Opinión
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Alberto Rodríguez García

Periodista y fundador 14 Milímetros. Especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo, analiza desde un punto de vista crítico los conflictos que están re-inventando las Relaciones Internacionales en un momento en el que las 'fake news' saturan el panorama informativo. @AlRodriguezGar
La disputa afecta a todos sus vecinos, no solo en el precio y suministro de combustibles, sino que también tiene su impacto en la cooperación de inteligencia para hacer frente al yihadismo en el Sahel; donde al-Qaeda y Estado Islámico siguen actuando con una fuerza a tener en cuenta.
Y es que si algo han demostrado los talibanes, es que mientras no supongan una amenaza para las potencias occidentales, la guerra contra el terror solo es palabrería belicosa, y es que al 'terrorista encauzado' ya no le caen bombas, sino billetes.
Ensucia bastante reconocer que en Irak, en Somalia, en Mali, en Mozambique o en Yemen hoy los terroristas islamistas son una amenaza mucho mayor que en 2001. Como también ensucia bastante reconocer que esos mismo terroristas son el activo de la OTAN contra el gobierno sirio y aliados.
En Washington ya empiezan a ver que han perdido una guerra que no sirvió para nada, que nunca tuvieron opciones, y que el peor de todos los males, ahora es un mal menor.
Una cosa tiene que quedar muy clara a todo el mundo: que los talibán sean una organización criminal, el grupo terrorista más sangriento del mundo, no hace mejor al Gobierno afgano.
Es importante matizar que si bien se retirarán las fuerzas de combate, la misión de la Coalición continuará entrenando y asesorando al ejército iraquí.
El escándalo por el 'software' espía nos lleva inevitablemente a un debate que hace cuestionar los mensajes vacíos y términos que, sin matices, no significan nada.
Según EE.UU. anunciaba que el 90 % de sus tropas se habían retirado, los talibán declaraban que ya controlan el 85 % del país.
Las heridas de un sistema diseñado para ser disfuncional han demostrado ser mucho más profundas de lo que el más pesimista podía llegar a imaginarse.
Goza de gran popularidad, sobre todo tras el resentimiento de la economía producto de la retirada norteamericana del acuerdo nuclear y las consecuentes sanciones como principal símbolo del fracaso de los reformistas en su acercamiento hacia la UE y EE.UU.
La presa ya está construida al 80% y el proyecto se terminará, eso está garantizado, pero lo que llegará después es pura incertidumbre. Una sequía de varios años, muy seguramente, podría provocar la primera guerra del agua. La primera, porque terminará habiendo más
Abu al-Jolani ahora reniega abiertamente de la marca de al-Qaeda, y con ello, aun manteniendo las mismas ideas criminales, solo con un cambio de envoltorio para el mismo producto, quienes tienen voz en Washington y Bruselas ya han puesto en marcha la maquinaria para revelarlo como la alternativa.