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Acuerdo de Minsk: actores, posibilidades y trama secreta.

Publicado: 10 feb 2015 15:58 GMT | Última actualización: 10 feb 2015 17:14 GMT

El día de hoy se reunirán en Minsk, Bielorusia, cuatro países: Rusia, Alemania, Francia y Ucrania, para determinar si es factible establecer un documento concertado con el fin de detener la escalada bélica desatada en el sur de Ucrania, a raíz del golpe de estado dado al presidente Víktor Yanukovich y su rechazo por vastas regiones, con un saldo superior diez veces a las estimadas por la ONU (según agencias alemanas), en muertos civiles y militares en casi un año con meses de hostilidades y masacres evidentes, incontables heridos y una tragedia humanitaria inmensurable expresada en los miles de refugiados fuera de sus lugares de origen, unido a la destrucción inmisericorde de la infraestructura en las zonas castigadas por la guerra.

Comprender el problema y sus implicaciones verdaderas requiere tomar en cuenta básicamente los actores que realmente participan, las propuestas tentativas de éstos, las posibilidades de éxito en la conjunción de intereses y las dinámicas detrás de la información pública conocida.

Los actores del proceso y sus propuestas.

Los actores son cinco: Estados Unidos y la OTAN, como representantes de las grandes Corporaciones Transnacionales; la 'Unión' Europea con la canciller Angela Merkel y el presidente francés, Francois Hollande; Ucrania, por intermedio de su mandatario, Petró Poroshenko; Rusia, a través de su presidente, Vladímir Putin; las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk por medio de sus representantes delegados.

Existe como antecedente el Protocolo de Minsk, firmado por el Grupo de Contacto tripartito: la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Rusia, las Repúblicas Populares de Donestk y Lugansk y Ucrania, en septiembre de 2014, para poner fin a la guerra en el este de Ucrania asegurando primero un alto el fuego bilateral inmediato, actualmente incumplido. Entre sus obligaciones incluía a la OSCE como supervisor y garante, una ley sobre el estatuto especial de Donetsk y Lugansk, zonas de seguridad fronterizas con Rusia, liberación inmediata de todos los secuestrados y personas detenidas ilegalmente, no persecución policial, diálogo nacional inclusivo, retirada de grupos armados ilegales y mercenarios, zona desmilitarizada de 30 kilómetros, programa de recuperación económica, humanitaria y reconstrucción de la región de Donbass, prohibición de operaciones ofensivas.

Actualmente, después de la reunión de Merkel y Hollande con Putin en Moscú, se ha decidido realizar un encuentro este miércoles 11 de febrero con el objeto de establecer un probable protocolo para superar la conflagración ucraniana.

Al respecto, el presidente Barak Obama ha estado sosteniendo la necesidad de mantener la hegemonía de su país en el mundo, seriamente amenazada por los eventos democráticos que están sucediendo con vertiginosa rapidez, por lo cual la propuesta efectiva contempla obligar a Moscú a reconocer su implicación en el conflicto, aceptar que existe una nación superior  con el derecho a cercarla o ahogarla cuando desee pues su excepcionalidad lo permite, arrogarse el poder de armar o intervenir en los conflictos que señale y, en últimas, promover la industria de la guerra como una tabla de salvación política y económica para dicha nación. La OTAN, como brazo armado de las Transnacionales y los sectores más pudientes del planeta, apuesta a la confrontación y la propia seguridad a través del establecimiento de bases y armamento nuclear "disuasivo".

Sin embargo, EE.UU. decidirá enviar equipamiento militar letal a Ucrania "y otras formas de presión" en "respuesta a la agresión de Rusia", tras consultarlo con sus socios europeos, según la consejera de Seguridad Nacional de EEUU, Susan Rice, aunque el vicepresidente Joe Biden ha agregado que sólo el cumplimiento de los acuerdos de Minsk puede resolver dicha crisis, lo que combina una posición diletante, fácil de comprender en su intención profunda. En su última intervención este lunes, el presidente Barak Obama ha asegurado que aún no ha decidido si enviará armamento letal al gobierno ucraniano.

Por su parte, la 'Unión' Europea se presenta como aquella organización que desea la paz a través de un proyecto que contemple el respeto a los términos anteriormente aceptados y que obligue a Rusia a ceder en su apoyo directo a las Repúblicas de Donets y Lugansk. La Alta Representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini, no ve alternativas a la solución diplomática de la crisis en Donbass pese a que Merkel y Hollande aspiran a esta.

El régimen ucraniano no acepta todos los elementos específicos del Protocolo pues para ellos Ucrania está conformada por el Donbass y Crimea, esta última ya parte de la Federación Rusa. "Podemos proclamar en cualquier momento un alto el fuego total, omnilateral y sin condiciones previas para evitar las crecientes víctimas entre la población civil", dijo el líder ucraniano al subrayar que "lo más importante es la paz". Petro Poroshenko plantea que sólo un referendo nacional puede decidir sobre la federalización de Ucrania, su idioma oficial, la autonomía de ciertas regiones del país, y conociendo "perfectamente cuál será el resultado", sólo admitió la posibilidad de una descentralización del poder.

Rusia propone respetar los acuerdos ya establecidos, coherente con su política de pacificación internacional a través del diálogo y la confianza. Putin cree necesario "cesar con carácter inmediato el fuego y la llamada operación antiterrorista que, en el fondo, es punitiva", con una solución exclusivamente política.

También alertó contra los intentos de presionar económicamente sobre Donbass al indicar que "conducen a un callejón sin salida, con el riesgo de una gran catástrofe". Insistió en que el Gobierno de Kiev escuche a su propio pueblo y logre acuerdo con todas las fuerzas políticas y regiones de Ucrania. El presidente ruso Vladímir Putin responsabilizó a Washington de la crisis en Ucrania al afirmar que EEUU y sus aliados se empeñan en imponer su voluntad a todo el mundo.

Mientras, los representantes de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk (RDD-RDL), en el este del país, han dejado claro que ya no abogan por una federalización de Ucrania sino que pretenden independizarse de Kiev. Lo prioritario continúa siendo el cese indiscriminado del bombardeo a civiles y el uso de armas prohibidas con el fin de defender a la población, el establecimiento de una zona desmilitarizada supervisada, necesarias para mitigar básicamente el conflicto.  La exigencia de ser reconocidas como parte negociadora, manteniendo las fronteras actuales y respetando la integridad de las Repúblicas independientes, permitiría iniciar el fin de esta tragedia.

Las probabilidades del Acuerdo.

Parece que, por fin, Merkel y Hollande han entendido la dimensión de lo que plantea Rusia: no es solo Ucrania, sino toda Europa la que se verá sumida en el conflicto, así como ya están involucrados por su falta de criterio analítico con el Estado Islámico. Estados Unidos nunca ha tenido un conflicto bélico que atente a su territorio mientras que Europa está en las fronteras del problema. Igualmente, de modo cognitivo, han comprendido que de continuar la escalada los gritos de independencia en toda la Unión Europea se incrementarán y el costo de su decisión les será cobrado.

La falta de unidad coyuntural de la Alianza es ahora un factor importante a tener en cuenta, agravado por la situación interna que afronta Poroshenco en tanto el fracaso del régimen crea expectativas para a un golpe militar, puesto que la situación económica está en su límite negativo extremo, existe una corrupción insostenible, los bancos especulan obteniendo ganancias absurdas, aunado a la derrota militar evidente y las fuerzas neonazis que siguen con alto poder.

En este sentido, la estrategia de la discusión debe tener presente dos enfoques: uno, que el Acuerdo de Minsk puede ser debilitado por Ucrania y EE.UU. en la medida que no satisfaga sus propios intereses; dos, que la situación a resolver tiene cinco puntos clave, entre otros: a, ¿volverán las fronteras al inicio, con Crimea y el Donbass a Ucrania?; b, ¿quién y con qué poder supervisaría el Acuerdo?; tres, ¿se suspenderá las sanciones a Rusia?; d, ¿que se exigirá a Rusia para que supuestamente "comprenda su papel en el conflicto"?; e, ¿se disuadirá a la OTAN de su camino en la "seguridad continental" o ello continuará?

Todo permite prever un difícil arreglo sujeto a presiones fuertes para Rusia y las Repúblicas Populares. Poroshenco afirmaba que "la agresión contra Ucrania" abrió la caja de Pandora para la seguridad internacional asegurando que el conflicto no puede arreglarse con soluciones temporales que únicamente congelarían la crisis.

La trama privada de las negociaciones.

Con absoluta certeza los actores han realizado un análisis profundo de la reunión ya que se establecerá una propuesta sometida a las tensiones que genera aceptar o rechazar condiciones, todas ellas con carácter secreto pues las cartas se lanzarán en la negociación de este miércoles. Lo que sí es cierto es que las tres tendencias: proguerra, diplomacia relativa e interesada y proyecto de paz continua, estarán en un juego duro de manejar debido a los poderes que ejerce la industria bélica en determinados actores, además del estilo poco transparente que podría ser empleado por algunos de ellos.

Lo público debe leerse con cuidado pues Merkel ha sostenido en la reciente Conferencia de Múnich que es imposible resolver la crisis en Ucrania por vía militar ("una aún mayor cantidad de armas") y Rusia debe realizar un aporte para el arreglo del conflicto. Allí  se han reunido los socios a estudiar Ucrania, el terrorismo y los conflictos geopolíticos, pero por sobre todo a sostener conversaciones para plantear una posición de conjunto aunque jugando a tener, incluso, posiciones divergentes. Hay que tomar en cuenta su afirmación de que todavía no se sabe si esta reunión tendrá éxito: “Era nuestro deber ante la gente que sufre" reunirse con Vladimir Putin, aunque que no podía dar garantías del cumplimiento de los acuerdos de Minsk, sostuvo Merkel.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, subrayó la responsabilidad de Rusia por la situación en Ucrania, después de reunirse con el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, indicó la portavoz de la Alianza, Oana Lungescu, explicando que todas sus medidas son defensivas, manteniendo abiertos los canales de diálogo.

Lo esencial es que la intención profunda definirá la toma de decisiones.

Consideraciones analíticas finales.

Es factible que en caso de no llegar a un pacto satisfactorio, la guerra mediática transnacional se ponga en marcha rápidamenteculpando a Vladímir Putin o a las Repúblicas Populares de no aceptar la resolución de entendimiento. Hay que pensar en una trama oculta detrás de los telones y que está moviéndose con rapidez. Esa situación justificaría el ingreso de ayuda letal a las fuerzas de Kiev provocando una conflagración de dimensiones incalculables que afectarían decididamente a Europa en primer lugar.

En este contexto, tres situaciones se darán posiblemente: I, las contradicciones persistirán pues es un asunto que compete a intereses geopolíticos de carácter diferente o antagónico, que los líderes mundiales occidentales no pueden resolver por sí solos en la medida que sostengan relaciones de dependencia con las Corporaciones Transnacionales.

II. La Resolución adoptada puede ser cumplida (en caso de darse pues no es seguro que se produzca o se realice integralmente), en la medida que las condiciones ofrezcan que ninguna parte avance en la confrontación por más territorio. Es necesario saber que una operación de bandera falsa (existen Agencias con experticia), puede darse en cualquier momento.

III. En caso de adoptarse esta negociación o convenio, ello tendrá como antecedente que el gobierno ucraniano está perdiendo la guerra y no tiene posibilidades de cambiar el escenario actual…a no ser que este sea un tiempo para agruparse en acción posterior. Lo delicado es que sea una estratagema más, al igual que en las tres ocasiones que el ejército ucraniano estuvo por ser derrotado y se detuvo el avance de las tropas independentistas (especialmente en Mariúpol y el bolsón de Debaltsevo donde están cercados unos 8.000 efectivos.), por reuniones de alto nivel.

La debilidad que hoy tiene la UE debido al ascenso de Syriza y la imitación progresiva por fuerza de condiciones objetivas de varios pueblos europeos, implica que los conflictos deben ser considerados paulatinamente. Ucrania ha sido gran error de Merkel, reconociendo que es imposible resolver la crisis por vía militar y Rusia debe realizar un aporte para el arreglo del conflicto.

Naturalmente el problema no se resolverá de inmediato aunque puede dar una voz de esperanza al planeta. Las propuestas tendrán que ser discutidas en extenso y sobre bases firmes para establecerse un protocolo de acuerdo inicial, que es el  sentir de las grandes mayorías del mundo.

Es factible que el nuevo Acuerdo acepte el alto al fuego bilateral creando una zona de seguridad desmilitarizada, con fronteras pacíficas entre ambas naciones, un nuevo intercambio de prisioneros, retirar el armamento pesado de la zona y mercenarios, permitir un despliegue de las fuerzas de la OSCE (en conjunto con otras a determinar), el estudio con Donetsk y Lugansk sobre el estatus especial (arduo de negociar), entre otros puntos de dificultad obvia. La exigencia de las Repúblicas a considerar su  escisión de Ucrania es un tema espinoso al igual que la unidad territorial indivisible.

Como un derecho inalienable, cualquier acuerdo deberá ser presentado a los representantes de la Repúblicas del Donbass, pues a ellos les compete parte de la solución del conflicto. Sin ello, quedaría una pieza faltante y allí, con seguridad, todo consenso estaría en duda debido a la no consulta a un actor clave y fundamental en la resolución.

Todos los pueblos del mundo amantes de la paz desean que algunas de las conclusiones del grupo Valdái se hagan realidad como son la reconciliación nacional en Ucrania, el cese de la agresión contra Donbass, acercamiento de posturas entre Rusia y Occidente, el inicio de un diálogo entre Kiev y las regiones sobre la federalización. Por el contrario, es un deseo profundo que algunas de sus aproximaciones sobre el presente no sean materializadas, al decir: "Lo más probable es que continúen los intentos de resolver la crisis por la fuerza o que se instaure un escenario de inercia, con intentos fingidos de buscar una fórmula de compromiso".

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