'Es el mercado, amigo': Huawei y cómo EE.UU. utiliza las empresas contra China en la disputa por el 5G

Alberto Rodríguez García

La disputa entre EE.UU. y China por dominar el futuro tecnológico ha hecho que Trump, en un intento de ganar tiempo, obligue a las empresas norteamericanas a dejar de trabajar con Huawei a pesar de las pérdidas millonarias que supondrá la medida.

Esta semana ha empezado con una noticia terrible para Huawei y sus usuarios: Google deja de funcionar en los dispositivos de Huawei debido a la inclusión del gigante chino de las telecomunicaciones en el listado de Riesgos para la Seguridad Nacional de los Estados Unidos; que no es sino la evidencia mayor de la guerra económica que están librando China y EE.UU. y la disputa por ser quien implante primero la tecnología 5G en el mundo.

A Google le ha seguido ARM, la empresa que actualmente monopoliza la arquitectura de los procesadores móviles de cuyas patentes dependen los fabricantes de los 'chips'. De este modo, la segunda empresa que más móviles vende en el mundo y la responsable de la mayor parte del despliegue de redes 5G podría quedarse fuera del mercado global.

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
"Es curioso ver cómo EE.UU., acérrimo defensor del capitalismo, y Trump, un ferviente antiestatista (cuando hablamos en materia de sanidad para los ciudadanos, por supuesto), acuden al estado para eliminar a la competencia".

No deja de ser curioso ver cómo Estados Unidos, acérrimo defensor del capitalismo, y Trump, un ferviente antiestatista (cuando hablamos en materia de sanidad para los ciudadanos, por supuesto), acuden al estado para eliminar a la competencia. Pero es que cuando hablamos de dinero y política, los principios se quedan aparcados en el discurso electoral.

"Huawei trabaja como espía encubierto para el gobierno chino", pero no hay una sola prueba que sostenga tal afirmación. Desde la Casa Blanca están perdiendo las viejas costumbres, y ya ni siquiera se esfuerzan en inventar evidencias como en 2003.

Solo las empresas norteamericanas –por obligación– y alguna británica y japonesa –por arrastre– han secundado la orden de Trump de vetar a Huawei, mientras empresas europeas como Telefónica optan por mantenerse al margen de la disputa amparándose en la falta de pruebas que sostengan las acusaciones contra la empresa china. Estas declaraciones van en la línea de países como Alemania y Francia que, aunque todavía no se han pronunciado, parece que se mantendrán favorables a los acuerdos con Huawei para el despliegue de las redes 5G en 2020. La Comisión Europea ha pedido, incluso, a Google que explique a los usuarios las consecuencias de su ruptura con Huawei, sin descartar abrir una investigación sobre las normas de Competencia para sancionar a la compañía californiana.

Cabe destacar que un día antes de las acusaciones de Donald Trump, Huawei se ofrecía a firmar acuerdos de no-espionaje con los gobiernos europeos dadas las presiones que EE.UU. ejercía sobre los mismos. La propuesta era de esperar ya que es en Europa donde Huawei se ha hecho fuerte, liderando el mercado de varios países y teniendo como objetivo superar a Samsung en 2020.

Sin la tecnología de ARM, todo cambia a peor para Huawei. Los procesadores de Huawei 'Kirin', junto a procesadores de otras marcas, se tienen que fabricar con la compra de las patentes de la empresa británica ARM, propiedad de la japonesa SoftBank, dedicada a diseñar el funcionamiento de los chips para luego vender sus licencias a los fabricantes. Son, para entendernos, quienes diseñan las litografías y deciden cómo va a funcionar el chip. Pero Huawei ya no podrá comprar estas licencias para fabricar los procesadores. ARM en telefonía móvil no tiene competidor, y son prácticamente los únicos que diseñan los procesadores de los móviles actuales. Sin las licencias de ARM, estás fuera del mercado móvil.

Sin embargo TSMC, el mayor fabricante de procesadores móviles del mundo, podría dar un respiro al gigante chino, al posicionarse a favor del mismo.

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
"La guerra económica contra China no es inteligente ni deseosa para empresas como Apple, Intel o Microsoft, ni para los usuarios, ni para los intereses estadounidenses".

La filial de Huawei encargada de fabricar los procesadores, HiSilicon, ya no podrá trabajar con ARM, pero TSMC si lo hace, por lo que podría continuar la cadena de producción. ARM debería dejar de trabajar con TSMC para que no fabrique chips que terminen en móviles de Huawei. Y es algo que no va a pasar.

Ahora bien, China cuenta con una carta que podría utilizar en cualquier momento para provocar una crisis como respuesta, y es que si bien los procesadores dependen de Intel y ARM, la mayor parte del hardware de todos los móviles que existen en el mundo se fabrican en suelo chino.

Con bloquear la fabricación de componentes tecnológicos para empresas norteamericanas, equilibrarían la balanza reventando el mercado. Sin embargo, sería un movimiento en el que todos pierden.

La guerra económica contra China no es inteligente ni deseosa para empresas como Apple, Intel o Microsoft, ni para los usuarios, ni para los intereses estadounidenses. Trump parece que ha olvidado que importa de China más de lo que exporta. Como a Pekín le de por subir los aranceles a las empresas tecnológicas, estas van a tener motivos más que suficientes para rebelarse contra el gobierno estadounidense, por mucho que Google, tan crítico con las políticas regulatorias de la Unión Europea, ahora calle y obedezca con la cabeza gacha.

La guerra tecnológica por el 5G

Solo un idiota puede creerse que ahora Trump ha tomado conciencia sobre la poca ética de espiar a socios teniendo en cuenta los casos de espionaje de la NSA a gobiernos europeos. Incluir a Huawei en la 'lista negra', responde a la necesidad de frenar el avance imparable de los chinos que llevan años de ventaja respecto al resto del mundo en cuanto a las redes 5G nos referimos.

El 5G es una prioridad absoluta para los chinos si quieren que tenga éxito el programa Made in China 2025, con el que Pekín busca revalorizar su industria y convertirse en líder tecnológico a nivel mundial por delante de Alemania, EE.UU. o Japón. China ya no quiere que su producto se conozca solo por las copias baratas; quiere ser el engranaje del mercado mundial. Quiere pasar de exportar el 37% de todos los productos mundiales relacionados con las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) a controlar la autopista de las TIC, manejando el acceso a las mismas mediante las nuevas tecnologías, en este caso el 5G: el internet del futuro por el que controlarán hasta tu cepillo de dientes, pero que también mejorará servicios como los de la salud por ejemplo. El 5G es la antesala de las 'ciudades inteligentes'.

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
"Meter a Huawei en la lista negra es una medida con la que Trump busca ganar tiempo para intentar acercarse a una China que lleva desde 2013 investigando el 5G y desde 2016 realizando pruebas".

El 5G permitirá crear una red que lo conecte todo y aumente la velocidad de internet entre un 25 y un 50%. En 2025 es una tecnología que se estima que podría valer 120.000 millones de dólares, y la mayoría será (o sería según la tendencia hasta ahora) para China. Los chinos esperan que el 5G para 2030 haya generado 8 millones de puestos de trabajo y 2,9 trillones de Yuanes para su economía. Meter a Huawei en la lista negra es una medida con la que Trump busca ganar tiempo para intentar acercarse a una China que lleva desde 2013 investigando el 5G y desde 2016 realizando pruebas.

Huawei no va a desaparecer. La mitad de su mercado está en China. Pero peligra la implantación efectiva del 5G en el mundo. Las grandes víctimas del veto de Trump son los usuarios y las empresas, ya que Huawei seguirá creciendo y funcionando en China sin problema con unos servicios distintos a los ofrecidos por Google en el exterior. Incluso, pueden copiar los procesadores de ARM que no les pasará nada.

Pero al final, todo lo anterior queda en nada, porque cuando hablamos de dinero y política, los principios se quedan aparcados en el discurso electoral. Según declaraciones de Trump a la prensa, no descartaría poner fin a la disputa integrando a Huawei en un acuerdo comercial con China. Al final, como pasó con otra compañía de telecomunicaciones china que sufrió sanciones por vender equipos a Irán, ZTE, todo se solucionará con dinero de por medio. Eso sí, mucho dinero.