Opinión

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Alberto Rodríguez García

Periodista y fundador 14 Milímetros. Especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo, analiza desde un punto de vista crítico los conflictos que están re-inventando las Relaciones Internacionales en un momento en el que las 'fake news' saturan el panorama informativo. @AlRodriguezGar
Mientras el baluarte del capitalismo liberal se dedica a sacar competidores de mercados, decir a sus socios con quién deben y no deben comerciar y amenaza a quienes crean en el libre comercio entre naciones soberanas independiente de sus banderas, Irán y Venezuela han firmado una nueva alianza.
Julio será cuando Israel decida aniquilar definitivamente toda esperanza para la paz, y esta vez no podrán culpar ni a Hamás ni al 'antisemitismo'.
El nuevo gobierno iraquí formado por el primer ministro Mustafa al-Khadimi parece que va a tener mucha más relevancia regional de la que cabría esperar, y es que al parecer el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, le habría pedido mediar entre Riad y Teherán para acercar posturas y reducir la tensión de los últimos años.
La injerencia, el tribalismo, las milicias incontrolables, la ambición y el poder han roto el país y la reunificación parece imposible.
Los terroristas ya no amenazan ni a los poderosos ni a las potencias, así que han dejado de ser la prioridad. Pero siguen existiendo, siguen matando, y aunque ahora no son una amenaza, se mantienen al acecho, esperando el momento en el que ganar adeptos y volver a hacer daño.
La pandemia del coronavirus podría ser una oportunidad para que empaticemos. Una oportunidad para que recapacitemos sobre qué apoyan los sionistas y si queremos ser cómplices de ello. Una oportunidad para intentar entender mínimamente a lo que están sometidos en Palestina. Una oportunidad para replantearnos el impacto de las políticas belicistas de la OTAN. Pero no va a serlo.
Si en Washington quieren excederse ejerciendo su poder económico y político, si quieren romper la coexistencia en el mundo, saliéndose del Plan de Acción Integral Conjunto y arruinando las economías de otros países, es hora de que Europa de el paso necesario para recuperar su soberanía y su posición hegemónica.
El mundo es un lugar despiadado en el que el mercado existe para que el grande pueda comer al pequeño. El precio del barril de petróleo ha caído, y el panorama no es nada esperanzador. El margen de beneficio cada vez es menor y muchos proyectos ni siquiera pueden cubrir el coste, por lo que solo el más preparado sobrevivirá. Y el momento demostrará si "el pez grande" realmente lo es o si el poder que vemos no es más que la proyección de una sombra amplificada por el fulgor de su ocaso.
Los terroristas más poderosos del mundo no están ni en Siria ni en Afganistán ni en Mali; están en Washington. Los halcones más belicistas del gabinete Trump amenazan a diario la vida de 81 millones de iraníes que, en plena pandemia por el COVID-19, hacen frente a unas sanciones criminales que asfixian su economía y limitan la capacidad de respuesta al coronavirus que ha puesto al mundo en alerta.
El presidente turco, que sueña con convertirse en 'el nuevo sultán otomano', lleva años en los que ya ni siquiera se esfuerza en ocultar sus ambiciones expansionistas apelando repetidas veces a las fronteras del Imperio Otomano y reivindicando como las fronteras nacionales de Turquía Alepo y Mosul, además de regiones de Grecia, Georgia y todo Chipre cuyo norte ya ocupan los turcos.
Con el resultado de las elecciones al Parlamento, la mayoría del poder en Irán vuelve a estar en manos de la línea más dura de la revolución islámica, que se ve con cada vez más posibilidades de recuperar una Presidencia que ha estado en manos de los reformistas desde la derrota de Ahmadineyad.
Esta ofensiva de Idlib es algo más que una batalla del gobierno sirio contra la última región que tiene declarada abiertamente la guerra al estado: es una batalla contra la infamia.