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El 11 de septiembre de 2001 y el Mossad: El encubrimiento

Publicado: 1 ene 2013 05:00 GMT | Última actualización: 19 ene 2013 00:56 GMT
Se puede ver que el gobierno estadounidense del presidente George W. Bush, del Partido Republicano, llevó una política de encubrimiento calculado y deliberado para tratar de restarle importancia y ponerle punto final en la prensa a artículos y reportajes que aparecieron dentro y fuera de EE.UU. informando sobre la presunta red de espionaje constituida por la red de supuestos “estudiantes de arte” israelíes. 

En base a la evidencia que ha aparecido en la prensa se puede ver que el gobierno estadounidense del presidente George W. Bush, del Partido Republicano, llevó una política de encubrimiento calculado y deliberado para tratar de restarle importancia y ponerle punto final en la prensa a artículos y reportajes que aparecieron dentro y fuera de EE.UU. informando sobre la presunta red de espionaje constituida por la red de supuestos "estudiantes de arte" israelíes, tratando de impedir, al parecer, una investigación y debate público sobre el papel que dicha presunta red de espionaje del servicio de inteligencia israelí, el Mossad, habría conocido de antemano los planes de al-Qaeda de llevar a cabo los atentados que cometió sobre suelo norteamericano el 11 de septiembre de 2001. Este encubrimiento no debe de olvidarse, pues sería un acto de traición contra los EE.UU. por parte de individuos que, irónicamente, miembros y simpatizantes del Partido Republicano y medios de prensa ligados a ese partido político consideraban “patriotas” en un periodo, tras el 11 de septiembre, en que el criticar y no apoyar la llamada "guerra contra el terrorismo" era considerado por aquellos sectores como antipatriota y desleal a los Estados Unidos de América. 

Más aún, este encubrimiento se manifestó en una persecución y aparente purga profesional de aquellos agentes y miembros de agencias federales que filtraron a la prensa información -como el reporte de la DEA (Administración estadounidense para el cumplimiento de las leyes sobre las drogas)- sobre la presunta red de espionaje del Mossad en EE.UU. antes del 11 de septiembre de 2001. En realidad, se puede decir que los esfuerzos de la última Administración Bush por impedir que en los medios de prensa se perpetuase la noticia sobre la presunta red de espionaje israelí, y de que se llevasen a cabo investigaciones internas en agencias federales como la DEA para descubrir qué agentes filtraron a la prensa información sobre el caso, podrían considerarse como prueba de que realmente hubo una red de espionaje del Mossad que siguió de cerca los pasos de los terroristas de al-Qaeda del 11 de septiembre de 2001. La verdad era demasiado peligrosa.

El 11 de septiembre de 2001 en Nueva York:


A esto se une la teoría de que los israelíes llegaron a conocer con antelación los planes de al-Qaeda de atentar en los EE.UU. el 11 de septiembre de 2001 y de que no advirtieron a las autoridades estadounidenses, presumiblemente para que los EE.UU. y el pueblo norteamericano se volcase incondicionalmente contra el terrorismo islámico, los palestinos, Hezbolá, Irak, Irán, Siria… en fin, contra los árabes, el mundo musulmán y los enemigos de Israel en éste. La teoría se vería avalada por evidencias como el conocimiento previo por parte de los cinco presuntos agentes israelíes detenidos el 11 de septiembre de 2001 de que las Torres Gemelas de Nueva York iban a ser atacadas ese día, habiendo estado al parecer preparados para filmar los ataques con aviones comerciales contra éstas, celebrando cuando los sucesos ocurrieron aquel trágico día.

Fue probablemente una coincidencia, pero los atentados del 11 de septiembre de 2001 sirvieron de excusa a la Administración Bush para invadir -como parte de su declarada "guerra contra el terrorismo"- Afganistán, país que cuenta con una fabulosa riqueza mineral de al menos 1 billón (trillion) de dólares, y que fue apodado en un estudio del Pentágono estadounidense "la Arabia Saudita del litio", y a Irak, que posee oficialmente las terceras reservas más grandes de petróleo del mundo con unos 143.000 millones de barriles de petróleo y, al parecer, con las segundas reservas de crudo del mundo con hasta 350.000 millones de barriles de crudo en reservas probadas, después de Venezuela, cuya Faja del Orinoco poseería hasta 900.000-1,4 millones de barriles de crudo pesado en reservas probadas y no probadas, de los cuales, según EE.UU., hasta 380.000-652.000 millones de barriles podrían recuperarse.


El encubrimiento oficial por parte del gobierno de George W. Bush de la presunta red de espionaje de los “estudiantes de arte” israelíes se puede resumir en las declaraciones de Jim Margolin, portavoz del FBI en Nueva York, que dijo que "si nosotros hallamos evidencia de operaciones de inteligencia no autorizadas eso sería material clasificado”. Como dijo un experto consultado por 'The Sunday Herald': “Es un acuerdo tras bastidores entre aliados que dice que si uno de tus espías es agarrado y no hizo mucho daño, él se va a casa. Esto pasa todo el tiempo. La versión oficial es siempre la de violaciones de visado”. Por ejemplo, sobre los supuestos “estudiantes de arte” israelíes, según una advertencia enviada por una rama de la CIA a las agencias federales para que se previniesen de “visitantes sospechosos a instalaciones federales”, fueron “arrestados dos de estos individuos por violación de la propiedad (entrar sin permiso) y descubrieron que los sospechosos poseían visas de trabajo y tarjetas verdes falsificadas”. Con todo, los sospechosos de espionaje israelíes fueron deportados, cerrando con ello la Administración Bush el caso -guardando esqueletos en el armario- para evitar que se hiciera más público y así se convirtiese potencialmente en una bomba política y punto de conflicto con grupos de presión y cabilderos proisraelíes en los EE.UU., de haber habido un genuino debate público sobre el papel de los israelíes en el 11 de septiembre de 2001.

Tampoco el Congreso de EE.UU., ni Demócratas ni Republicanos, investigaron el caso, como tampoco han investigado el ataque al buque USS Liberty de la Armada de EE.UU. de 1967. No es EE.UU., como la mayoría quizás cree, una democracia del pueblo sino un sistema político con elecciones dominado por intereses especiales al servicio de los poderosos, donde la verdad y la justicia no tienen lugar si las élites en el poder las consideran una molestia, una amenaza y un obstáculo a sus intereses creados.     

Realmente, el poder ejecutivo de EE.UU., al acallar la legítima investigación de hechos que atañen a la seguridad nacional, como en los casos del ataque al USS Liberty en 1967 y del papel de la inteligencia israelí en cuanto a haber sabido de antemano sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001, demuestra ser una presidencia imperial, todopoderosa, cuyos instrumentos como los servicios de inteligencia y seguridad contienen a individuos que piensan y actúan de manera totalitaria y antidemocrática. Así, el autor del artículo de la revista 'Salon.com' sobre el caso de los “estudiantes de arte” israelíes reveló lo que parece fue una advertencia que un sector de la inteligencia de EE.UU. le hizo por investigar e indagar el caso de los supuestos “estudiantes de arte” israelíes. Se le envió al periodista a un agente de inteligencia de alto rango que se hacía identificar por el nombre código Estabilidad. Éste le reveló al periodista de 'Salon.com' que había miembros de la inteligencia estadounidense que sospechaban que alguien estaba “usando” al periodista por seguir la historia de los “estudiantes de arte” israelíes, dudando así de la buena fe del periodista al investigar el caso. Realmente, se puede ver así que la libertad de prensa y el periodismo investigativo, peligrosos para una dictadura, eran también motivo de sospecha para miembros de la inteligencia norteamericana en la era del segundo presidente Bush. Pero no hay que olvidar cuando también bajo Bush la CIA violó el derecho internacional, y con ello la ley de EE.UU., cuando practicó la tortura con el método de asfixia simulada con agua (la técnica del “submarino” o waterboarding) como modo para extraer información de prisioneros y practicó secuestros de sospechosos en otros países bajo el eufemismo de “redición extraordinaria”, todo como en un sistema totalitario.   


Volviendo a las advertencias del agente Estabilidad, éste le dijo al periodista de 'Salon.com' que “su nombre es conocido y ha sido conocido por bastante tiempo” y añadió: “el problema es que tú estás yendo dentro de un nido de avispas con esto [con su reportaje sobre los “estudiantes de arte” israelíes]. Esto es un tiempo muy difícil en esta área particular. Esto es un escenario donde un montón de gente está viviendo [con] una mentalidad de búnker... Hay un montón de gente bajo un montón de presión ahora mismo porque hay un gran esfuerzo para desacreditar la historia, desacreditar las conexiones, impedir a la gente que vaya más allá [en investigar el asunto]. Hay alguna gente que es muy, muy inteligente que se ha expuesto a quemarse sobre esto: han ido a lo que yo consideraría riesgos extraordinarios para comunicar [la historia]. Francamente, hay un montón de patriotas ahí fuera que querrían mantenerse vivos. Típicamente, los patriotas están muertos”. Según Estabilidad, al menos 14 agentes de la DEA y otras agencias federales habían estado bajo investigación de manera exhaustiva y siendo sometidos a interrogatorios como parte de una investigación interna de la DEA para descubrir quiénes filtraron a la prensa el informe de dicha agencia sobre los supuestos “estudiantes de arte” israelíes. Inclusive una media docena de agentes habían sido sometidos a la prueba del polígrafo varias veces, siendo también confiscadas y examinadas computadoras e inspeccionados escritorios.

Y acerca de un artículo del periódico 'The Washington Post' del 6 de marzo de 2002 en que trataba de echar por tierra la información sobre la presunta red de espionaje de los “estudiantes de arte” israelíes que apareció en los artículos de la publicación 'Intelligence Online' y el diario 'Le Monde' de Francia, el agente Estabilidad reveló: “El artículo de 'The Washington Post' fue plantado, eso es obvio. La historia fue matada”. Según 'Salon.com', el artículo de 'The Washington Post' citaba a funcionarios anónimos que alegaban que un solo empleado de la DEA estaba furioso de que sus ideas sobre la red de espionaje israelí no eran aceptadas, y que "dos oficiales de la ley y el orden dijeron que el agente descontento de la DEA, que estaba en desacuerdo con la conclusión de los expertos de inteligencia del FBI y la CIA de que ningún espionaje estaba llevándose a cabo, está al parecer filtrando un memorando que el mismo escribió", en referencia al informe de la DEA. Según el agente Estabilidad, el FBI plantó la historia de 'The Washington Post'. En última instancia, siguiendo las órdenes de la Casa Blanca, sin duda. Y el pueblo norteamericano, en general, y sus representantes en el Congreso tampoco han dicho nada más. Como el avestruz que hunde la cabeza en la tierra, no hay peor ciego que el que no quiere ver.    
El Dr. Lajos Szászdi es analista de asuntos de defensa, seguridad y relaciones internacionales, autor,  conferenciante y comentador en la televisión y la radio 

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