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El arte de la deshumanización o cómo justificar guerras sin sentirnos mal

Publicado: 18 ene 2019 14:13 GMT

Individualizar al adversario en un único enemigo repitiendo pocas ideas constantemente. Estos eran dos de los 11 principios que desarrolló en su momento el principal propagandista de la Alemania nazi Joseph Goebbels para lograr persuadir y adoctrinar a la población. De este modo logró justificar invasiones y deshumanizar a los judíos hasta el punto de legitimar el holocausto. Los medios, hoy, son sus mejores aprendices.

La deshumanización del enemigo no es nada nuevo. Ya se hacía hace siglos como una forma de reivindicar a 'la tribu' cuando se enfrentaba a otra. Es un mecanismo de autodefensa, una forma de deshacerse de implicaciones morales y auto-justificarse a la hora de hacer daño a terceros.

A un león cuando quiere reivindicar el control de la manada no le supone ningún problema devorar a los cachorros del rival una vez lo ha derrotado. Precisamente que nosotros seamos capaces de definir la crueldad y sentir si una acción está bien o mal en el plano ético es lo que nos diferencia a los humanos de los animales.

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
"La primera batalla la libran los medios de masas polarizando a la población hasta que no sienta nada más que desprecio por un enemigo convertido en un demonio". Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.

Una persona común se enfrenta a una contradicción ético-moral cuando agrede a otra, y por eso siempre necesita buscar una justificación ya sea amparándose en la autodefensa, en la lucha por una causa justa, en la ilusión de una posterior gloria… y es ahí, explotando esa necesidad de justificarse donde entra en juego la propaganda para legitimar los conflictos modernos.

En las nuevas guerras híbridas la lucha es en el frente pero también en el terreno de la desinformación. La primera batalla la libran los medios de masas polarizando a la población hasta que no sienta nada más que desprecio por un enemigo convertido en un demonio.

Eliminar el componente humano de una persona y convertirla en un monstruo caricaturesco facilita el excluirla de nuestra esfera moral. Su muerte lejos de ser digna de luto, es hasta una necesidad a cambio del bien común. De este modo encontramos en la prensa que Kim Jong-Un es un neurótico paranoide, Bashar al-Assad un despiadado genocida, Nicolás Maduro un loco delirante o Putin un hombre de hielo. Y de este modo, la prensa celebró el asesinato a sangre fría de Muamar Gadafi.

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
"Cuando la prensa habla de bombardear países o imponer sanciones, siempre lo hacen bajo la premisa de una supuesta lucha contra la tiranía, ignorando por completo a la población que realmente sufre estos ataques" Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.

Y después de crear un tirano, un enemigo de película digno de ser aborrecido por todos, solo queda individualizar a todo un país de millones de personas entorno a esa figura. Siria son el mukhabarat y "el ejército de Assad" compuesto por máquinas de matar enloquecidas, Rusia es la causa de todos nuestros problemas, Irán es el terror chií y la amenaza a nuestra democracia a más de 6.000 kilómetros de distancia y una invasión algo legítimo. El mayor ejemplo del daño que provoca esta demonización lo tenemos en el pueblo serbio, que todavía hoy se utiliza como ejemplo de los peores males.

Cuando la prensa habla de bombardear países o imponer sanciones, siempre lo hacen bajo la premisa de una supuesta lucha contra la tiranía, ignorando por completo a la población que realmente sufre estos ataques. Leyendo la prensa de masas occidental, las sanciones impuestas a Irán son "contra los Ayatolás", aunque nunca se menciona a los 81 millones de personas que las sufren. La invasión de Siria dicen que es para derrocar al régimen, aunque no ha provocado más que un reguero de sangre con medio millón de víctimas. Nos hablan de la acción, pero nunca nos explican las consecuencias. Y cuando no se pueden seguir ocultando, sencillamente, los propagandistas "se sorprenden" y hablan de ello como si fuese algo que pasa porque sí. Como el caso de Libia, donde preocupa la situación humanitaria pero nunca se habla de qué llevó al país a la situación actual.

Las personas no importan. Cuando explicas países en base a una única persona, todo es mucho más fácil. Se pueden justificar las acciones más deleznables porque son contra "el malo" de la película. Se puede justificar el bombardeo de población porque no se hace contra personas sino contra ideas.

Angela Merkel no se despeinaba al decir que era "necesario y apropiado" bombardear Siria. Acción que también apoyaba el Primer Ministro de Canadá Justin Trudeau. El 72% de los estadounidenses está a favor de realizar operaciones dentro de Siria que violan el Derecho Internacional. El 52% de los estadounidenses está de acuerdo con que hay que limitar la capacidad aérea del gobierno sirio. Se creen con algún tipo de potestad para decidir qué hacer en un país que ni saben situar en el mapa. Y lo peor es que se creen con la autoridad de pedir el derrocamiento de un régimen que la población ha elegido en múltiples elecciones.

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
"La propaganda ha generado paranoia colectiva respecto a Corea del Norte (…), pero desde 2001 EE.UU. ha intervenido en Afganistán, Irak, Pakistán, Kenia, Somalia, Libia, Uganda, Siria y Yemen: Corea del Norte jamás ha invadido un solo país". Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.

Pero no solo es algo que pasa en Siria. La propaganda ha generado paranoia colectiva respecto a Corea del Norte, presentándola como un peligro para la seguridad internacional junto con Irán.

Desde 2001 Estados Unidos ha intervenido de forma directa y oficial en Afganistán, Irak, Pakistán, Kenia, Somalia, Libia, Uganda, Siria y Yemen. Corea del Norte jamás ha invadido un solo país. Pero mientras Obama se convertía en una figura referente y recibía el premio Nobel de la paz, el peligro para la humanidad era una Corea del Norte deformada donde al parecer solo están los soldados desfilando con ojivas nucleares y Kim Jong-Un. Visto así, nadie tendría remordimientos por masacrar un país con 25 millones de habitantes.

Parece que Maduro es un inepto porque "habla con pájaros", según afirmó en un discurso claramente propagandístico e ideológico, pero España es una democracia bien gestionada con un Ministro del Interior que tiene un ángel de la guarda que le ayuda a aparcar y estatuas religiosas con condecoraciones policiales.

Libia no se invadió. En Libia se hizo una operación para mantener la paz. O al menos eso nos dijeron, porque había que proteger a la población del mismo líder al que llevaban décadas apoyando. A Muamar Gadafi no lo asesinaron, murió. O en el mejor de los casos, lo 'ejecutaron'. Entre comillas, por supuesto.

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
"Cuando mañana decidan invadir, sabotear o destruir un nuevo país, la prensa inventará un nuevo demonio, y con ello, nos harán despreciar la vida de millones de personas que nunca conoceremos, porque nunca nos hicieron nada". Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.

La propaganda es tal que cualquiera que disienta del discurso oficialista automáticamente se convierte en un loco, en un tarado, en un enajenado, en un fanático, en un defensor de asesinos… adjetivos hay mil. Una estrategia que busca eliminar el criterio y la ideología individual de las personas. Una estrategia más digna de una secta que de un periódico, donde están los "profesionales de la comunicación" y los "bots", "trolls" o "agentes de".

Repetir pocas ideas hasta la saciedad, simplificar la realidad y reducir la complejidad del mundo a figuras más estereotipadas que los villanos del cine de Serie B. Es sencillo de hacer, y no hace falta nada más para deshumanizar al enemigo. No hace falta más para justificar lo injustificable. Una táctica perfecta que funciona. ¡Vaya que sí funciona!

Cuando mañana decidan invadir, sabotear o destruir un nuevo país, la prensa inventará un nuevo demonio, y con ello, nos harán despreciar la vida de millones de personas que nunca conoceremos, porque nunca nos hicieron nada.

RT

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