Opinión

Mezquindad y arrogancia política en medio de la pandemia: ¿la nueva apuesta de la oposición mexicana?

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Dicen que las situaciones límites sacan lo mejor y lo peor de los seres humanos, y los tiempos de coronavirus nos están dando bastantes ejemplos de ello. En México y otras partes del mundo hemos visto gente con recursos limitados regalando comida para los más vulnerables económicamente; personal médico sale momentáneamente de su retiro para brindar sus conocimientos y ayuda en este momento crítico; mucha gente del servicio público, al igual que del sector privado, que están donando dinero y equipo médico; pequeños negocios que han mantenido los sueldos completos de sus empleados; o individuos que, gracias a un trabajo formal, se han echado al hombro los gastos de familiares que debido a la informalidad en la que laboraban vieron esfumarse sus ingresos.

Pero también hay otra gente que está buscando hacer daño al gobierno y a los responsables de la salud, minando su autoridad un día sí y el otro también, y que al hacerlo atentan contra la salud y bienestar de millones de mexicanos. ¿Qué es lo que los mueve? Parece que razones hay muchas. Los opositores políticos buscan socavar la autoridad del presidente a cualquier precio, creyendo que su pérdida en popularidad será la ganancia de ellos. Periodistas vinculados al antiguo régimen repiten 'fake news' todos los días, probablemente por el enojo que les provoca ya no tener los millones de publicidad que les pagaban en el pasado, por lo que se han convertido en gatilleros a sueldo.

Otros, especialistas de todas las áreas excepto la de salud, rebuscan y rebuscan el prietito en el arroz a alguna gráfica o algún dato presentado por las autoridades sanitarias, con la única finalidad de mostrar que ellos puedan presentar la estadística y un power point de mejor manera. Su vanidad los mueve a ser buitres que esperan el mínimo error de quien tiene la responsabilidad y preocupación por salvar la mayor cantidad de vidas humanas, solo para poder gozar sus quince minutos de notoriedad.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
Su vanidad los mueve a ser buitres que esperan el mínimo error de quien tiene la responsabilidad y preocupación por salvar la mayor cantidad de vidas humanas, solo para poder gozar sus quince minutos de notoriedad.

En cualquiera de los casos anteriores y otros más de una larga lista, parece que hay algo en común, como muy asertivamente describió el periodista Jorge Zepeda Patterson. Ese común denominador de cada uno de estos actores es la mezquindad. Y esa mezquindad esta dinamitando el barco en el que viajamos todos, nos recuerda Zepeda Patterson. En la vida real es un atentado contra la salud de millones de mexicanos, sobre todo cuando se intenta golpear a la autoridad sanitaria de manera directa.

Irresponsablemente, un grupúsculo del círculo rojo se dedica día tras día a cuestionar al Subsecretario de Salud, el Dr. Hugo López Gatell, quien es un experto en epidemiología y vocero de la estrategia sanitaria contra el covid-19. Todos los días aparecen artículos contra él en la prensa y, al no poder cuestionar sus credenciales científicas, se mueven a especulaciones e injurias personales.

¿Pero por qué ensañarse con el encargado de hacer frente a la pandemia, justo a un par de semanas antes de que esta alcance su periodo crítico en México? Parece que la oposición y sus corifeos están interesados en ver el mundo arder. Que el plan de salud del gobierno fracase y así poder decir que ellos siempre tuvieron razón y que las autoridades deben dejar de serlo. Nutren sus esperanzas políticas y anhelos electorales con las desgracias de los otros; quieren pavimentar su regreso al poder sobre el camino de muertos que pudiera dejar el coronavirus. Tristemente, esa es su mayor apuesta política.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
Parece que la oposición y sus corifeos están interesados en ver el mundo arder. Que el plan de salud del gobierno fracase y así poder decir que ellos siempre tuvieron razón y que las autoridades deben dejar de serlo. Nutren sus esperanzas políticas y anhelos electorales con las desgracias de los otros.

Golpear a la autoridad sanitaria de esa manera es algo que solo ha hecho en Brasil el presidente Bolsonaro con su exministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, al que despidió para no acatar sus indicaciones que salvan vidas, pero afectan la economía. Un columnista ha usado el mismo argumento que Bolsonaro para atacar al Dr. Hugo López Gatell porque sus disposiciones causarán pérdida de empleos. Como si fuera algo que solo ocurre en México y solo por culpa de un hombre. Así, el nivel de encono y bajeza moral contra los que quieren salvar vidas. No es muy diferente a los casos donde gente ha agredido a personal médico y enfermeras en la vía pública porque los consideran responsables de esparcir la enfermedad.

El programa político de la oposición es mezquino, atenta contra la salud de la ciudadanía y revela formas antidemocráticas que pueden ser muy peligrosas, como promover posturas golpistas de manera abierta. Ya lo hizo el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) cuando, en una comunicación abierta trasmitida por el diario conservador Reforma, varios de sus miembros pidieron organizarse para lograr la remoción de López Obrador. Días después, en ese mismo medio de comunicación, uno de sus editorialistas defendió la idea de una intervención de Estados Unidos como parte de la oposición mexicana.

Como colofón, hace un par de días el periódico británico Financial Times sugirió que los gobernadores de oposición y los empresarios deben organizarse para "presionar" al gobierno mexicano a cambiar de rumbo, lo dicen sin ruborizarse porque sus país es de los que peor estrategia contra el coronavirus ha tenido. Acto seguido, los gobernadores de oposición hablaron de romper el pacto fiscal (algo que solo los perjudicaría a ellos) y los empresarios volvieron a lanzar propuestas que los benefician principalmente a ellos y no al común de la gente. Demasiado nado sincronizado para pensar que los anhelos golpistas son de generación espontánea.

Hasta el día de hoy, México ha tenido un mejor desempeño en las disposiciones sanitarias y su implementación que países como España, Italia, Reino Unido, Brasil y Estados Unidos. Por poner un ejemplo, a un mes y medio del primer caso de coronavirus en España, ya había más de 10.000 decesos, mientras que en ese mismo lapso, México se encuentra alrededor del medio millar. Esto no quiere decir que al final tendremos mejores números, ya que eso depende mucho de la disciplina continua de la sociedad y factores de larga data presentes en la población mexicana, como la hipertensión, la diabetes y la obesidad. Lo que sí se puede afirmar es que, hasta el momento, las autoridades y ciudadanía han aprendido de las experiencias internacionales y, con una amplia difusión de la gravedad del problema, se ha podido contener de mejor manera la pandemia que en otros países con mayores recursos económicos.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University
Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University
A pocos días de que el pico de contagios ocurra, destruir la reputación de nuestros médicos y autoridades sanitarias es lo peor que podemos hacer. Es darnos mucho más que un balazo en el pie. Es sabotear nuestra salud y seguridad, nuestras propias vidas.

Esto es lo importante. Salvar vidas. Debemos cuidar a nuestro personal de salud que está dedicado a eso desde hace años. Maltratarlos en las calles y en el transporte público o en las redes sociales y los medios de comunicación forma parte de la misma mezquindad y egoísmo. ¿Pensarán los editorialistas que ellos no se enfermarán o que no serán atendidos por ninguno del grupo médico al que ahora se dedican a vilipendiar con vehemencia? A pocos días de que el pico de contagios ocurra, destruir la reputación de nuestros médicos y autoridades sanitarias es los peor que podemos hacer. Es darnos mucho más que un balazo en el pie. Es sabotear nuestra salud y seguridad, nuestras propias vidas.

Es momento de blindar a los encargados de la salud de las mentiras, los infundios, las 'fake news', de los egocéntricos politólogos y economistas que quieren dictar políticas de salud, de la oposicón que solo busca sacar beneficios electorales y de los anhelos golpistas. Nos va la vida en ello.

@BuenrostrJavier

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