Opinión

Pemex y las calificadoras internacionales: ¿Quién las califica a ellas?

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El pasado 29 de enero la corporación financiera Fitch Ratings decidió bajar las calificaciones crediticias que le otorga a Pemex, lo que básicamente se traduce en que la compañía petrolera enfrentará un aumentó en las tasas de interés de la deuda contraída y pone en alerta a futuros inversionistas. En teoría, todo esto es normal y podría ser hasta deseable, salvo por un pequeño detalle: la impericia manifiesta de las calificadoras en repetidas ocasiones que ha llevado a pensar en su posible colusión con ciertas crisis especulativas.

Me explico. Las calificadoras de riesgo (Credit Rating Agency, CRA) son un negocio altamente concentrado donde las llamadas 'Big Three' (Moodys, Standard and Poor’s y Fitch) concentran el 95% del mercado de créditos, algo que se debe mucho a que en 1975 la Security Exchange Commission (SEC) las nombró como Organizaciones de Calificación Estadística Reconocidas Nacionalmente (NRSROs, por sus siglas en inglés). A la SEC, siguieron los reguladores financieros de otros países y privilegiaron a estas tres corporaciones financieras como las relevantes para las evaluaciones. O sea que, en el mundo del libre mercado funcionan básicamente como un monopolio, con todas las prácticas negativas que eso entraña.

Es evidente que no puede haber miles de calificadoras ya que se trata de conocimientos especializados. Pero ¿tres que acaparan este mercado en todo el mundo? Pareciera ser que esta disciplina es más complicada que la física cuántica. La situación se vuelve más nebulosa ya que como lo afirma Lawrence J. White, profesor de New York University (NYU), la SEC no estableció criterios para las designaciones de las NRSROs, tampoco da explicaciones ni justificaciones de las que cuentan con la bendición o porque son rechazadas otras. Es decir, todo un mundo de opacidades en la relación entre la SEC y las calificadoras.

Este no es el único problema que han enunciado los economistas expertos en teoría monetaria. Otra modificación que hubo en los años 70s es que se pasó de un modelo donde los estudios eran financiados primordialmente por los posibles inversores y suscriptores de los informes (modelo conocido como 'subscriber pays' o 'investor pays') a un modelo donde las entidades que emiten los bonos de deuda, es decir las principales involucradas en tener una buena calificación, son los principales clientes de las calificadoras o quienes pagan directamente los estudios (modelo 'issuer pays'), lo que significa evidentes conflictos de interés. La propia Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) ha señalado que el "boom" del mercado de riesgos, de créditos y, por supuesto, de las calificadoras, sobre todo a partir de 2007, ha traído consigo conflictos de interés y altos riesgos de corrupción.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
"Las calificadoras actuaron negligentemente en muchos casos y profundizaron las crisis económicas al ser parte medular de los mercados especulativos".

La incompetencia, conflictos de interés o corrupción de las calificadoras quedaron en evidencia después de la crisis financiera de 2008. En los mercados financiero e inmobiliario ya era evidente la desaceleración económica a mediados de 2006 y era un secreto a voces que varias empresas incurrían en insolvencia financiera como Fannie Mae y Freddie Mac. No obstante lo anterior, las Big Three decidieron ese mismo año otorgar calificaciones AAA (el más alto nivel) a muchas de las empresas involucradas y de esa manera exacerbaron la crisis económica que empezó a explotar al año siguiente. El papel desempeñado por las calificadoras fue tan sospechoso y vergonzante que no solo hubo una revisión de las teorías monetarias, sino que el Congreso de Estados Unidos estableció una Comisión Investigadora de la Crisis Financiera (Financial Crisis Inquiry Commission, FCIC) cuya conclusión fue contundente: las agencias calificadoras fueron determinantes en la crisis financiera ya que ignoraron y pasaron por alto problemas de gobernanza corporativa, riesgos de mercado, de contabilidad y ética financiera e incluso ya con la crisis en curso contagiaron la crisis especulativa del mercado.

En Europa, después de las crisis de deuda pública (soberana) que hubo a partir de 2009 en distintos países de la Eurozona (Grecia, Irlanda, Portugal, España) también hubo críticas al papel de las calificadoras que echaron gasolina al fuego y que fomentaron reacciones especulativas en los mercados europeos, ya que no solo bajaron la calificación a los países con mayores problemas sino que el "regaño" se extendió a economías mayores y que habían permanecido relativamente estables durante la crisis, como Francia y Austria. Sin soslayar la responsabilidad de los Estados-nacionales, la Unión Europea fue clara que –al igual que en Estados Unidos– las calificadoras actuaron negligentemente en muchos casos y profundizaron las crisis económicas al ser parte medular de los mercados especulativos. Angela Merkel o José Manuel Durão Barroso (entonces presidente de la Comisión Europea y hoy miembro de Goldman Sachs) incluso propusieron que ante la desconfianza que se tenía ante las Big Three, la Unión Europea debía contar con su propia agencia calificadora.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
"En dos décadas de problemas no tocaron a Pemex ni con el pétalo de una rosa, pero para un gobierno que lleva mes y medio de enfrentar problemáticas heredadas, que combate la corrupción decididamente y propone un nuevo régimen fiscal e inversiones se le critica y se le hacen "advertencias".

En días pasados, Fitch le bajó la calificación a Pemex y Moodys declara que le dará el beneficio de la duda otros seis meses. Otra vez ¿es malo tener instituciones externas que observen el desempeño de las entidades públicas? No, en principio. El problema son los conflictos de interés y las especulaciones que giran en torno a estas corporaciones financieras. En Pemex ha habido robo de gasolina, petróleo y gas desde hace por lo menos 18 años, perpetrado por los mismos funcionarios. No hay problema decían las calificadoras. Hay casos de corrupción al por mayor entre el sindicato y proveedores al igual que entre una parte de la burocracia y los empresarios. No hay problema decían las calificadoras. Desvíos de recursos desde Pemex a las campañas electorales del PRI, como en el Pemexgate, y un caso de corrupción que recorre toda Latinoamérica como lo es Odebrecht, donde se ha demostrado la relación de la empresa brasileña con Emilio Lozoya, antiguo director de Pemex. No hay problema decían las calificadoras. Existe una bomba de tiempo con la liquidez de la empresa debido a las pensiones de los trabajadores de Pemex y sus altas prestaciones a todos niveles, al igual que una crisis de producción debido a un sistema fiscal que la ahorca y le impide realizar nuevas inversiones para la exploración. No hay problema decían las calificadoras. Nada les inquietaba al parecer.

Hace mes y medio que llegó López Obrador a la presidencia. Ya está combatiendo el robo a gasolina, petróleo y gas que involucra a altos directivos, el famoso huachicoleo. Se ha establecido una lucha frontal contra la corrupción de la empresa y pone en investigación a funcionarios señalados. La Secretaría de Hacienda ya modificó el régimen fiscal de Pemex, para poder dejarle mayores ingresos que se puedan convertir en inversiones que a largo plazo lleven al aumento de la producción de crudo de 1,7 millones de barriles por año que se producen en la actualidad a 2,4 millones en 2024. Todo eso en mes y medio. ¿La reacción? "¡Hay problema", dicen las calificadoras, Fitch en concreto. En dos décadas de problemas no tocaron a Pemex ni con el pétalo de una rosa, pero para un gobierno que lleva mes y medio de enfrentar problemáticas heredadas, que combate la corrupción decididamente y propone un nuevo régimen fiscal e inversiones se le critica y se le hacen "advertencias". Extraña lógica la de estos genios financieros que se han equivocado repetidamente en el pasado.

Parece que otra vez –como lo demuestra su historia reciente– las calificaciones son producto más de la incompetencia o los conflictos de interés que alimentan los mercados especulativos que han sido los principales beneficiados de las recientes crisis financieras de Estados Unidos y Europa. Como dicen, tenemos a la Iglesia en manos de Lutero y gente que quiere apagar el fuego con gasolina solo en aras del beneficio propio. La amplia literatura de las políticas monetarias de la última década nos dicen que debemos de mantener una actitud legítima de dudas y cuestionamientos a los intereses y motivaciones de estos actores para nada inocentes ni inmaculados.

@BuenrostrJavier

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