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Las predicciones computarizadas "a la Nostradamus" de Washington: La guerra secreta siria esclarecida (Parte I)

Publicado: 31 ago 2012 20:32 GMT | Última actualización: 19 ene 2013 01:12 GMT
EE.UU. bajo el presidente Barack Obama sigue una política que busca desestabilizar a Siria para causar la caída de su Gobierno, dominado por el Partido Árabe Socialista Baaz de Siria. Para lograr este objetivo, Washington, con la colaboración de sus aliados de la OTAN (Turquía, el Reino Unido, Francia y Alemania) y de la región del Cercano Oriente (Arabia Saudita, Qatar, Jordania, Israel y Libia), sigue una estrategia basada en tres elementos: 1) el apoyo encubierto a la insurgencia del Ejército Libre de Siria para derrotar al Gobierno sirio a través de la guerra; 2) el apoyo a la oposición política siria, el conducir una guerra de información y propaganda a nivel interno de Siria y a nivel internacional y la promoción de agitación política contra el Gobierno sirio dentro y fuera del país para socavar sus bases políticas y erosionar su legitimidad; 3) la imposición de sanciones económicas que lleven al aislamiento comercial y financiero de Siria, a la reducción de su economía y por ello a que el Gobierno pierda el apoyo del pueblo y sobre todo de las élites gobernantes y altos miembros del aparato de poder, sin cuya lealtad se cree el Gobierno del Partido Baaz caería.                                                                                          

La imposición de sanciones económicas es una práctica establecida en EE.UU. al tratar con países a los que quiere castigar y presionar para lograr fines oficialmente en sintonía con sus intereses nacionales. Se suelen aplicar sanciones primero contra un país como medio de imponerle bajo presiones de índole económica la política favorecida por Washington, quedando la opción del uso de la fuerza como última instancia para casos extremos en que un régimen de sanciones hubiese fracasado. En el caso de Siria, EE.UU. le impuso sanciones económicas a la vez que ha estado apoyando como un secreto a voces al Ejército Libre de Siria (ELS) rebelde con todo, desde armas, municiones, equipo de comunicaciones y suministros médicos hasta información de inteligencia, fotos de satélite y el entrenamiento de combatientes del ELS en suelo turco.                                                                                               

Como si esto fuese poco, el Gobierno de Obama decidió imponer más sanciones económicas contra Siria tras el fracaso de la ofensiva “Volcán de Damasco” del ELS y la incapacidad de los rebeldes de capturar la ciudad norteña siria de Alepo. Así, en vísperas de la visita de la secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton a Turquía, se anunció el 10 de agosto que los Departamentos de Estado y del Tesoro imponían nuevas sanciones económicas contra la empresa estatal de petróleo siria Sytrol y contra la organización político-militar-social chiita libanesa Hezbollah, aliada de Siria. Cabe señalar que la visita de Hillary Clinton a Turquía tenía el propósito de evaluar junto con el Gobierno turco los resultados de la ofensiva rebelde “Volcán de Damasco”.

   

    La secretaria de Estado estadounidense con el primer ministro turco
 

A pesar de que el ELS fracasó en los objetivos primordiales de su ofensiva, tan segura estaba la secretaria de Estado estadounidense de la eventual victoria de los insurgentes sobre el Ejército Sirio que llegó a decir unos días antes de su viaje a Turquía: “Yo sí pienso que podemos empezar a hablar y planificar sobre lo próximo que va a pasar, el día después de que el régimen caiga”. Esta opinión de la señora Clinton hace eco de la de funcionarios del Gobierno estadounidense que consideran que habrá un “colapso inevitable” del Gobierno sirio. Lo interesante es que otros comparten esta opinión como si la repitiesen casi textualmente de EE.UU. En este sentido, el primer ministro de Turquía, Tayyip Erdogan, dijo el 31 de julio “que el fin inevitable [del Gobierno sirio] se está acercando”. O como un portavoz del primer ministro británico David Cameron dijo el 22 de agosto tras conversaciones telefónicas entre Cameron, Barack Obama y el presidente francés, Francois Hollande, de “ayudar a un potencial Gobierno sirio de transición después de la caída inevitable de Al Assad”, refiriéndose al Gobierno del presidente sirio Bashar al Assad.    

Cabe indicar también que previamente EE.UU., sus aliados europeos y sus aliados de la Liga Árabe habían impuesto sanciones económicas contra Siria y en particular contra personas específicas y compañías relacionadas con el Gobierno en Damasco. Obama impuso una amplia gama de sanciones contra el Gobierno sirio el 18 de agosto de 2011, ocasión que tomó el presidente estadounidense para por primera vez hacer un llamamiento público para que el presidente sirio Bashar al Assad renunciase al poder. Como medidas punitivas Washington congeló todo el capital sirio en bancos en EE.UU. o bajo jurisdicción norteamericana, prohibiéndose también inversiones y exportaciones estadounidenses a Siria y todo tipo de importaciones de petróleo sirio y productos derivados del petróleo del mismo origen. En particular, Washington impuso sanciones contra cinco empresas de petróleo y gas natural sirias.                                                                           

Siguiendo el ejemplo de EE.UU., la Unión Europea (UE) acordó el 2 de septiembre de 2011 imponer nuevas sanciones económicas a Siria, prohibiendo la importación de petróleo y productos derivados del petróleo sirios. Este paquete de sanciones, el séptimo de la UE contra Damasco, tiene la intención de estrangular económicamente a Siria, ya que la UE le compraba el 95% de sus exportaciones petroleras, las que le proporcionaban al Gobierno sirio una tercera parte de sus ganancias en divisa fuerte. También se ha dicho que las ganancias recibidas por las exportaciones de petróleo representan la tercera o cuarta parte del presupuesto del estado sirio. La UE además prohibió inversiones de países miembros en el sector petrolero sirio y la entrega de papel moneda al Banco Central sirio, congelando el capital de dos personas y seis compañías vinculadas al Gobierno, imponiéndoles igualmente prohibiciones de viaje. Estas personas y compañías bajo sanciones se añadieron a la lista de “Personas Designadas” donde se hallaban antes 129 funcionarios sirios y 49 compañías a quienes la UE previamente congeló sus cuentas bancarias y activos. 

   Igualmente, la Liga Árabe aprobó a fines de noviembre del año pasado sanciones contra Siria, incluyendo la suspensión de vuelos desde los países miembros a Siria, la prohibición de viaje contra altos miembros del Gobierno sirio, la prohibición de transacciones con el Banco Central sirio y el congelamiento de todo el capital sirio en bancos de países miembros de la Liga Árabe. Así se llegó a informar este mes de agosto que tanto el Gobierno como los bancos sirios se están quedando sin dinero, con el país sufriendo también por la carestía de combustible. La mentalidad en Occidente es que las ganancias por las exportaciones de petróleo representan un fondo de reserva directo para la familia del presidente Bashar al Assad, que por el régimen de sanciones se le agotaría tras el esperado desplome de sus exportaciones petroleras. Una de aquellas personas directamente afectadas por las sanciones es Rami Makhlouf, primo del presidente sirio, cuyos activos han sido congelados. También se espera en Occidente que por las sanciones el Gobierno sirio no tendrá dinero para pagar los salarios del vasto sector público sirio, incluyendo la burocracia, las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia y seguridad del Estado, perdiendo Bashar al Assad eventualmente su apoyo y por ende el poder según este razonamiento.    

Este énfasis en imponer sanciones económicas como medio para provocar la caída de un Gobierno autoritario y la convicción del Gobierno estadounidense - compartida por sus aliados - de que la caída del Gobierno sirio es inevitable podrían estar inspiradas por las ideas del profesor de Ciencias Políticas estadounidense Bruce Bueno de Mesquita, quien desarrolló el llamado Modelo del grupo de selectores diádico (Diadic Selectorate Model en inglés), el cual usa una fórmula matemática empleada por una computadora para predecir las acciones de Gobiernos, sus resultados y los resultados de conflictos internacionales. Bueno de Mesquita ha sido consultor de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y del Departamento de Defensa de EE.UU. desde los años 80 del siglo pasado y según un estudio de la CIA alrededor del 90% de sus predicciones computarizadas han sido acertadas. El modelo de Bueno de Mesquita se basa en la teoría de juegos para sus cálculos por computadora y en la teoría de la elección racional de las Ciencias Políticas, que dice que las matemáticas sirven de base o fundamento a las consecuencias de alcance nacional producto de los actos de individuos que actúan de acuerdo a su propio beneficio.  

 De acuerdo a la teoría del Modelo del grupo de selectores diádico, los líderes políticos que siguiendo un proceso democrático necesitan del apoyo de una gran coalición - el electorado, partidos políticos, grupos de presión, etc.– para mantenerse en el poder gastarán recursos económicos en bienes y beneficios públicos en vez de en bienes privados para su camarilla de seguidores. Como contrapartida, la teoría de Bueno de Mesquita también sostiene que líderes autoritarios, dictadores que basan su poder en un pequeño grupo o camarilla gastarán recursos económicos de manera desmedida en bienes privados para recompensar a los miembros de la camarilla por su apoyo. Bueno de Mesquita sostiene que los dictadores basan su poder en un grupo minoritario, formado por la élite gobernante, que ejerce una influencia desproporcionada a su número y cuyos miembros proceden de las fuerzas armadas, la burocracia de alto nivel y miembros de su familia o del clan al que pertenece. Existe así una relación de mutua conveniencia en la que el dictador recompensa a los miembros de la camarilla con la oportunidad de enriquecerles a cambio de que lo protejan de ser derrocado. Para poder cumplir con su parte en esta relación de mutua conveniencia, el líder autoritario debe de saber dónde se halla el dinero que necesita para satisfacer a los miembros de su camarilla y debe de saber cómo hacerlo llegar a sus seguidores.


Documental sobre Nostradamus y Bruce Bueno de Mesquita:




El Dr. Lajos Szászdi es analista de asuntos de defensa, seguridad y relaciones internacionales, autor,  conferenciante y comentador en la televisión y la radio 

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