la niñez. Claro, en ese campo nosotros avanzamos mucho, pero hoy digamos son derechos que son tomados con mucha mayor firmeza, hay una mayor conciencia sobre estos derechos. Sobre el respeto a la opción individual en cuanto al género, en cuanto a lo que es la opción individual. Son elementos nuevos que están ahí. La no discriminación contra las personas por su opción personal, son elementos nuevos que están en la agenda y que no estaban en la agenda, diría yo, hace unos cuantos años. O sea, tenemos elementos nuevos en la agenda que enriquecen la lucha, pero que también nos hacen ver que todavía hay mucho camino que caminar.

RT: Usted pertenece a esa generación de románticos que quieren cambiar el mundo. Después de tanta experiencia y ahora frente a la responsabilidad de encontrarse a cargo de su pueblo una vez más, ¿siente usted que conserva ese espíritu de aquel entonces o ha cambiado algo ese romanticismo?

ORTEGA: Yo pienso que esa fuerza espiritual, digamos, que lo lleva a uno al romanticismo, esa fuerza es determinante para seguir batallando, sino no hubiéramos pasado batallando un largo tiempo, una larga jornada, y esto es sólo es posible cuando hay ahí una fuerza interna que le ayuda a uno a soñar y a luchar para que esos sueños se conviertan en realidad. El regreso del Frente al gobierno es un sueño hecho realidad… Aquí hay un montón de gente que juraba que el Frente ya no iba a regresar nunca más al gobierno. Así que lo logramos. Y mucho menos que regresara yo de nuevo a la presidencia. Y después de 16 años duros, regresamos al gobierno. ¿Y qué es lo que nos da esa fuerza, esa fortaleza? Esa capacidad de soñar. ¿Y qué es lo que nos da esa fortaleza para seguir desafiando, digamos, la realidad, porque la realidad es tremenda, es terrible –hablamos de ello en este momento: con sólo hablar del medioambiente estamos hablando de una realidad - terrible en el mundo -, pero que es lo que nos hace seguir luchando, seguir avanzando, seguir buscando cómo abrir aunque sea pequeños caminos y unirnos adonde se abren grandes caminos. Bueno, es soñar, no podemos dejar de soñar. Yo creo que la humanidad no puede dejar de soñar, porque el día que deje de soñar…nos morimos.

RT: Desde que usted empezó en la política, bueno, realmente han pasado muchas cosas, muchos años duros, muchos golpes, supongo que muchas desilusiones, ¿qué es lo que le permite seguir firme en sus convicciones, mantener esa capacidad de soñar, como decía usted?

ORTEGA: Bueno, quizás, esté el hecho de que ha sido toda una vida ¿no? Desde muchacho empecé esta batalla. A los 14 años fue la primera vez que conocí la cárcel y ha habido una continuidad ahí, y cada día que pasa uno pues sencillamente se va comprometiendo más. ¿Con quiénes? Con los que van cayendo en el camino. ¡Cuánto compañero, cuanta compañera, han caído en la batalla! ¡Miles han caído en la batalla! Entonces hay un compromiso de sangre ahí, con la sangre derramada, sangre santa… Y eso es lo que a uno lo mueve y esa gente que sigue confiando en el Frente, que sigue confiando en nosotros, esa gente que encontramos en la calle llena de esperanza en medio de la pobreza, en medio de la miseria. Eso nos llena de más compromiso y de más fortaleza para continuar batallando.

RT: Si tuviera la posibilidad de hacerlo, ¿qué cree usted que diría hoy Sandino viendo lo que está pasando en Nicaragua?

ORTEGA: Bueno, yo creo que Sandino estaría batallando y diría: “hay que continuar la batalla”, y Sandino estaría haciendo la misma reflexión que hizo cuando los yanquis se retiraron de Nicaragua. O sea, porque los yanquis no logran derrotar a Sandino y se tienen que retirar, se retiran en enero del año 33 del siglo pasado. Se retiran y dejan preparada la trampa para asesinar a Sandino utilizando a Somoza, pero cuando los yanquis se retiran de Nicaragua Sandino da una entrevista y le preguntan qué va a hacer ahora que se han retirado los yanquis, y lo que había dicho Sandino había sido muy claro: “Yo lucho para que se retiren los yanquis de Nicaragua”.

Entonces, Sandino reflexiona: “Ahora la lucha es más dura, es más difícil porque estamos enfrentados a un enemigo que el pueblo no ve ni lo siente como es la intervención yanqui”. Y es lo que pasa ahora, estamo enfrentados a un enemigo que el pueblo no lo ve en cuanto que ese enemigo lo esté reprimiendo, lo esté asesinando, lo esté torturando, como lo hacían los yanquis o lo hacía Somoza, sino que el enemigo está penetrando, ¿cómo? A través de la política del consumo, a través de los grandes medios de comunicación. Ahí está la penetración del enemigo.

Está es una batalla bien compleja, bien difícil, que demanda de un alto grado de conciencia y de ahí la importancia en este siglo de la lucha, de la lucha con el pensamiento, con las ideas. Se convierte en una batalla de primer orden, la lucha con los medios de comunicación, como herramienta que también tenemos a nuestra disposición, es cierto. El enemigo los tiene y es poderoso, pero los pueblos también ahora pueden acceder a esos medios de comunicación.

Sobre todo a lo que son las redes de comunicación que se han, digamos, popularizado para que los pueblos puedan acceder a ese tipo de medios. Más difícil es que los pueblos puedan acceder a los grandes medios de comunicación, ya sabemos. Aquí tenemos gracias a Dios la suerte de contar con algunos medios de comunicación, el pueblo tiene la oportunidad de contar con los medios de comunicación. Pero yo pienso que eso es lo que diría Sandino.

RT: Pero haciendo una evaluación de lo que ha pasado, de lo que han hecho en estos años. O sea, estaría orgulloso, enojado, conforme, ¿cuál sería su evaluación?

ORTEGA: Digamos, viendo su reacción al momento en que se retiran las tropas yanquis, que es una gran victoria, pero él no entra en la euforia, ni entra en… no se conforma, sino que dice: “Ahora el peligro es mayor”. Entonces, yo estoy seguro que el hecho de que su bandera haya sido levantada de nuevo por el Frente Sandinista, que con su bandera se haya logrado derrotar a la dictadura de Somoza, y la dominación yanqui tal y como estaba establecida entonces, que con su bandera hayamos logrado retomar el poder, eso le llenaría de orgullo porque diría bueno, sigo ganando la batalla, pero diría también: “Ahora la situación es más difícil, la batalla es más compleja”.

RT: Bueno una vez más muchas gracias por haber estado hoy con nosotros.

ORTEGA: Gracias.

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