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Violencia de "porros" en la UNAM: Cuando la realidad universitaria es un reflejo de México

Publicado: 12 sep 2018 19:37 GMT

El pasado tres de septiembre hubo un ataque de un grupo de "porros" a estudiantes de preparatoria y universitarios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) justo enfrente de las oficinas del Rector. En esos hechos hubo estudiantes golpeados y acuchillados que terminaron en los hospitales, mientras que los agresores regresaron tranquilamente a su casa como llegaron: en autobuses secuestrados que nunca fueron detenidos. Las imágenes se difundieron profusamente en las redes sociales y provocaron una enérgica y nutrida protesta estudiantil que todavía está en curso.

Los porros son grupos de choque al interior de las universidades públicas que ejercen la violencia contra los estudiantes. Parte del tiempo la dedican a ir a eventos deportivos (de ahí el término de porro, ya que pertenecen a las "porras" o grupos de animación de los equipos) a la vez que se dedican a la venta de drogas y a extorsionar estudiantes. En tiempos agitados de la política universitaria o nacional, suelen infiltrase en los movimientos estudiantiles para reventarlos o simplemente para distorsionar su imagen ante el resto de la ciudadanía.

Desde agosto, alumnos del Colegio de Ciencias y Humanidades (nivel de preparatoria y perteneciente a la UNAM) protestaban porque las autoridades del plantel les habían quitado espacios estudiantiles, borrado murales que habían dibujado y, principalmente, reclamaban por la falta de profesores, salones saturados y la presencia de los porros, que hace imposible una vida estudiantil libre de violencia. Ante los oídos sordos llevaron sus peticiones al campus principal, a las oficinas del Rector, siempre de manera pacífica. Aquí se unieron las voces que pedían justicia para la estudiante Miranda Mendoza Flores, que fue secuestrada en el camino de la escuela a su casa para posteriormente ser asesinada y calcinada.

La UNAM, en su carácter de universidad pública y gratuita aunado a los altos estándares educativos que mantiene en la mayoría de sus centros de docencia y de investigación, atrae a decenas de miles de estudiantes. Lo mismo los hijos de obreros y campesinos que los de políticos y empresarios; provenientes de todos los rincones del país. Por estas razones se ha vuelto un lugar común decir que la UNAM representa un pequeño microcosmos de la sociedad mexicana y que muchas veces es un termómetro social y político de la realidad nacional.

Tal vez sea así. Así que analizando a la luz de los hechos de los últimos quince días, lo que encontramos en esta problemática universitaria incluyes cuestiones de narcotráfico, violencia generalizada y violencia de género, autoridades y cuerpos de seguridad que permiten la impunidad, rezago educativo, falta de transparencia y explotación laboral. Todo eso desencadenó las protestas estudiantiles y permitió la agresión y la impunidad de los grupos de choque. Desmenucemos un poco la realidad universitaria.

1- Violencia

Los grupos de choque son tan antiguos y ligados a la vida universitaria como la tira de materias (lista de asignaturas). Nacieron de la mano de Rodulfo Brito Foucher, quien fue Rector de la UNAM entre 1942 y 1944 y estaba vinculado con sectores juveniles católicos y de derecha para contrarrestar la influencia cardenista en la vida universitaria.

Posteriormente, esos grupos de choque son financiados directamente por el gobierno para desmovilizar protestas universitarias como ocurrió con los movimientos estudiantiles de 1968 y 1971 o para boicotear rectorados independientes como los de Ignacio Chávez o Pablo González Casanova. En los 80s hubo una expansión del porrismo y en la actualidad hay más de 50 grupos de choque identificados en la vida universitaria.

2- Violencia de género

En la UNAM se registran más de 20 quejas al mes por violencia de género sin que se haya sanciones efectivas. Apenas esta semana se publicó un reportaje sobre el acoso sexual que sufren las alumnas de preparatoria por parte de sus maestros que puso el tema en la discusión pública.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
"La UNAM debe implementar no solo mayores medidas de protección sino de castigo a los profesores que incurran en prácticas de acoso hacia sus alumnas". Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.

Por otra parte, los feminicidios son una de las realidades más lacerantes a lo largo de todo el territorio nacional que se han repetido en los entornos universitarios, como es el caso de Miranda Mendoza Flores, cuyo asesinato formaba parte de las razones de la marcha del 3 de septiembre o el de Lesvy Osorio asesinada en las instalaciones universitarias hace poco más de un año.

La UNAM debe implementar no solo mayores medidas de protección sino de castigo a los profesores que incurran en prácticas de acoso hacia sus alumnas. Recordar que a nivel preparatoria todavía la mayor parte del alumnado es menor de edad, lo que agrava la falta.

3- Narcomenudeo

Una práctica común desde hace años, el narcomenudeo en la UNAM ha sido evidenciado en el último par de años en reportajes de prensa y televisión. Nadie puede decir que no sabe que existe ya que las ubicaciones son de dominio público. Hace unos meses, una disputa entre vendedores de droga terminó en una balacera y dos muertos en el campus universitario.

Es obvio que la UNAM y otras universidades no están exentas de la violencia que envuelve al territorio nacional a causa del narcotráfico. Pero también vemos como autoridades y la seguridad interna responden a los mismos patrones que vemos con los cuerpos de seguridad a nivel nacional: se encuentran coludidos con los vendedores, lo que genera el ambiente de violencia e impunidad en el terreno universitario.

4- Corrupción de las autoridades

El punto anterior ilustra la participación de autoridades de vigilancia en el narcomenudeo. Pero también los grupos de choque en ocasiones son protegidos y fomentados por algunos directores de escuelas y facultades o por los jefes de la seguridad universitaria, como fue el caso del Teófilo Licona, coordinador de vigilancia en la UNAM y que quedó exhibido en videos del 3 de septiembre pasado por permitir la agresión a los estudiantes en una actitud de complicidad evidente.

5- Falta de transparencia y explotación laboral

Algo que es común en México es la opacidad en cómo se manejan los recursos públicos. Una burocracia dorada tiene importantes percepciones salariales mientras que otros están siendo explotados laboralmente como empleados tipo 'outsourcing'. En la UNAM hay muchos administrativos que tienen sueldos por arriba de los 5.000 dólares mientras que los académicos jóvenes son mal pagados. En preparatorias y facultades de la UNAM hay profesores de asignatura que perciben mensualmente alrededor de 60 dólares por esa misma materia. Una diferencia salarial de más de 80 veces.

También existe el sindicato universitario, que como la mayoría de los sindicatos en el país muestra una opacidad absoluta en sus finanzas y cuyos líderes gozan de innumerables beneficios al margen de los derechos reconocidos por la ley. A este sindicato pertenecen la mayoría de las personas de la vigilancia universitaria.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
"La democratización de la vida universitaria, la depuración del aparato de seguridad y el destierro de prácticas caciquiles del priismo deben ser una necesidad de primer orden en el futuro cercano de nuestra universidad". Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.

Existe una falta de transparencia y democratización en la mayoría de las universidades de país. La violencia que asola al país en todos sus ámbitos, lo hace con igual fuerza en la máxima casa de estudios. Esto debe parar. La democratización de la vida universitaria, la depuración del aparato de seguridad y el destierro de prácticas caciquiles del priismo deben ser una necesidad de primer orden en el futuro cercano de nuestra universidad.

Este jueves 13 hay una gran marcha universitaria para demandar acción concreta de las autoridades en lo que concierne al problema de los grupos de choque, pero va más allá de eso. También hay organización convocada para el 26 de septiembre, conmemorando los cuatro años de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa y el 2 de octubre a medio siglo de la matanza del 68 en Tlatelolco. El cambio de gobierno abre un promisorio horizonte de expectativas para que se generen cambios de fondo, no solo en la UNAM sino en el resto de universidades públicas que viven problemáticas similares. A las autoridades universitarias y sobre todo a los estudiantes universitarios la mejor de las suertes en esta tarea que ha sido postergada de forma indefinida. Que se transforme la vida universitaria y la vida pública es lo que deseamos todos.

@BuenrostrJavier

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