Grecia privatizará aeropuertos, puertos marítimos y la red eléctrica para afrontar su deuda

Como parte de la solución de la crisis de su deuda, el país heleno tendrá que tomar rápidos pasos para privatizar puertos, aeropuertos regionales, así como su operador de red eléctrica, en el marco de un memorando de entendimiento acordado con sus acreedores internacionales.

El nuevo memorando de entendimiento, de 29 páginas, alcanzado entre Grecia y sus acreedores internacionales, establece una serie de medidas que se deben tomar por el gobierno de la nación helena para obtener acceso a un nuevo programa de rescate de tres años. Se estima que el volumen total del rescate puede alcanzar unos 85.000 millones de euros.

En concreto, Grecia tendrá que dar rápidos pasos para privatizar sus puertos, aeropuertos, y hasta el operador de red eléctrica, informa Reuters que ha obtenido una copia del documento. Se estima que las ganancias de la privatización griega, excluidas las acciones bancarias, ascenderán a un total de 6.400 millones de euros entre 2015 y 2017. 

Según el acuerdo, Atenas se ha comprometido a dar "pasos irreversibles" para octubre de 2015 con el fin de privatizar el operador de la red eléctrica ADMIE, a no ser que se presente un esquema alternativo que brinde resultados equivalentes. En cuanto a los puertos y aeropuertos, las autoridades griegas se han comprometido a privatizarlos "en las condiciones actuales", estando el licitante ganador ya seleccionado.

A finales de 2014, la compañía alemana Fraport fue nombrada como el licitador preferido en un acuerdo para operar 14 aeropuertos regionales en Grecia, pero la transacción se ha retrasado después de la llegada al poder del gobierno de izquierda de Alexis Tsipras en enero.

A mediados de julio se informó que Grecia posiblemente vendería parte de su territorio, concretamente, algunas islas, para hacer frente al pago de la deuda.

En opinión del economista Adrián Zelaia estas privatizaciones suponen un control sin precedentes de la economía helena por parte de los acreedores y no beneficiarían a los propios griegos. "Este tipo de medidas difícilmente pueden calificarse como reformas", ha expresado Zelaia. En algunos casos "no se trata de reformas supuestamente dirigidas a mejorar el funcionamiento de la gestión pública en Grecia", sino simplemente de recaudar fondos para pagar la deuda, ha precisado.

Al mismo tiempo, Zeleia se ha mostrado convencido de que estas reformas se aprobarán en el Parlamento griego ya que "la sensación y el ambiente en Grecia en general es de derrota", y la clase política en general "está dispuesta a aceptar prácticamente cualquier cosa que se le proponga como condición para llevar adelante el rescate".