Opinión

Eva Golinger

Abogada y escritora Eva Golinger abre un espacio para analizar, debatir e investigar los eventos más destacados de América Latina y Estados Unidos.
Es evidente el sesgo mediático de algunos medios que satanizaron al gobierno de Venezuela durante las protestas violentas de la oposición, pero hoy callan sobre la brutal represión contra manifestantes en los países alineados a los intereses de EE.UU.
La jefa de la Cámara de Representantes del Congreso, Nancy Pelosi, fue reticente a hacerlo antes, cuando Trump estaba torturando a niños migrantes o aplaudiendo a los neonazis. Tampoco quiso actuar mientras la plaga de corrupción crecía como una infección contagiosa en casi todo el gabinete presidencial. Ni hizo nada cuando diariamente Trump promovía el odio contra los periodistas, los medios, los latinos, las mujeres, los migrantes y contra cualquiera que levantase la voz para criticarlo.
El horror ante la devastación en la selva amazónica no debería quedarse como una imagen de un instante trágico. Es un llamado a la acción.
Estados Unidos, con Trump al mando, parece ir en caída libre hacia el salvajismo. Su lenguaje xenófobo y violento tiene severas repercusiones en la sociedad, que ya padece las consecuencias de un Jefe de Estado que ofende y se burla sin pudor de los ciudadanos.
El reciente fallecimiento de un padre y su hija mientras intentaban cruzar a territorio estadounidense es una radiografía de la crueldad de la política migratoria del inquilino de la Casa Blanca, quien desafía los principios del asilo al negar abiertamente el beneficio a la gente pobre y no blanca.
Tanto el Gobierno como la oposición tienen que reconocer sus fracasos y renunciar a sus ambiciones personales porque la única salida a la grave crisis está en ese consenso, no en Washington ni en ningún poder externo.
El presidente de Ecuador es un protegido de Washington, hasta que ya no le sirva más. Será recordado como un patético 'con ganas de ser déspota' que se vendió al mejor postor.
"Es como en 'Star Wars', cuando Darth Vader ahorca a alguien, eso es lo que estamos haciendo económicamente con el régimen", manifestó un alto funcionario del gobierno de Donald Trump sobre Venezuela.
Todos sabemos que al presidente estadounidense no le gusta perder. Sin embargo, ha puesto toda su 'esperanza' en una oposición venezolana con una historia de arrogancia y sobre-confianza, que acumula fracaso tras fracaso.
A diferencia del año 2002, cuando el gobierno de Bush trabajó clandestinamente para promover el golpe contra Chávez, Trump lo está haciendo a plena luz del día.
El país suramericano vive una difícil situación: mientras persiste el asedio de Washington para asfixiar su economía, elementos internos como la corrupción y la desconfianza en las instituciones amenazan la continuidad del proceso iniciado por Hugo Chávez.
El Gobierno ecuatoriano está buscando una excusa para expulsar de su embajada al fundador de WikiLeaks y enviarlo a EE.UU., y el supuesto encuentro con Paul Manafort podría servir para este propósito.