Opinión

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Alberto Rodríguez García

Periodista y fundador 14 Milímetros. Especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo, analiza desde un punto de vista crítico los conflictos que están re-inventando las Relaciones Internacionales en un momento en el que las 'fake news' saturan el panorama informativo. @AlRodriguezGar
EEUU perdió la guerra en Afganistán. Su intervención, inútil, no ha podido impedir que los Talibán sean cada día más fuerte. Es hora de dialogar, de introducir nuevos actores y de conseguir poner fin a una guerra que ya es lo único que conocen muchos afganos
La falta de liderazgo, organización y la inexistencia de programada, sumado a la injerencia externa y los malos aliados, condenaron las protestas de Irán a fracasar desde el principio.
Líbano atraviesa un momento histórico. La población se ha cansado de la corrupción y la nefasta situación económica, pero la revolución está amenazada por el sectarismo y el temor de quienes todavía tienen muy presentes los 15 años de guerra civil.
Reconocer que hubo un exterminio sistemático de armenios junto a otras comunidades cristianas en el Imperio Otomano no va a cambiar la historia. Tampoco va a hacer que los armenios dejen de ser una de las comunidades más dispersas a lo largo del mundo. Pero reconocer el genocidio es el primer paso para honrar la memoria de las víctimas del 'primer genocidio del siglo XX'.
La muerte de Baghdadi ha llegado ya demasiado tarde. A estas alturas ya hay miles de radicales que han interiorizado las ideas del Estado Islámico y han hecho suyo el estandarte de la brutalidad y la guerra contra el mundo. Habrá divisiones, disputas e incertidumbre. Innegablemente se debilitarán, pero mientras no se trabaje contra los problemas que lo refuerzan y la retórica que lo legitima, el monstruo lejos de desaparecer, se limitará a cambiar su forma.
Las YPG se perdieron tanto en su quimera que no vieron cómo Trump llevaba tiempo avisando con que quería salirse de Siria. Tampoco vieron que eran incapaces de hacer frente a ejércitos de verdad. Y ahora ya no les queda nada por lo que luchar. Las únicas posibilidades de supervivencia que le quedan a las YPG en este momento son la de reconciliarse con Damasco en los términos de la legalidad de Siria o convertirse en la fuerza mercenaria de EEUU en el desierto sirio.
Las Fuerzas Democráticas se creyeron que podían desafiar a todos los actores locales porque eran 'el caballo ganador'. Ahora que no tienen nada que ofrecer a EE.UU., se han quedado solos frente a Turquía.
Al ministro de Defensa de Arabia Saudí –el más joven del mundo con solo 29 años–, príncipe heredero y artífice de la nefasta participación saudí en Yemen, no paran de sumársele los problemas.
El ataque de Aramco ha hecho que los principales países del mundo entiendan la importancia del diálogo y la necesidad de poner fin a la vía de la confrontación con Irán. Las consecuencias de un conflicto serían la catástrofe de este siglo.
Más allá de la cada día más difusa dicotomía izquierda-derecha, el debate político en Israel gira mayoritariamente entorno a la separación sinagoga-estado. Ni siquiera los derechos de los palestinos importan a la mayoría de un electorado sionista que se identifica con un nacionalismo pseudomesiánico por el que la población árabe semita les importa entre poco y nada.
Mientras el país apuntala su fracaso económico, social y político, los inmigrantes vuelven a sus países huyendo del odio. Los granjeros buscan asilo lejos de la violencia. Pero cuando termine el día, 58 personas habrán sido asesinadas.
Si bien ninguno quiere un nuevo 2006, las campañas de amenazas y ataques quirúrgicos pueden elevar la tensión hasta el punto en que cualquier error desemboque en una escalada de tensiones imparable y, finalmente, la guerra.