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El Servicio Militar Obligatorio en Colombia, una figura anticuada y obsoleta

Publicado: 11 feb 2016 14:08 GMT

La carrera de las armas es una profesión tan noble, emblemática, sacrificada y necesaria como lo es la de los médicos, ingenieros, misioneros, abogados, enfermeras, rescatistas y muchas otras ocupaciones en las que incontables personas anteponen el servicio y el sacrificio a sus intereses personales. Ni más, ni menos.

Y si bien es cierto que el mundo que hoy conocemos está sumido en guerras y desastres naturales, hay infinidad de cosas buenas que hoy en día podemos disfrutar gracias a los roles de todas y cada una de esas profesiones, y particularmente gracias a los éxitos y sacrificios de los conscriptos que participaron forzados en los grandes y pequeños conflictos armados de la historia.

¿Qué es el servicio militar obligatorio y quiénes son los conscriptos? Esta figura se refiere generalmente al reclutamiento de personas que una vez alcanzan un rango de edad, son incorporados a los ejércitos de forma obligatoria (y algunas veces voluntaria) por un período determinado de tiempo, con la función de integrar el grueso de las tropas activas o de eventualmente formar parte de las reservas militares.

Un ejemplo de esos héroes involuntarios lo constituyen los soldados que cumpliendo una obligación más que un deber, lo entregaron todo e hicieron la diferencia durante su servicio. Ese es el caso de Vasili Zaytsev, quien sirvió con el Ejército Soviético durante la Segunda Guerra Mundial; de Alvin York, quien sirvió con el Ejército de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, y de Juan B. Solarte, quien hizo lo propio con el Ejército Colombiano durante la guerra con el Perú.

Ahora, si bien es un hecho cierto que en épocas pasadas la conscripción sirvió muy bien a los propósitos del Estado y a la conservación y protección de las naciones, hoy en día, en pleno siglo XXI, el servicio militar obligatorio es una figura que está lejos de ser consecuente con esa profesionalización de las fuerzas armadas modernas que, países como Colombia, exponen como modelo para sentir orgullo.

Sin embargo, es importante resaltar algo antes de continuar. Aunque en Colombia se incluye bajo la figura del servicio obligatorio a los jóvenes que prestan su servicio como auxiliares de policía bachilleres (no regulares) y eventualmente se podría incluir bajo ese concepto a otros servicios sociales mandatorios, es importante aclarar que el tema específico que aquí se critica es el de la conscripción. Es decir, el reclutamiento forzoso de personas para servir en las fuerzas militares.

En la práctica, el servicio militar obligatorio no es más que una política de Estado que obliga a los ciudadanos a incorporarse a las fuerzas militares con el fin de recibir adoctrinamiento ideológico e instrucción sobre el uso básico de las armas, todo ello con el único objetivo de defender las instituciones de cualquier tipo de agresión militar.

Pero, tal y como dice el título de este escrito, el servicio militar obligatorio es simplemente un rezago anacrónico que apela a sentimientos nacionalistas para que el Estado se beneficie de los conscriptos y les convierta en mano de obra barata para la guerra. Lamentablemente esa es la realidad de la conscripción, particularmente en Colombia.

Además, esa verdad lleva implícito el hecho de que los conscriptos no son militares de carrera, sino simples operadores y ejecutores involuntarios de órdenes, cuyo único propósito es combatir, obligados y sin cuestionamientos, a los 'enemigos' que les sean señalados.

En otras palabras, el servicio militar obligatorio no es más que una modalidad de 'reclutamiento forzoso' con amparo legal que, bajo la falacia de la 'defensa de la patria', cimienta la excusa perfecta para convertir a un individuo en una simple herramienta de guerra sin que medie o importe su voluntad o su opinión al respecto.

De hecho, si se hila delgado, es evidente que el servicio militar obligatorio en Colombia es materialmente equivalente al reclutamiento forzado que adelantan grupos rebeldes y bandas criminales, con la única diferencia de que la conscripción es legal y está amparada por pilares jurídicos que son de simple conveniencia política. Esto se traduce en más hijos para alimentar esa guerra que seguirá desangrando a Colombia hasta que no se firme la paz con los rebeldes.

Además, las consecuencias no son solo individuales, sino también sociales. Los soldados conscriptos son personas que se retiran a la fuerza de la vida productiva para convertirlos en protectores de ideales y causas ajenas que usualmente no son capaces de comprender bajo los pretextos discutibles de la defensa de la libertad y el amor por la patria.

Pero, ¿qué es el 'amor a la patria'? Es un concepto etéreo e intangible que es ampliamente usado con fines de propaganda, pero que está lejos de ser objetivo y está fuera del alcance de la razón. De hecho, la defensa de la patria no es más que el argumento simplista que usan los defensores del servicio militar obligatorio para adoctrinar a los jóvenes y convencerles que su servicio militar es superior a la vida realmente provechosa que podrían llevar lejos de su rol como conscriptos en las fuerzas militares.

En el caso colombiano, estamos hablando de incontables personas que en vez de estar estudiando, trabajando y aportando a la construcción de una sociedad saludable, permanecen en los cuarteles contra su voluntad, cuando no están exponiendo su vida en ese conflicto sin sentido. Tiran a la caneca una parte de su vida, inmersos en un medio violento, cuando podrían estar ayudando a construir una sociedad de paz y progreso.

Evidentemente, la conscripción es una institución que ya no tiene cabida en un sistema aparentemente democrático como el colombiano, el cual supuestamente se fundamenta en la libertad de pensamiento y en el libre albedrío, cosa que indiscutiblemente no existe en el caso particular del servicio militar obligatorio.

Incluso, es de conocimiento público que los militares colombianos recorren frecuentemente las calles en camiones que llenan con jóvenes que se van cruzando en su camino y que por alguna razón no pueden justificar si ya cumplieron con su deber legal del servicio militar, violando así no solo las normas vigentes y los derechos humanos básicos de estas personas, sino también la jurisprudencia de las altas cortes.

Lo más irónico del caso colombiano es que esa supuesta obligación moral con la libertad y la patria también tiene otra cara. La realidad es que el servicio militar obligatorio en Colombia se aplica solo a las familias que no pueden acceder a los medios económicos que les permita eximir a sus hijos de esa obligación.

En otras palabras, la única opción real que existe para negarse al servicio militar obligatorio en Colombia tiene un precio que solo puede pagar una minoría. Si usted ha sido seleccionado para convertirse en soldado y su familia no tiene 'amigos' o no tiene acceso a los medios materiales para influir en la decisión de algún oficial de reclutamiento, está perdido. Si este es su caso, usted deberá irse obligado a demostrar su 'amor por la patria' y, eventualmente, morir por ella. 

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