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Dmitri Medvédev: Saakashvili debe ser juzgado por violación del derecho internacional

Publicado: 5 ago 2011 14:27 GMT

El 8 de agosto se cumplen tres años de la ofensiva georgiana en Osetia del Sur que desencadenó el conflicto entre Moscú y Tbilisi, y que derivó después en el reconocimiento de independencia por parte de Rusia y otros países de dos repúblicas caucásicas: Abjasia y Osetia del Sur.

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El 8 de agosto se cumplen tres años de la ofensiva georgiana en Osetia del Sur que desencadenó el conflicto entre Moscú y Tbilisi, y que derivó después en el reconocimiento de independencia por parte de Rusia y otros países de dos repúblicas caucásicas: Abjasia y Osetia del Sur.

En vísperas del aniversario, el presidente ruso, Dmitri Medvédev, reiteró que no se arrepiente de haber ordenado el despliegue de tropas rusas en el territorio surosetio para defender a la población civil. Además, abordó otros asuntos de actualidad, como la situación en Siria y el ingreso de Rusia en la Organización Mundial del Comercio.

El presidente habló con los periodistas Sofiko Shevardnadze de RT, Ekaterina Kotrkiadze del canal georgiano PIK y Alexei Venedíktov, de la emisora de radio rusa Ejo Moskvy [Eco de Moscú].

Ekaterina Kotrikadze: Muchas gracias, señor presidente, por aceptar responder a nuestras preguntas, inclusive a las preguntas de la cadena georgiana PIK. En agosto de 2008 estalló una guerra entre Rusia y Georgia. Han pasado 3 años pero sus consecuencias se siguen notando a pesar de que duró tan sólo cinco días. Nos encontramos en Sochi, y Georgia está, tan sólo, a unos kilómetros de aquí y Abjasia, todavía más cerca. Pero yo, no puedo ir a Abjasia, no me dejan entrar, soy georgiana. Y los que me impiden la entrada son los guardafronteras rusos. En la misma situación se encuentran 500.000 refugiados que, desgraciadamente, no pueden volver a sus casas. ¿De qué modo usted podría ayudar a esas personas?

Dmitri Medvédev: Creo que se las puede ayudar. Pero hay que conseguir que, por fin, se establezca la paz, y que los abjasios, los georgianos y los osetios puedan establecer un diálogo normal y auténtico. En este caso se podrán resolver los problemas más complicados: los relacionados con los refugiados, con el paso fronterizo, con los vuelos sobre estos territorios. Todo esto es secundario en comparación con el conflicto que, por desgracia, tuvo lugar, prácticamente, en estas mismas fechas de 2008. Por lo tanto, un trabajo diplomático normal, negociaciones y las posibilidades de escucharnos los unos a los otros, son condiciones indispensables para resolver estos problemas. Además de reconocer las realidades, por supuesto. Reconocer las realidades que aparecieron en la región tras la aventura militar de 2008.

Ekaterina Kotrikadze: Volvamos a lo que pasó en 2008. En ese entonces se reunió con el presidente de Georgia, Mijaíl Saakashvili. El encuentro tuvo lugar en San Petersburgo. En aquella época en Moscú y Tbilisi se formó la impresión de que se había logrado un cierto consenso, que el conflicto no alcanzaría el punto álgido. Repito, esta impresión la tenían tanto en Moscú como en Tbilisi. Podría decirnos ¿realmente lograron llegar a algún acuerdo con el presidente de Georgia en aquel entonces?

Medvédev: Yo también tuve esa impresión. Hasta ahora tengo todo presente. Por primera vez me encontré con el presidente Saakashvili en San Petersburgo. Nos reunimos en el palacio Konstantinovski. Cuando llegó le dije literalmente lo siguiente: "Sabe usted, hay muchos problemas en la región, en la propia Georgia, entre Georgia y las formaciones territoriales no reconocidas. Sin embargo, le puedo asegurar, como Presidente recién electo de la Federación de Rusia, que haré todo lo posible para que usted pueda encontrar algún compromiso conveniente a todos, que, al final, contribuya a la reintegración del espacio de Georgia". Eso fue lo que le dije literalmente. "A condición, evidentemente, de que todo ello resulte atractivo para todas las partes participantes en las negociaciones". Me respondió: "Sí, claro, estamos dispuestos a trabajar". Yo también tuve la impresión de que era posible si bien no abrir una nueva página, intentar encontrar nuevos enfoques poco habituales y, lo más importante, mantener un diálogo regular. ¿Qué pasó después? Conversamos, discutimos y, si mal no recuerdo, la última vez nos encontramos en Astaná. ¿Cuál fue el resultado? Acordamos que nos sentaríamos a una mesa y mantendríamos una conversación seria. ¿Dónde? Aquí mismo, en Sochi. Le dije: "venga a Sochi, hablaremos tranquilamente sobre todos los problemas". Él empezó a enumerar sus dificultades, su visión de la situación. Yo le expliqué cuál era el punto de vista ruso. Pero como esto tuvo lugar durante la celebración del aniversario de Astaná, le dije "Venga a Rusia". Me respondió: "De acuerdo, estoy dispuesto a hacerlo". Le digo francamente que después de esa conversación estuve un mes comprobando si había llegado alguna información de parte de nuestro colega georgiano. No hubo ninguna. En cambio, en aquel periodo a Georgia la frecuentaban, como se solía decir en la época soviética, emisarios de allende el océano. Para mí, resultó ser bastante representativo -más tarde, por supuesto, analicé toda esta situación varias veces- la visita que en aquel momento realizó a Georgia la Secretaria de Estado norteamericano Condoleezza Rice. Después de esto, mi homólogo cortó toda comunicación conmigo. Dejó de escribirme, de llamarme, de conectarse conmigo de algún modo... Por lo visto, ya tenía nuevos planes. Y éstos fueron llevados a la práctica.

Alexéi Venedíktov: Señor presidente, ¿he entendido correctamente? ¿Usted considera que la visita de la Secretaria de Estado norteamericana impulsó al presidente Saakashvili a desatar este conflicto, que EE.UU. le empujaba en esa dirección?

Medvédev: No creo que haya sido así porque EE.UU. es un país grande dirigido por personas pragmáticas. Pero en la política, los matices y las connotaciones son muy importantes. Ya he dicho que cuando encabezaba la administración del presidente, me encontré en la Casa Blanca precisamente con Condoleeza Rice, jefe de la administración del presidente de EE.UU. También vino Georges Bush. Entró y como suele hacerse en EE.UU. me dijo "Hola" y me estrechó la mano. La primera cosa que me dijo, fue "Mijail Saakashvili es un buen chico". Le contesté: "No lo sé, señor presidente. No le conozco. A lo mejor le conoceré en el futuro". Por desgracia, sus palabras resultaron ser tristemente proféticas. Me gustaría recalcar que fue la primera frase que escuché de Georges Bush durante una conversación privada. Es decir, no creo que los estadounidenses empujasen al líder georgiano a la agresión. Sin embargo, pienso que ciertos matices, ciertos acentos, las palabras sobre la necesidad de restablecer el orden constitucional, de actuar con más determinación pudieron fomentar, obviamente, esperanzas de que "en caso de cualquier conflicto los estadounidenses no nos abandonarán, intervendrán para protegernos, incluso desatarán una guerra contra los rusos". Por lo tanto, de todos modos, relaciono esta visita con los acontecimientos posteriores al igual que mi ulterior conversación telefónica con el líder de la Casa Blanca y con el encuentro que tuvo lugar más tarde entre nosotros.

Kotrikadze: Es decir, ¿nadie dio luz verde? Es una afirmación muy recurrente. Al analizar la guerra de 2008 siempre se dice "probablemente Washington dio luz verde".

Medvédev: Para poder afirmarlo, hay que, al menos, disponer de datos oficiales o de inteligencia. No los tengo. Sin embargo, todos nosotros sabemos analizar. Después de la visita de Condoleeza Rice, mi homólogo dejó de comunicarse conmigo. Puede que haya sido una coincidencia. Pero estoy casi seguro de que en aquel momento nació el plan de la aventura militar que tuvo lugar en aquel agosto. 

Venedíktov: Señor presidente, el presidente Saakashvili afirma que, en realidad, mucho antes de agosto de 2008 Rusia se estaba preparando para la guerra. En particular, cita a su predecesor, el entonces presidente Vladímir Putin que declaró "les montaremos su Chipre del Norte". Es una cita, según Saakashvili. Era uno de los dirigentes de Rusia en aquel momento. ¿Se discutió algo parecido? ¿Podría confirmarlo o desmentirlo?

Medvédev: Es una tontería. El señor Saakashvili dice muchas cosas y a menudo no controla sus palabras. Evidentemente, nunca se discutió nada parecido. Estoy entre los principales dirigentes del país más de diez años. Esto primero. Segundo, nadie necesita un conflicto. El que dice que se puede resolver algo con ayuda de un conflicto, miente. Los conflictos nunca llevan a nada bueno. Si se hubiera podido prevenir este conflicto, habría sido de utilidad para todos. Y ante todo, para Georgia. El hecho de que no se hubiera logrado es una gran tragedia. Por desgracia, en mi opinión, la responsabilidad de esta tragedia le incumbe sólo a una persona, sencillamente porque así está organizada la máquina estatal. Se trata del presidente de Georgia.

Sofikó Shevardnadze: Señor presidente, pero de todos modos una guerra es, ante todo, la derrota de la diplomacia.

Medvédev: Así es.

Shevardnadze: Al analizar la situación tres años después ¿qué habría hecho de otra manera? ¿Qué no pudo hacer Rusia para evitar la guerra?

Medvédev: Le puedo decir directamente: si en julio ya hubiera entendido que en el cerebro inflamado del señor Saakashvili estaban madurando tales planes probablemente habría hablado con él de manera más rigurosa, habría intentado sacarle de la situación que se había creado en Georgia, llevarle a Rusia o a un estado tercero para hablar con él, para que cambiara de opinión. Pero, naturalmente, no lo sabía. Por lo tanto, cuando pasó todo esto, a pesar de que entendíamos que existía la intención de restablecer la unidad territorial del país con la fuerza militar, creía que se trataba de un guión paranoico que nunca se llevaría a cabo. Uno siempre espera que la razón prevalezca a este tipo de argumentos. Precisamente por esto -y ya lo he dicho varias veces- lo que sucedió el 8 de agosto me sorprendió. Comprendía que de este modo Saakashvili desgarraba personalmente su patria. Y eso es lo más terrible para él y para el pueblo georgiano.

Shevardnadze: En una entrevista a Alexéi Venedíktov, afirmó que precisamente durante su último encuentro en Astaná usted le rehuía, y él comprendió que el conflicto era inevitable.

Medvédev: ¿Qué puedo contestar a eso? Primero, es muy difícil rehuirle, es muy pegajoso. Y si se quiere pegar, lo hará a fondo. Se acercó a mí varias veces. Hablamos, me acuerdo perfectamente, en un autobús y paseando en un parque. Le diré más incluso. Una tarde fuimos a tomarnos una taza de té y una copa de vino. Estuvimos sentados en un sofá discutiendo dónde podríamos hacerlo. Todo esto son imaginaciones. Quedan en su consciencia como muchas otras cosas.

Kotrikadze: Señor Presidente, hablando de Saakashvili en particular y, en general, de las relaciones entre Rusia y Georgia después de 2008 hay que decir que en realidad no se desarrollan, no existen. Es evidente, que en cierta medida dependían de las relaciones particulares entre los dos líderes. El presidente de Georgia, Mijaíl Saakashvili hace poco ha propuesto oficialmente entablar un diálogo sin condiciones previas. ¿Por qué se niega a hacerlo tomando en cuenta que se trata del presidente de un país, legítimamente electo?

Medvédev: Sólo por el crimen que Saakashvili cometió contra la Federación de Rusia y nuestros ciudadanos. Siguiendo sus órdenes, fueron asesinados cientos de nuestros ciudadanos, incluidos nuestros pacificadores. No se lo perdonaré nunca y no voy a mantener un diálogo con él a pesar de que de vez en cuando me guiña el ojo en los corredores internacionales. Con cualquier otro hablaré sin ningún problema sobre cualquier tema en el marco, por supuesto, del estatus de derecho internacional que se formó en la región y teniendo presentes las decisiones, muy duras y complicadas para mí, que tuve que tomar. Pero para mí, él es una persona a la que no le estrecharé la mano. Entiendo que se trata del presidente de Georgia, legítimamente electo. Sólo el pueblo georgiano tiene el derecho de evaluarle, de pronunciar un veredicto. En todo caso, estoy convencido de una cosa: tarde o temprano Mijaíl Saakashvili dejará de ser presidente de Georgia porque tales son las leyes de la vida política. Y en este caso el nuevo presidente, sea quién sea, tendrá la posibilidad de establecer relaciones normales y productivas con Rusia. Además, quiero decir que, para mí, el hecho de que nuestros países no tengan relaciones normales es muy doloroso, porque somos países y pueblos muy cercanos. Si no se hubiera realizado esa idiota aventura militar, incluso el proceso político tan complicado que tenía lugar en aquel momento, podría haberse prolongado durante muchos años y, al final, concluir en una decisión aceptable, probablemente, para todos, para los georgianos, para los habitantes de Abjasia y para los habitantes de Osetia del Sur. Es algo que no le perdonaré nunca. Creo que le tiene que juzgar el pueblo georgiano pero de una manera democrática. Para terminar nuestra conversación sobre él, quiero decir una cosa. Me tiene que estar reconocido de que en cierto momento tomé la decisión de parar las tropas. Si hubieran entrado en Tbilisi, probablemente, ahora Georgia tendría otro presidente.

Shevardnadze: Señor presidente, precisamente tenemos un montón de preguntas sobre este asunto.

Medvédev: ¿Un montón? Un montón, no. Ya lo he dicho casi todo.

Kotrikadze: Por ejemplo ¿por qué paró las tropas?

Shevardnadze: ¿Por qué no llegó a Tbilisi?

Medvédev: Considero que se debía cumplir con el objetivo de aquella operación de cinco días para lograr la paz. El objetivo de esa operación no era tomar Tbilisi o cualquier otra ciudad. Era parar la agresión que había desatado Saakashvili. No soy juez, ni verdugo, lo subrayo una vez más, es el pueblo que debe evaluar a Saakashvili y decidir su suerte recurriendo a la votación, o de otro modo como, de vez en cuando, pasa en la historia. La destitución por la fuerza de Saakashvili no estaba en mis planes -y hoy en día puedo decir francamente que creo que tenía razón- a pesar de que era muy fácil hacerlo.

Shevardnadze: Otra pregunta. En Europa consideran que la reacción inicial de Rusia era justificada por los fines de la defensa pero que los actos posteriores de las tropas rusas fueron excesivos. De hecho, ¿por qué no se podía limitar a echar a las tropas georgianas de Osetia del Sur?

Medvédev: Todas estos razonamientos son posibles. Los he escuchado varias veces. Pero intente ponerse en el lugar del Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas Rusas, es decir en mi lugar. Habríamos podido echarles y pararnos, pero en aquel momento se nos decía: "Ahora nos retiramos, luego nuestros amigos estadounidenses y algunos otros nos ayudarán a rearmarnos, a reconstruir aviones, otras cosas, y continuaremos la operación con energía redoblada. Hubiera sido un delito hacia los que perecieron, defendiendo su tierra. Por lo tanto, el objetivo consistía en desmontar, en destruir la máquina militar de Georgia para que no pudiera perpetrar golpes contra civiles, contra los habitantes de Abjasia, Osetia y la Federación de Rusia. Y ahí, todos están mezclados.

Venedíktov: Señor presidente, acaba de hablar de la operación destinada a lograr la paz. Y se me ocurre ahora. Y ante todo, Libia y Siria. Cuando es posible, cómo determina usted, en donde hay que lograr la paz, aquí Rusia se conforma con lo de Gaddafi, pero impone un embargo sobre Siria. Cuando Usted tomaba la decisión sobre Georgia y ahora, cómo explica la diferencia?

Medvédev:   Sabe, siempre es asunto muy personal, porque no existen países iguales y situaciones iguales. Creo que entiende lo que está pasando en Libia. En Libia hay una persona que en cierto momento decidió aplicar la fuerza contra su propio pueblo, un hecho condenado por toda la humanidad y por la Federación de Rusia. No tomamos parte en esta operación militar. Sin embargo, hay varios países que intentan imponer allí un orden con medios militares. No lo consideramos correcto. Pero hay un matiz que tenemos que recordar. A diferencia de Georgia, que en aquel momento, estaba dividida en tres partes, la tarea no consistía en sólo restablecer el orden constitucional, sino ensamblar al país, Libia, hasta el momento, no se ha dividido. Existe tal amenaza, pero tanto la oposición, como los partidarios de Gaddafi, el líder de la revolución libia, están por la integridad de su país. Son cosas diferentes. Pero no lo digo para dar explicaciones, sino para demostrar que todas las situaciones y todos los modelos son totalmente diferentes. Lo mismo se refiere a otros países.

Venedíktov: ¿Y Siria?

Medvédev:   Siria es un tema más difícil. Allí la situación se desarrolla de una forma muy dramática. Los políticos tenemos que ver como evolucionan los acontecimientos. Gaddafi en cierto momento dio instrucciones muy drásticas para aniquilar a los opositores. El presidente actual de Siria no ha dado, hasta el momento, instrucciones similares. Por desgracia, siguen falleciendo personas y en gran cantidad. Este hecho causa nuestra gran preocupación. Por eso, tanto en las conversaciones personales como en las cartas que he enviado, insisto que hace falta realizar reformas urgentes, conseguir la reconciliación con la oposición, restablecer la paz civil y crear un estado moderno. Si él no logra implementarlo, le espera un destino triste. Y en este caso, al fin y al cabo, asimismo, tendremos que adoptar ciertas decisiones. Por supuesto, seguimos el desarrollo de esta situación que cambia al igual que nuestros puntos de referencia.

Venedíktov: Y permíteme hacerle una pregunta más drástica. ¿Qué diferencia hay entre lo que Saakashvili hizo en Tsjinval, de lo que Rusia hizo en Grozny en 1999?

Medvédev: Sí, es una pregunta que escucho a menudo. La situación es que Rusia en 1999 no hizo en Grozny, lo que hizo Georgia en Tsjinval. Nosotros simplemente estábamos restableciendo el orden. No nos dedicábamos a la exterminación de nuestro propio pueblo, el pueblo que en aquel entonces formaba parte del territorio nacional. Estábamos luchando contra criminales, con personas que, bajo ciertos lemas seudoislámicos o puramente extremistas, se enfrentaban a la autoridad constitucional. No vimos nada parecido en Tsjinval, ni en Abjasia. Desde hace tiempo allí existían enclaves que contaban con sus propios gobiernos, que se proclamaron como estados y en los cuales existía el orden. Se trata de situaciones radicalmente diferentes.

Kotrikadze: Y ahora un poco de cifras. Durante la guerra de 2008, representantes de la Federación de Rusia, al igual que representantes de las autoridades de Osetia del Sur declaran que en Tsjinval perecieron dos mil personas. Esta es la cifra que fue anunciada. Más tarde el Comité de investigaciones de la Fiscalía General de la Federación de Rusia informó que perecieron 150 personas como máximo. Pero precisamente la cifra de dos mil personas era el argumento esencial para el inicio de la así llamada operación destinada a obligar al gobierno georgiano a la paz. En este sentido, cómo Usted evaluaría ahora esta diferencia tras tres años transcurridos desde aquel momento.

Medvédev: Varias veces he contado como llegué a esta decisión. No me atenía a ninguna cifra. ¿De qué aritmética se puede hablar en esta situación? Permítame recordarle lo que estaba sucediendo en aquel entonces. La noche del 7 al 8 me telefoneó el Ministro de Defensa. Yo estaba de vacaciones viajando por el río Volga. Todo el planeta estaba en espera de los Juegos Olímpicos en China. El Ministro me dijo que nuestro vecino georgiano había empezado intensas acciones militares. Sinceramente, primero tuve ciertas dudas. Le dije que había que confirmarlo. ¿Acaso se había vuelto loco este señor o se trataba de una provocación? ¿Estará poniendo a prueba a los osetios o nos intenta demostrar algo a nosotros? Pasó una hora. Y me dijo que no. Ellos ya habían puesto en marcha sus armamentos, el sistema GRAD. Pues bien. Esperé nueva información. Pasó más tiempo. Me dijo: quiero informarle que ellos acaban de eliminar una tienda de nuestros pacificadores. Nadie sobrevivió. ¿Qué tenía que hacer yo? Le dije que abrieran fuego de respuesta. En aquel momento no se mencionaban cifras. Por desgracia, esto siempre sucede mediante informes directos y decisiones difíciles. Puedo decir que aquella fue la noche más difícil de mi vida. Las cifras sobre el número de víctimas aparecieron más tarde. En realidad, eran bastante diversas y lo siguen siendo hasta ahora. No soy investigador, ni experto, no me dedico a la exhumación de cadáveres. Nuestros amigos y colegas osetios comunican que una considerable cantidad de cuerpos fueron enterrados y aun no han sido encontrados. Los analistas georgianos manejan otras cifras. Pero es que, en general, no tendríamos que argumentarlo así. Dos mil personas: es un número suficiente y 150 es algo insignificante acaso? y se los puede olvidar? Estas no son vidas humanas? ¿Nadie piensa en ellos?

Kotrikadze: La cosa es que muchos residentes de Tsjinval fueron evacuados. Porque muchos en Osetia del Sur estaban avisados.

Shevardnadze: Dos semanas antes de que comenzara el conflicto.

Medvédev: Yo creo que algunas personas pudieron marcharse, sin duda alguna. Pero sólo estoy respondiendo a su pregunta y digo que la cantidad de víctimas nunca puede ser criterio para determinar una acción de respuesta.

Venedíktov: Dmitri Anatolievich, Usted acaba de decir que dio la orden de abrir fuego de respuesta. Pero luego se inició la operación, se usó armamento pesado y empezó la guerra. ¿Cómo Usted tomó la decisión de continuar la operación? Y, una pregunta más, que suelen hacer nuestros colegas. ¿Quién fue el primero en telefonear? Usted a Vladímir Putin que estaba en Pekín? ¿O él le llamó a Usted? Cómo acordaron todo esto?

Medvédev: Francamente dicho, no hubo ninguna llamada telefónica. Me comuniqué con él pasadas 24 horas.

Venedíktov: ¿Pasadas 24 horas?

Medvédev: Sí, pasadas 24 horas. Ya dí todas las órdenes, ya todo estaba en fuego allí. Vladímir Pútin tan sólo procedió con la declaración de que rotundamente condenábamos lo que estaba pasando. Por supuesto, fue un acto correcto de su parte. Dentro de 24 horas nos comunicamos y hablamos por la línea confidencial, porque tales asuntos, no es conveniente, discutirlos por teléfono móvil. Y es bastante difícil establecer esta línea con otros países. Luego él regresó y seguimos discutiendo ciertas cuestiones. Pero antes de su retorno convoqué a reunión del Consejo de Seguridad, expliqué mi postura y el por qué de mi decisión de abrir fuego de respuesta y entrar en este conflicto. Los miembros del Consejo de Seguridad me respaldaron. Luego reuní a todos en la ciudad de Sochi. En aquella entrevista participó Vladímir Putin. En general, eso es todo.

Venedíktov: Y en este momento aparece la figura del señor Sarkozy que en aquel entones encabezaba la Unión Europea.

Medvédev:    No puedo hablar de él sin una sonrisa a diferencia de otro colega del cual tuve que hablar antes.

Venedíktov: Por qué?

Medvédev: Porque me causa simpatía.

Venedíktov: Hay una hipótesis de que fue Sarkozy quién le convenció de detener el avance de las tropas rusas hacia Tbilisi.

Medvédev: Claro que no. Ningún mandatario de un país es capaz de persuadir a un mandatario de un país extranjero. Hoy día todo el mundo intenta persuadir a Gaddafi y no lo consigue y no lo conseguirá. Él preferirá morir en su refugio. Vuelvo a subrayar que nunca tuvimos el objetivo de conquistar otras ciudades etc. Se trataba tan sólo de parar la máquina de guerra, que en aquel momento, apuntaba a dos territorios que se habían separado y a nuestros ciudadanos, por desgracia. Sarkozy hizo una cosa muy buena. Él me telefoneó y dijo. Escucha! Tienen ahora ese conflicto. ¿Quieres que viaje? ---Yo le contesté, está bien, me daría mucho gusto. ---- Yo ahora presido la Unión Europea. Podría venir y discutiríamos algunos asuntos.

Le gusta esto. En este sentido, es un hombre muy hábil. El vino y nos entrevistamos. Yo le expliqué mis razones. El me dijo, pues, en realidad, estoy de acuerdo contigo. Algunas cosas puedo decir en voz alta, otras, no. Pero me gustaría hacer algún aporte para poner fin a este conflicto. Le dije que sí, vamos a acordar un plan (que más adelante nombraron el plan Medvédev-Sarkozy). Con este plan irás a Georgia y lo presentarás. Lo más valeroso que hizo, fue no tener miedo de venir a Rusia en aquel período cuando todo el mundo deliberaba de lo que habíamos hecho. No tuvo miedo de ir a Georgia con nuestras propuestas. Y en general, obtuvo una reacción bastante adecuada de las autoridades georgianas, ante todo del mismo Saakashvili. Esta fue su contribución para tender un puente y resolver este problema. Hasta ahora le estoy profundamente agradecido por ello. En realidad, desempeñó un papel muy importante. Claro que él no decía, aquí hay que parar. El entendía que yo actuaría como lo considerara oportuno. Por supuesto, su tarea consistía en poner fin a todo esto lo más rápido posible.

Shevardnadze: Señor presidente, según la opinión de los analistas occidentales, el reconocimiento de Abjasia y Osetia del Sur no correspondía plenamente al espíritu del acuerdo “Medvédev-Sarkozy”. Allí se estipulaba que tras el fin de la guerra el ejército ruso regresaría a sus posiciones anteriores a la guerra. En cambio, Rusia al reconocer a estos dos estados dejó sus tropas allí. Ahora en Abjasia y Osetia del Sur hay bases militares rusas. Es interesante, cómo Sarkozy, el coautor, reaccionó a esta decisión suya?

Medvédev: Sabe, no me gustaría cargarle la responsabilidad de la disposición que firmé. Claro, que no es para nada coautor de la decisión del reconocimiento.

Shevardnadze: No, no del reconocimiento,

Medvédev: Diré más, no lo he deliberado con él, porque no es el objeto de su visita, y él no se dedicaba a esta cuestión. Claro que, y no lo voy a ocultar, él y otros colegas en la Unión Europea decían que lo hacíamos en vano, que nos creábamos problemas, etc. Por supuesto, lo he oído todo, pero mi decisión se debía a otra razón, no a la reacción de mis socios. En lo que se refiere al plan Medvédev - Sarkozy, no tiene nada que ver con esta cuestión. El plan de Medvédev - Sarkozy trata de cómo parar la guerra, cómo resolver este problema creado por la aventura de Saakashvili, y en este sentido, creo que este plan funcionó. La posición de Rusia es muy sencilla. El plan de Medvédev - Sarkozy primero – salió bien, y segundo, se cumplió el 100%. Todas las demás interpretaciones no las escucho, porque las considero equivocadas.

Venedíktov: Disculpe, la parte francesa hace poco, tanto el primer ministro Fillon, como el presidente Sarkozy dijeron que siguen esperando que el presidente Medvédev cumpla este plan.

Kotrikadze: O sea, que retire las tropas hasta la posición de antes de la guerra.

Medvédev: Estimados amigos, les puedo decir, que existe la posición de Francia al respecto, la posición de la Unión Europea, y son diferentes de la nuestra, y no se puede hacer nada, en realidad en eso no coincidimos. Mi opinión es que he cumplido el plan Medvédev - Sarkozy completamente al 100%. Al respecto, en ninguna parte se trata de que no íbamos a reconocer a Abjasia y Osetia, o de otras cosas similares. En lo que se refiere al retiro de las tropas, lo hicimos.

Kotrikadze: ¿A las posiciones de antes de la guerra?

Medvédev: Sí, a las posiciones de antes de la guerra, y en este sentido, según la comprensión de la parte rusa.

Kotrikadze: Continuando el tema de la Unión Europea y la posición del Occidente al respecto de este conflicto. Además de que Estados Unidos y la Unión Europea critican a Rusia por el incumplimiento del plan Medvédev - Sarkozy, el Senado de Estados Unidos, hace pocos días, hizo una declaración oficial, así como el parlamento europeo, considerando las acciones de Rusia en el territorio de Georgia en Abjasia y Osetia del Sur como una ocupación del 20% del territorio de Georgia. Usted, señor Presidente, es un líder liberal, cómo aprecia usted la formulación de ocupación.

Medvédev: Pues, creo que usted puede adivinar mi respuesta. Mi respuesta como líder liberal de una Rusia moderna en pleno desarrollo. Creo que estas formulaciones del Senado no tienen ninguna base, sino que reflejan los gustos individuales de ciertos miembros ancianos del Senado, los cuales a fuerza de razones subjetivas simpatizan a unas u otras personas. Es asunto de cada quién, es un paramento extranjero, y, digamos, que esto no me interesa. Me siento indiferente respecto a sus formulaciones. Mi opinión es absolutamente opuesta. Y mi posición está expresada en los decretos que firmé en aquel período tan difícil. Voy a decir muy sinceramente, aunque tal vez, nuestras posiciones aquí puedan diferenciar, no siento vergüenza por esos decretos. Y no es que no tuviera vergüenza, considero, que estas decisiones eran absolutamente correctas y necesarias en aquel momento. De lo contrario no se hubiera podido parar esa tragedia de ninguna manera. Eran decisiones muy complicadas, yo entendía que seguiría después. Puedo decirles, incluso cuando lo deliberaba con diferentes personas, con mis colaboradores más cercamos, “pues, vamos a pensar”, es decir que no hubo situación, cuando todos dicen: “¡está bien, es absolutamente correcto!”. Todo esto surgió en el curso de la deliberación, pero, creo, que la decisión que tomé en aquel entonces, fue absolutamente precisa y verificada, y en este sentido, lo que fue hecho, es reconocer la personalidad jurídica de nuevos territorios para defenderlos. En lo que se refiere al futuro es siempre un problema que sigue. Saben, no es que quisiera prohibir, sino que estaré muy contento, si digamos, el gobierno de Georgia, el gobierno de Abjasia y Osetia del Sur se sientan a la mesa de las negociaciones y piensan cómo van a vivir en adelante, cómo van a asegurar la paz y el orden legal en la región, qué destino espera a sus pueblos muy cercanos, qué, potencialmente, pueden crear en algún futuro. Es decir, es asunto suyo, y si un día esto sucede, estaré muy feliz, Rusia nunca va a ser un obstáculo, de ningún modo. 

Venedíktov: Dmitri Anatólievich mi colega le hizo la pregunta al respecto de la posición del Senado de Estados Unidos y del Parlamento Europeo, y yo quisiera preguntar sobre la reacción de nuestros socios de la OTSC y de la CEI.  Ningún estado que entra en la OTSC, ningún estado que entra en la CEI, ningún estado que entra en la OCS, o sea nuestros aliados y socios más próximos, como ellos mismos lo dicen, no apoyaron su decisión, no la reconocieron. Cuando usted habla con ellos sobre este tema, ¿qué es lo que siente?

Medvédev: Le puedo decir mi opinión, y ya en una ocasión la he expresado, pero puedo decirla una vez más. Cuando todo esto sucedió, reuní la OTSC, llamé a mis colegas y les dije: “Saben.., es una decisión muy difícil, que he tenido que tomar, y les digo directamente, que no espero nada de ustedes. Porque entiendo lo complicado que pueden ser para ustedes tales decisiones. Muchos de ustedes tienen problemas territoriales, todos tienen problemas económicos, todos vivimos en un mundo complicado e interconectado, por eso no les exhorto a nada. Nuestra decisión es final e irrevocable, pero esto no quiere decir que me dirijo a ustedes pidiendo reconocer estos nuevos sujetos del derecho internacional. Si los reconocen, es asunto suyo, si no, nuestra posición no va a cambiar. Y después saben, aunque yo sea un presidente joven y liberal, tengo cierta experiencia, y entendía muy bien, que después de este reconocimiento no habría muchos estados que desearan reconocer estas realidades formadas. Pero ya es otra historia.

Venedíktov: Pues, mire, Señor Presidente, es que es un ejemplo para Nagorny Karabaj. Usted en persona participa directamente en las negociaciones sobre Nagorny Karabaj, ya han pasado nueve ruedas de consultas, y nada, ¿verdad? Parece que la última consulta tampoco tuvo resultado, y pienso, cómo lo ven los gobiernos de Armenia y de Azerbaiyán a la luz de la historia con Abjasia y Osetia del Sur, a esto me refiero. ¿Qué tienen que hacer estos dos estados? ¿Devolver el territorio?

Medvédev: Es una pregunta muy buena, Alexéi. Pues sabe, cuando esto sucedió ambos jefes de estado, tanto el presidente Alíev, como el presidente Sargsián estuvieron aquí, en Sochi. Sabe, qué me han dicho: “Claro que está muy mal que haya pasado todo esto, para el Cáucaso es muy duro”. Y yo les contesté: “sí, es muy duro”. – “Pero para nosotros es una lección muy buena: Es mejor llevar negociaciones infinitas sobre el destino de Nagorny Karabaj, si un día se celebrará allí un referéndum, cómo tenemos que preparar el tratado de paz, en lugar de tener estos cinco días de guerra”. Y esto fue una lección muy seria para ellos. Y creo que es un caso muy demostrativo. ¿Por qué? Porque si volvemos a lo sucedido en aquel entonces, si nuestro colega georgiano   hubiera sido un poco más razonable, tal vez, de manera igual seguiríamos encontrándonos en Sochi, en Kazán, en otros lugares, y pensaríamos, de qué modo podríamos buscar compromisos entre las partes de un estado integro en un tiempo, y ahora entre Georgia y las partes separadas. Pero esto sería un proceso político. No sé qué perspectivas hubiera. Posiblemente nunca llegaríamos a un acuerdo. Pero tal vez algo resolveríamos, tal vez podría surgir una confederación. Y qué hizo él, rompió su país. Mi opinión es que precisamente esto quedará en la memoria de la gente, y es lo más importante. ¿Sí?

Shevardnadze: Si volvemos al tema del reconocimiento de Abjasia y Osetia, usted dice, que si no estuviera Saakashvili, posiblemente se podría llegar a un acuerdo, pero si miramos la situación…

Medvédev: No dije “llegar a un acuerdo”

Shevardnadze: Pues..

Medvédev: Dije que podríamos.

Shevardnadze: Construir relaciones, ¿sí?

Medvédev: Entonces, como mínimo, primero, podremos restablecer las relaciones diplomáticas, y, segundo, empezar el proceso de negociaciones respecto de cualquier cuestión, a excepción de aquellas sobre las cuales ya tenemos   posiciones determinadas, pero incluso sobre estas cuestiones podríamos hablar.

Shevardnadze: En esto consiste el problema. Hoy en día, en Georgia no hay ninguna fuerza política que pudiera reconciliarse con la pérdida de Abjasia y de Osetia del Sur. Ni siquiera hablamos de Saakashvili. Pero resulta que igualmente con aquellos que vendrán después de él, Rusia tiene divergencias.

Medvédev: Sí, habrá divergencias, no tengo ninguna duda de ello, pero serán personas con las que se podrán sentarse a la mesa de las negociaciones, y es bastante importante. Estoy seguro de que no van a rechazar esta oportunidad, a pesar de que tenemos divergencias fundamentales.

Kotrikadze: Señor Presidente, y qué pasará si el pueblo georgiano sigue eligiendo el mismo equipo y el mismo curso? ¿Qué pasará en este caso?

Medvédev: Mire, no puedo decir nada bueno sobre Saakashvili, porque, a diferencia de mi colega francés, me parece que esta persona no es digna de respeto, pero no puedo ofender al pueblo, al pueblo georgiano, pues si el pueblo georgiano vota por tal o cual grupo de personas, eso es lo que elegirá el pueblo georgiano. Lo vamos a tener que aceptar. Tal vez, eso no favorezca a nuestras relaciones, pero vamos a tener que asumir que el pueblo georgiano vota por determinadas personas.

Shevardnadze: Señor Presidente, la iglesia ortodoxa rusa considera a Osetia del Sur y Abjasia como territorio económico perteneciente al patriarcado georgiano. ¿Por qué las opiniones de las autoridades eclesiásticas y laicas difieren en este asunto?

Medvédev: Porque las autoridades laicas son autoridades laicas. Y las eclesiásticas - eclesiásticas. Las autoridades laicas tomaron sus decisiones bajo la influencia de circunstancias muy graves. Si no hubiera sido así, no habría esas decisiones. En cuanto a las autoridades eclesiásticas, su situación es especial. No quisiera profundizarme en ello. Sería incorrecto de mi parte aunque no vaya a ocultar que la he discutido varias veces con el santísimo Patriarca Kiril y con el santísimo Patriarca Catholicós Iliá II. Nos hemos encontrado varias veces y discutido este tema. Pero no hay nada asombroso en este hecho, porque muy a menudo los territorios canónicos de la iglesia no coinciden con las fronteras geográficas de los países. Ahora Rusia y Ucrania son países absolutamente diferentes, pero allí funciona la iglesia ortodoxa ucraniana del patriarcado de Moscú.

Venedíktov: Señor Presidente, una pregunta sobre Osetia del Sur. Mire, el 95% de la población de Osetia del Sur son ciudadanos rusos. En las elecciones presidenciales de 2008 el 90% de los habitantes de Osetia del Sur votó por el presidente Medvédev. Reciben pagos correspondientes del fondo de pensiones, etc. Son ciudadanos rusos. En este sentido, comprendemos que los osetios son un pueblo separado. El patrimonio de Stalin es la división en Osetia del Norte y Osetia del Sur.

Medvédev: Por desgracia…

Venedíktov: ¿Han discutido alguna vez las autoridades de Rusia posibilidades de la unificación de Osetia del Norte y Osetia del Sur, de la integración de Osetia del Sur en Rusia? ¿En general, qué piensa usted sobre la posibilidad de este procedimiento?

Medvédev: Sabe…, creo que en este momento para ello no existen premisas jurídicas. Por supuesto, es imposible prever el futuro. Hay diferentes vías de desarrollo posibles. Pero si hablamos de la situación actual, en mi opinión, para ello no hay premisas jurídicas, ni causas. A eso estaban relacionados mis decretos sobre el reconocimiento de nuevos sujetos del derecho internacional y no sobre algo más. Me parece que es una via normal de desarrollo de relaciones amistosas de vecindad, entre la Federación de Rusia, Abjasia y Osetia del Sur. Es un camino normal.

Venedíktov: O sea, el hecho de que todos los vecinos de Osetia del Sur sean ciudadanos rusos y voten por el presidente Medvédev no es una premisa jurídica para su integración en la Federación de Rusia.

Medvédev: Este hecho, como mínimo, crea hoy una determinada situación en el territorio de Osetia del Sur, pero no sé, por ejemplo, qué pasará dentro de 15-20 años, cómo serán los vecinos de Osetia del Sur, qué parte formarán los ciudadanos rusos, qué parte – los ciudadanos de Osetia del Sur, si existirá doble ciudadanía o alguna alternativa. Por eso no quisiera adelantarme. En este momento subrayo que para ello no hay premisas jurídicas. Pero la vida es la vida. Continúa.

Shevardnadze: Señor Presidente, usted dijo que sabía que el reconocimiento se llevaría a cabo de manera muy lenta. De hecho, se realiza muy lentamente. Hoy solo tres países han reconocido la independencia de Abjasia y Osetia del Sur. Es comprensible que a nivel cotidiano el hecho causa muchas incomodidades para los ciudadanos de estas repúblicas. Tomemos un ejemplo elemental de viaje al extranjero que puede ser problemático. ¿Usted está dispuesto a darles, ayudarlos a obtener pasaportes internacionales rusos?

Medvédev: Si los solicitan, y muchos ya lo han hecho, claro que vamos a ayudarlos, es evidente, les vamos a dar pasaportes. Por supuesto, si se trata de ciudadanos rusos.

Shevardnadze: Cuando tomaba esa decisión usted dijo – y lo reiteró su entorno próximo – que tal vez había que pensar más… Tanto en Rusia como en Georgia surge la pregunta… Pues, desde el fin de la guerra con Georgia, Rusia ha dirigido unos 40.000 millones de rublos de ayuda a Abjasia y Osetia del Sur. Es una suma realmente enorme que tal vez podría aplicarse a la resolución de problemas sociales internos del país. ¿Cuál es el objetivo de Rusia?

Medvédev: Tenemos muchos programas de ayuda y apoyo a otros países. Son, a lo mejor, unos de los países más cercanos para nosotros que en el presente dependen por completo de nosotros. Son estados cercanos a nosotros, y además, allí viven nuestros ciudadanos. Ya hemos hablado de eso. Pero si prestamos ayuda financiera a estados donde viven ciudadanos extranjeros de estados correspondientes, es aun más oportuno dirigirles medios dinerarios para apoyar y desarrollar territorios separados que se consideran sujetos internacionales, desde nuestro punto de vista, donde viven ciudadanos rusos. Es normal. Antes ayudábamos a muchos otros. Me refiero a la Unión Soviética.

Venedíktov: Señor Presidente, usted decía que era necesario procesar al presidente Saakashvili en el Tribunal Internacional, si la memoria no me traiciona. Corríjame si digo algo incorrecto. Quisiera ampliar un poco este asunto, o sea, hablar de la admisibilidad del procesamiento de líderes de Estado en el Tribunal Internacional. Pues, hoy se ha iniciado el proceso de Mubarak. Hablamos del tribunal de Sudán, del Tribunal Internacional. ¿Cuál es su punto de vista en general? ¿Son precedentes?

Medvédev: Sí. En este caso tengo una actitud jurídica. No importa si hablamos de Saakashvili o de alguien más. Si existe el Tribunal Internacional creado a iniciativa de uno o varios países apoyados por la comunidad internacional, entonces es posible. Pero si se trata de un voluntarismo, de un deseo de solucionar problemas políticos por medio de la destitución de un líder con ayuda de un procedimiento internacional, estoy contra eso. Esta es la diferencia. Si, por ejemplo, para tal o cual evento, se crea un tribunal internacional, como ha ocurrido en la historia de la humanidad, creo que este tribunal no solo tiene competencia jurídica, sino también justicia superior para procesar a un Jefe de Estado. Pero si se trata solamente de fantasías de alguien creadas de la nada – alguna propuesta de cambiar el régimen político de un país – entonces estoy categóricamente en contra de eso.

Venedíktov: En este sentido, en cuanto a Saakashvili, ¿considera Rusia, representada por su Presidente, que debe crearse un tribunal internacional para procesar lo que pasó en agosto de 2008?

Medvédev: Sabe, si me preguntaran a mí, yo respondería “sí” simplemente porque creo que fue una violación de las normas del derecho internacional. Pero si tomamos en cuenta que apenas se puede basar sólo en la actitud de Rusia, creo que la creación de tal tribunal en este momento es imposible. Por eso el juicio final lo va a dictar la historia. Y el juicio intermediario lo van a crear los electores de Georgia. Deberán decidir cómo y hacia dónde desarrollarse.

Kotrikadze: El problema principal de Georgia consiste en la presencia de un medio millón de refugiados. Señor Presidente, simplemente quiero que usted se dé cuenta.

Medvédev: Lo entiendo.

Kotrikadze: Hablemos de otro asunto. Últimamente es muy actual el tema de la Organización Mundial de Comercio. Rusia quiere ingresar a la OMC, y la OMC quiere que Rusia se integre a esta organización. Pero surgen problemas. Y según nos parece, Georgia es el único país que bloquea la integración de Rusia a la Organización Mundial de Comercio. Se han iniciado especulaciones de que tal vez Rusia se una a este bloque en caso de que cancele el embargo para la producción georgiana en Rusia, de que haga algunas otras cesiones… ¿Usted personalmente, cómo evalúa las perspectivas de la integración de Rusia en la OMC? ¿Y cuán posible es realizar algún intercambio, un trueque?

Medvédev: Usted ha expresado muy precisa la situación. Seguramente no quisiera un trueque. Sería simplemente amoral. Georgia tiene una actitud especial en este sentido. Como cualquier política de estado, la tratamos con respeto. Si se trata de una actitud condicionada por objetivos del estatuto de la Organización Mundial de Comercio – el comercio, las preferencias, los regimenes aduaneros, estamos dispuestos a discutirlo absolutamente todo – el vino, el agua mineral, cualquier cosa. Pero desafortunadamente, el obstáculo es otro. En esencia, en el marco del tema de la integración a la OMC, nuestros colegas georgianos nos tratan de promover una versión nueva del problema político, por ejemplo, los puntos de pase, quién y qué controla, si vamos a implicar la Unión Europea. Nuestra actitud es simple. Si quieren saber sobre el traslado de los artículos de tránsito por los territorios de Osetia del Sur, Abjasia, estamos dispuestos a proveerles esta información, en forma electrónica, del modo más moderno. Por cierto, lo discutí con el presidente de Suiza. Y ayer hablé sobre este tema con el presidente Obama. En este sentido estamos dispuestos a recibir las propuestas de Suiza. Pero si en el marco de la integración a la OMC nos tratan de imponer un cambio de los componentes existentes de la realidad, claro que no lo vamos a aceptar. Y en este asunto aun la OMC no será el precio que se podría pagar.

Venedíktov: A partir de esas dificultades, ¿cómo usted evalúa la posibilidad de ingreso de Rusia a la OMC hasta finales de ese año?

Medvédev: Sabe, creo que es muy probable porque trabajamos mucho en este tema. Aliento tanto a mis colegas rusos como extranjeros. Creo, en este caso, que si las autoridades georgianas son listas, podría darse –si no un viraje– sí al menos un punto de inflexión a partir del cual se podrían restablecer primero las relaciones económico-comerciales normales, y luego, tal vez, también las relaciones diplomáticas…

Recuerdo que no fuimos nosotros los que suspendimos nuestras relaciones diplomáticas, fue una decisión de nuestros colegas georgianos. La decisión recae sobre ellos.

Venedíktov: Pero es muy probable, ¿no?

Medvédev: Creo que sí. Pero en este caso se trata de obstáculos políticos y si en algún momento se dejaran sentir, podríamos vernos nuevamente en el periodo inicial de las negociaciones. Sería malo para todos, incluyendo la OMC.

Shevardanadze: Señor Presidente, ¿me permite una pregunta digamos doméstica, con respecto a visados? Hay varios ciudadanos rusos que tienen amigos en Georgia y obtienen visados georgianos directamente en los aeropuertos. Lamentablemente yo no puedo invitar a mis amigos e incluso una invitación a miembros de mi familia me resulta bastante problemática. ¿Tiene usted planes de facilitar de alguna manera la obtención de visados?

Medvédev: Con mucho gusto lo haría mañana mismo. El problema está en lo que dije anteriormente. No tenemos con quien negociar. Pero de haber propuestas razonables estaríamos dispuestos a estudiar este asunto. Si la propuesta llega no de Saakashvili, sino de dirigentes georgianos, estaremos dispuestos a estudiarla. Hablando en general, hasta hace poco ni siquiera hemos tenido una comunicación normal vía aérea. Pero la acabamos de restablecer y ahora está funcionando – los aviones vuelan… Hay que avanzar por este camino.

Shevardanadze: Me interesa además si tiene usted amigos personales en Georgia y si estuvo usted alguna vez en ese país.

Medvédev: Claro que tengo amigos de Georgia pero lamentablemente no sé donde residen ahora. Creo que gran parte de ellos ahora vive en Rusia. Fueron mis compañeros de estudios en la facultad de derecho. Gente simpática y agradable y siempre mantuve perfectas relaciones con ellos. En lo que se refiere a mi sensación personal, lamentablemente antes de que pasara todo aquello tuve la oportunidad de estar sólo en Abjasia. Eso fue en el año 1990. Y poco después empezó todo eso. Después tuve una sensación bastante triste. Llegué a Sochi y de allí fui con un amigo a Georgia, en aquel entonces unida. Dimos un recorrido por Abjasia para disfrutar el paisaje y al pasar un año de nuestro regreso estallaron aquellos graves acontecimientos. Me dio muchísima lástima. Pensé: “¡Qué república tan bonita! Gente simpática y hospitalaria.” Y ahora resulta que a raíz de todo lo que está pasando allí ni siquiera se puede visitar este lugar. Fueron mis primeras emociones con respecto a los acontecimientos que tuvieron lugar a partir de los años 90.

Kotrikadze: Señor Presidente, tengo una pregunta acerca de las relaciones ruso-georgianas que no se refiere a conflicto bélico como tal. Algunos medios occidentales afirman que la CIA de Estados Unidos confirma la versión de la parte georgiana sobre la explosión de una bomba cerca de la embajada estadounidense en Tbilisi. Y la versión georgiana es que aquella explosión fue organizada por los servicios secretos rusos, al igual que varias otras explosiones en el territorio de Georgia. Además estos medios comunican que algunos líderes de estados occidentales hablaron con usted al respecto. ¿Puede usted comentarlo?

Medvédev: Mi respuesta será absolutamente concreta – ningún líder de ningún país lo ha mencionado. Tal vez sea un poco de lástima por Georgia, pero le digo una cosa – ahora el tema de Georgia no está en la agenda de mis negociaciones con líderes europeos. Ahora esto ni se discute. Es verdad que fue un tema agudo en 2008, por el conflicto. Se que hay un asunto para discutir, pero este tema lo discutimos durante nuestras negociaciones con Estados Unidos. En cuanto a lo de explosiones – se trata de absurdos, mentiras y provocaciones.

Venedíktov: Señor Presidente, hablando de Abjasia, cada respuesta suya suscita dos preguntas, es un tema delicado: Si Saakashvili empezó la guerra contra Osetia ¿por qué ha reconocido a Abjasia como estado independiente? Las tropas georgianas no entraron allí, ninguna persona ha muerto. Allí no hubo guerra pero reconocimos a Abjasia al igual que a Osetia.

Kotrikadze: De hecho, allí existió un segundo frente

Medvédev: Creo que la respuesta a esa pregunta será absolutamente clara – era imposible reconocer un territorio que se había separado sin reconocer al otro. Significaría lo siguiente: ustedes han agredido a Osetia del Sur y nosotros tuvimos que reconocerla como sujeto de derecho internacional, y cuando ataquen a Abjasia la reconoceríamos a ella.

Venedíktov: ¿Es decir, hubo un plan de agresión contra Abjasia?

Medvédev: ¡Estoy absolutamente seguro de ello! Más aún, Osetia del Sur les pareció una especie de eslabón flojo – pequeña, con poca población, quizá menos estable. ¿Por qué no probar fuerzas allí? Si sale bien, vamos a probar a restablecer digamos el orden constitucional en Abjasia. Pues no salió bien y fue un error fatal.

Venedíktov: Señor Presidente, los niños normalmente hacen preguntas directas.

Medvédev: ¿Su percepción de la vida es infantil?

Venedíktov: Si, absolutamente infantil y es mi orgullo.

Medvédev: Pues debe ser usted un hombre feliz.

Venedíktov: En este sentido sí. Mi pregunta es ¿Se enorgullece Usted por lo que hizo en agosto de 2008, o siente vergüenza, o pena? ¿Cómo valoraría usted sus emociones pasadas desde 2008?

Medvédev: Intentaré expresarlo, no sé si será en idioma infantil pero intentaré. Diría lo siguiente: me da dolor de lo que pasó en aquel entonces y este dolor se deja sentir hasta ahora. Pero creo que la decisión de usar la fuerza y el posterior reconocimiento de estos dos territorios como sujetos de derecho internacional fue absolutamente correcta. Y creo que en este contexto yo actuaba en el marco de la Constitución y no solo no siento vergüenza por mis acciones, sino que creo que fueron decisiones legales, sensatas y necesarias.

Venedíktov: De acuerdo a los resultados de una encuesta realizada recientemente, un 39% de los ciudadanos de Rusia ve posible una nueva guerra entre Georgia y Rusia.

Kotrikadze: En Georgia no han hecho encuestas al respecto, pero se siente que el tema es muy actual

Shevardnadze: Sí, desde que se terminó la guerra

Kotrikadze: Y no sólo entre dirigentes políticos, sino incluso entre taxistas

Shevardnadze: ¿Qué le podría decir al pueblo georgiano al respecto?

Medvédev: Creo que lo más razonable sería no desencadenar ninguna guerra. Lo primero que quiero decir es que espero profundamente que jamás se vuelvan a desatar conflictos entre nuestros países, incluido el período de gestión del presidente Mijaíl Saakashvili. Ha sacado una buena lección. Lo segundo: lo más importante para todos nosotros, ya al haber pasado esta triste página de nuestra historia, es recordar lo sucedido, pero mirar hacia el futuro, y reanudar aquella gran relación que existía entre los habitantes de Rusia y el pueblo georgiano, recuperar plenamente el contacto humano entre vecinos. Este contacto existe ahora, ustedes son un claro ejemplo de ello: viven aquí y viajan a Georgia a menudo. Pero me gustaría que las relaciones se recuperen plenamente. Y me gustaría que esto ocurriera lo más pronto posible. No solo es beneficioso para ambos países… es algo que va desde el corazón. Y lo digo con toda sinceridad. Me gustaría que esto suceda lo más pronto posible. Y si trabajamos en esto, podremos resolver este asunto. Pero, en este caso, no todo depende de Rusia.

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