Opinión

Fox y Calderón, los opositores obsesionados con López Obrador

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Su causa común es el odio al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Es una obsesión compartida. Ansían el fracaso de su gobierno. Por eso declaran y tuitean de manera compulsiva en su contra, muchas veces con insultos de por medio.

Son Vicente Fox y Felipe Calderón, los ex presidentes mexicanos que se erigieron como opositores a López Obrador, quien, a su vez, lideró la oposición a sus gobiernos. La pelea es añeja. Los rencores se han acumulado.

Una regla no escrita de la clase política mexicana establecía que la vida pública de un presidente terminaba el mismo día que su gestión. Nada de posteriores diputaciones o senadurías, como ocurre en otros países. Mucho menos una nueva postulación a la presidencia. La no reelección, aquí, es un principio inamovible.

Pero los tiempos cambiaron y Fox y Calderón mantienen hoy un protagonismo impensado en otras épocas para dos ex presidentes. Uno es más visceral. El otro, más cínico. Y los dos padecen la desventaja de que sus propias historias políticas están plagadas de traiciones, pleitos, sospechas de corrupción y una guerra narco que transformó al país en una fosa común.

Cecilia González, escritora y periodista.
Cecilia González, escritora y periodista.
"Los dos padecen la desventaja de que sus propias historias políticas están plagadas de traiciones, pleitos, sospechas de corrupción y una guerra narco que transformó al país en una fosa común".

Fox hizo historia en el año 2000, cuando su triunfo en las elecciones terminó con los 71 años de reinado del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Representaba al conservador Partido Acción Nacional (PAN), era la alternancia deseada que, entre otras metas, combatiría la endémica corrupción. Al final, desilusionó.

El "toallagate", como se conoce el escándalo por la compra de toallas de 400 dólares para la casa presidencial con cargo al presupuesto del Estado, entre otros gastos obscenos, fue apenas un preludio de las dudas que persisten sobre la vida de lujos y el enriquecimiento que consolidó junto con su pareja y ex vocera, Martha Sahagún, durante sus años como presidente. En el libro "Fox, negocios a la sombra del poder", los periodistas Raúl Olmos y Valeria Durán documentaron las millonarias y poco transparentes donaciones a la Fundación Vamos México, creada por la ex primera dama, y al Centro Fox, la ONG empresarial que fundaron después de dejar el gobierno.

La sombra de la corrupción y la impunidad cubrió los negocios que Manuel y Jorge Alberto Bribiesca, los hijos de Sahagún, realizaron al amparo del poder. Uno de los casos más recordados fue su mutación en contratistas del Estado a través de Petróleos Mexicanos, lo que valió una investigación de la Cámara de Diputados que concluyó que había habido tráfico de influencias y delitos fiscales. Aunque en México no hubo consecuencia penal alguna, otros procesos sí avanzaron. En julio pasado, la justicia de ese país giró una orden de aprehensión en contra del hijo mayor de la esposa de Fox por los presuntos delitos de fraude electrónico, conspiración, complicidad y encubrimiento. En 2012, ya había sido condenado a tres años en libertad condicional por fraude.

En julio pasado, la fortuna de Fox volvió a quedar bajo la lupa después de que López Obrador revelara que "un ex presidente" debía impuestos. Las autoridades fiscales confirmaron que se refería a Fox: lo investigaba por la presunta evasión de 15 millones de pesos (alrededor de 750.000 dólares). Un mes más tarde, un tribunal lo eximió de pagar una millonaria deuda impositiva con el argumento de que los documentos para investigarlo se habían obtenido de manera irregular.

Desde que gobernaba, el encono del derechista Fox contra el izquierdista López Obrador quedó en evidencia con el proceso de desafuero que impulsó para tratar de evitar que su enemigo pudiera pelear la presidencia en 2006. Perdió la apuesta y el entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal logró postularse tres veces de manera consecutiva hasta que, por fin, ganó. Fox, eterno bravucón, también inicio pleitos con su propio partido, el PAN, que derivarían en su apoyo a los candidatos del PRI en las elecciones de 2012 y 2018. Una traición. 

Cecilia González, escritora y periodista.
Cecilia González, escritora y periodista.
"Fox, eterno bravucón, también inicio pleitos con su propio partido, el PAN, que derivarían en su apoyo a los candidatos del PRI en las elecciones de 2012 y 2018. Una traición".

Ahora, con sus 1,3 millones de seguidores en Twitter, Fox se dedica a atacar al presidente y al gobierno que López Obrador bautizó como la Cuarta Transformación (4T). De manera despectiva se dirige a él como 'López', sólo con un apellido. Lo califica como "deshonesto", "tramposo", "mandilón", un político "populista" y "sin palabra" que no cumple promesas de campaña y tomó el poder "para satisfacer su soberbia". Se pregunta cuándo va a renunciar y lo acusa de culpar al pasado por su "rotundo fracaso". Le dice que sólo sabe hacer "pan y circo". No le importa subir de tono los insultos: "es claro las pendejadas trasnochadas y nostálgicas vienen del trono de su Alteza Serenísima", "el País está en desgracia, gracias al Mesías Tropical que hoy tenemos dizque haciéndola de Presidente". Incluso lo invita a debatir para demostrar que él (Fox), es "la iluminación y la razón".

En septiembre, en un acto por los 80 años del PAN, el ex presidente fue todavía más directo. "Ese movimiento está muy engreído, soberbio. Este falso profeta (López Obrador) cree que tiene razón en todo, tenemos que darle en la madre a la 4T, juntos vamos a partirnos la madre, juntos vamos a salvar este gran país".

Mientras sigue criticando a su enemigo, Fox también publicita Citek, un foro global "con grandes líderes del mundo" que encabezará en noviembre. Difícil elegir entre los participantes quién tiene peores antecedentes: Mariano Rajoy, destituido como presidente de España por corrupción, y Álvaro Uribe, permanentemente acusado de vínculos con los paramilitares y quien acaba de declarar en la Corte Suprema de Justicia de Colombia en el marco de una investigación en la que se le acusa de fraude procesal y soborno. Otro "líder" es Jorge Quiroga, vicepresidente del dictador boliviano Hugo Bánzer y quien asumió la presidencia cuando éste renunció por enfermedad. Así, el encuentro foxista es en realidad una reunión de desprestigiados ex presidentes de derecha. Por supuesto, para escucharlos hay que pagar entrada.

Cecilia González, escritora y periodista
Cecilia González, escritora y periodista
"El encuentro foxista es en realidad una reunión de desprestigiados ex presidentes de derecha. Por supuesto, para escucharlos hay que pagar entrada".

Calderón bien podría formar parte de ese club.

Antes de postularse en 2006, Calderón se peleó con el propio Fox, quien no quería que fuera el candidato del partido de ambos. Y le ganó a López Obrador en unas elecciones que siempre arrastrarán la sospecha de fraude. Sin legitimidad alguna, el ex presidente no tuvo mejor idea, apenas asumir, que lanzar una guerra contra el narcotráfico de la que nada había dicho durante su campaña. 

Su errática decisión sumió al país en un clima de violencia que, desde entonces, ha dejado un saldo de más de 300.000 asesinatos, entre ellos un número récord de periodistas y defensores de derechos humanos. Hay más de 40.000 desaparecidos y cientos de miles de desplazados. Más de 2.000 fosas comunes en donde se amontonan cuerpos o restos humanos. La expansión sanguinaria de los cárteles traducida en cuerpos descuartizados y balaceras cotidianas. Las violaciones a derechos humanos se convirtieron en noticia cotidiana, de ahí los intentos para que Calderón sea juzgado por crímenes de lesa humanidad. Es responsable de la tragedia mexicana. Del luto permanente.

La sangre que provocó persigue al ex presidente como una maldición. La semana pasada tuvo que cancelar una conferencia en el Tecnológico de Monterrey ante el repudio de los estudiantes que no olvidan que en esa universidad, en 2010, sus compañeros Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arredondo Verdugo, de 23 y 24 años, fueron asesinados por militares que manipularon la escena para hacer creer que los alumnos formaban parte de organizaciones criminales. Era mentira. Formaron parte de la larga lista de "daños colaterales" de la guerra narco, eufemismo que Calderón utilizó para minimizar la desgracia que desencadenó.

El ex presidente nunca se disculpó. Sí lo hizo, en cambio, el gobierno de López Obrador. En marzo pasado, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, encabezó un acto para hablarles a los padres de los jóvenes y en nombre del Estado: "Les ofrezco una disculpa pública por el daño a la imagen, el honor y la buena fama de Jorge Antonio y Javier Francisco, derivadas de las falsas imputaciones por diversas autoridades del Estado mexicano, y por la alteración de la escena de los hechos. Quiero decirlo de manera clara y tajante: "eran estudiantes de excelencia, no sicarios".

Cecilia González, escritora y periodista.
Cecilia González, escritora y periodista.
"Ser oposición sólo es fácil y cómodo si antes no se ha gobernado, y las críticas son más valiosas, sobre todo, cuando se tiene autoridad moral y coherencia. No es el caso".

Sin hacerse cargo de su responsabilidad, con un dejo de cinismo, hoy Calderón denuncia y lamenta en Twitter los asesinatos y desapariciones que siguen acumulándose en México. En cualquier momento va a querer sumarse a las marchas en demanda de justicia. 

Es cierto que López Obrador no logra contener la violencia, que en casi un año de gobierno ha incumplido promesas y puesto en marcha políticas cuestionables. Pero ni Fox ni Calderón son los más idóneos para hacer reclamos. Ser oposición sólo es fácil y cómodo si antes no se ha gobernado, y las críticas son más valiosas, sobre todo, cuando se tiene autoridad moral y coherencia. No es el caso.

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