X

Mensaje a RT

Nombre * Error message here
Correo electrónico * Error message here
Su comentario *
1 800 Error message here
feedback
Todas las noticias
Imprimir http://es.rt.com/6Xu

Una decisión política distante del multilateralismo

Publicado: 19 may 2011 13:48 GMT

Libia puso a Europa en una encrucijada y se actuó prevaleciendo el unilateralismo. El liderazgo francés supone un precedente en la política exterior de la UE.

En los albores de una década que transita hacia el pleno desarrollo del multilateralismo por la mayor aplicación de los principios de democratización en las relaciones del sistema internacional de naciones, se ha sentado un serio precedente con la actuación política impulsada en Europa en el asunto de Libia.

La expectativa de una Europa confeccionando una política exterior autónoma y representativa de los intereses de todos sus ciudadanos, es un concepto saludable para un mundo multipolar. Pero se han tomado decisiones unilaterales concordantes con los intereses que imperan desde Washintgon para  participar en una improvisada alianza que recomendaba no involucrar a la OTAN, hoy actuando en los límites de la resolución de la ONU para superar el estancamiento en la gestión.

Ante las distintas posiciones de cómo encarar el problema de Libia, el liderazgo del Ejecutivo francés ha logrado imponer su enfoque ante el débil papel que Katherine Ashton ha dado al bloque continental.

Nueva década, nuevas formas y compromisos en la política exterior europea

Lo que se espera de Europa es una respuesta en concordancia con los objetivos dispuestos en el Tratado de Lisboa, que entró en vigor en el 2010, un gran paso en la consolidación de la vida institucional del 'viejo continente'. En este Tratado se lograron interesantes avances al dar participación al ciudadano y también innovar en nuevas formas para la política exterior del bloque comunitario en la palestra internacional. El Tratado de Lisboa crea la figura del Alto Representante de Asuntos Exteriores para la Política de Seguridad Común, con la puesta en marcha de este cuerpo diplomático de Europa hacia el mundo, se busca revalorizar el papel como bloque y llevar una sola voz cantante.

Pero desde la vigencia de este Tratado, se visualiza con el asunto de Libia el primer atolladero político que ignoró estas formas haciendo prevalecer “el peso de los poderosos” frente al sometimiento de las normativas institucionales que son de común acuerdo.

Horas claves por dos caminos, una misma determinación

Las atrocidades de Gaddafi son condenadas mundialmente, existiendo diversas posturas de cómo encarar una intervención humanitaria sin caer en los errores del pasado.

Pero mientras la prensa ensayaba sobre cómo serían las determinaciones desde el Consejo de Seguridad antes de emitirse la resolución 1973, el Ministro de Exteriores de Francia anunciaba todos los pasos que se iban a dar. Con una intervención militar desde una 'alianza' de países, que de manera muy improvisada, dieron los primeros pasos, para luego dejar el teatro de operaciones a cargo de la OTAN.

En tiempos de liderazgo de Sarkozy

A considerar también la gran expectativa generada desde las promesas que parten del presidente francés, Nicolas Sarkozy, que tiene en el primer semestre del 2011 las presidencias en paralelo de los foros del G-20 y el G-8. Numerosos anuncios a favor del multilateralismo de los que pocos se van cumpliendo. La visión de Sarkozy era presentada con las reformas en el sistema financiero global, tratando de dar mayor equidad entre otros objetivos de democratización. Citando que “América Latina, India y otros países emergentes deben tener voz en las decisiones políticas” (a), siempre con una mirada de “bloques” en línea de la interpretación de un mundo multipolar. Pero Sarkozy se acerca a la demagogia cuando se trata del “asunto de Libia”, sin importarle adhesión o apego a las prerrogativas constitutivas en seno del Tratado de Lisboa y actuando en contundente postura unilateral. Pero no se puede criticar falta de rapidez al Ejecutivo francés, que actúa desde la prioridad que le da a la búsqueda de protagonismo mediático. Reciente encomendó al Parlamento Europeo la revisión del “Espacio Schengen” (c), otra gestión que acrecienta su perfil populista mientras se involucra en la agenda política doméstica del proceso electoral parisino,

La decisión

La baronesa Katherine Ashton nuevamente fue recibiendo críticas por dejar a Europa con falta de respuesta frente a la ebullición de las crisis políticas en los países árabes. Primeramente por la falta de condena hacia el egipcio Hosni Mubarak, luego por no tener una reacción dinámica ante los demás acontecimientos. Para los hechos que se sucedían en Libia, mientras se concentraba la atención en la resolución que pudiera tener el Consejo de Seguridad, el Ejecutivo francés anunciaba la inminente intervención en Libia. De alguna manera anticipa cómo se iba a actuar. La comunidad internacional pasó a ser testigo de cómo se emite la resolución 1973, que correspondía a los anticipos de Alain Marie Juppé (1) por sobre el punto de vista de otras naciones también comprometidas con el establecimiento de la paz en el mundo, caso de Alemania con su peso en la UE.

Se puso a Bruselas detrás de los acontecimientos y aceptando la determinación francesa, se pasó a cumplir el valioso papel humanitario mediante una importante ayuda económica desde la Agencia de Ayuda Humanitaria y Protección Civil (ECHO). Ahora también se actúa mediante la “EUROFOR Libia” (b), pero la UE no está para dejar que un país marque el camino y abstenerse ante las complejidades.

El antecedente

En este contexto, no se puede dejar de observar cuanto influye el gran obstáculo para el multilateralismo que es el formato actual del Consejo de Seguridad de la ONU. Donde hoy prevalece un esquema para la toma de decisiones político-militar que no se ajusta a la representatividad del mapa global del presente.

Así, la intervención militar forjada por Francia, Gran Bretaña y EE. UU. ahora muestra debilidades al carecer de solución política para alcanzar el camino que dé a Libia aire de normalizar su país sin sobrepasar las normativas del Consejo de Seguridad desde la resolución 1973. La noticia es ahora el desarrollo de esta 'guerra', al hallarse la resistencia militar del Coronel Gaddafi y se cumple lo que preveían otros Estados al caerse en un “escenario de riesgos e incertidumbres” (2) para alcanzar un acuerdo pacífico al menor costo de vidas humanas posibles.

Pero en la raíz de los acontecimientos, la dirigencia europea ha actuado sin consideración democrática como bloque, como lo estipula el Tratado de Lisboa.

La troica París, Londres y Washington encontró rápidamente aliados para un emprendimiento unilateral que es funcional a un eje hegemónico que utiliza repetidas formulas que no tienen que ver con buenos resultados.

Desde comienzos de este año, las revueltas en el Norte de África, con el agravamiento en Libia, son cuestión central para la agenda de política exterior europea y se ha dejado un serio antecedente donde se pasó a la evasiva todo el debate o bien, voces disidentes tuvieron que aceptar la forma de intervención. Mientras que para el 2010 (Fecha de aplicación del Tratado de Lisboa) la palabra que puede sintetizar cómo se confeccionaron las acciones de las relaciones exteriores desde Bruselas, puede ser “inmovilidad”. Donde hubo mucho tiempo consumado al sometimiento de la definición del concepto estratégico de la OTAN y la militarización en propio territorio y en el espacio post-soviético, discutiendo la influencia de la OTAN y “¿Qué hace Europa?”, cuando la voluntad de autonomía ya había sido sellada en otros documentos.

Existe erosión de confianza con esta actitud política, al ver que Francia impone su voluntad y su parecer, sobre el enfoque de los demás Estados miembros. El antecedente “Libia” daña las instituciones y la credibilidad que depositan sus ciudadanos, ante la mirada del mundo. Habrá que identificar a futuro nuevos hechos que marquen otro rumbo para mayor autonomía de Europa; algo que contribuya saludablemente al concierto internacional de naciones que evoluciona con más componente multipolar.

(1). Ministro de Exteriores de Francia.
(2). Palabras del Ministro de Exteriores de Alemania Guido Westerwelle
(a) Discurso de Nicolás Sarkozy en Foro Canadá del G-20.
(b) http://eeas.europa.eu/top_stories/2011/150411_libya_en.htm
(c) 
//actualidad.rt.com/search.html?q=schengen

Una mirada independiente, despojada de todo tipo de apasionamiento en la expresión y desde un pensamiento crítico que no tiene influencias políticas ni religiosas.

Artículos anteriores de experto

RT crea cada vez más videos en 360º. ¿Le gusta verlos en este formato?

Deje su opinión »

Últimas noticias