Opinión

La agenda que México colocará en el Consejo de Seguridad de la ONU (y por qué es importante)

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Por una abrumadora mayoría, México fue elegido como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de la Naciones Unidas (ONU), con 187 votos, cinco abstenciones y ningún voto en contra. En esta votación, México obtuvo más apoyo que los otros países que también resultaron electos: India con 184 votos, Noruega con 130 e Irlanda con 128, mientras que Kenia y Djibouti tendrán una segunda ronda para definir el sitio para África y Canadá fue rechazado.

El Consejo de Seguridad cuenta con 15 miembros, cinco permanentes y diez no permanentes que se renuevan de cinco en cinco todos los años. Esta es la quinta vez que México será parte del organismo y la primera desde la última década. Sin duda, es una posición muy relevante en la ONU, sobre todo considerando que los miembros permanentes son China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos. Pero el verdadero triunfo sería que México logre colocar una agenda propia, que represente intereses de países en desarrollo y que no solo sea comparsa de las potencias mundiales.

¿Cuál es esa agenda? Primero es la defensa del multilateralismo. México no podría haber sido elegido con tan contundente apoyo y sin votos en contra si no fuera percibido internacionalmente como un agente a favor del multilateralismo. Esa es la misma razón por la cual Canadá fue rechazado de manera tajante, ya que en el contexto internacional no refleja que sus posturas vayan en ese sentido. Otro punto sería la defensa irrestricta de los derechos humanos en cualquier circunstancia, el respeto al derecho internacional y promover métodos y agendas de trabajo con perspectiva de género.

López Obrador declaró que, además de los anteriores puntos y siguiendo su tradición de política exterior, "México impulsará los principios de autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de las controversias, la proscripción de la amenaza o la fuerza en las relaciones internacionales, la igualdad jurídica de los Estados, la cooperación para el desarrollo".

Tal vez, los dos puntos en los que más ha insistido López Obrador como medulares sean la autodeterminación de los pueblos y la cooperación para el desarrollo. En este momento que hay una crisis sanitaria mundial, la cooperación para el desarrollo y el asiento en el Consejo de Seguridad pueden ser claves para lograr que todos los países tengan la oportunidad de acceder a medicamentos y equipo médico para hacer frente al covid-19. Desde este lugar se puede empujar para que cuando exista la vacuna sea un bien global, que se produzca y se distribuya con equidad e impedir que el hallazgo médico se convierta en objeto de especulación de una empresa farmacéutica o de un país en particular.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University
Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University
Si en la primera década de este siglo los miembros y decisiones del Consejo de Seguridad pasaban por los conflictos bélicos entre EE.UU. y Medio Oriente, durante la próxima década las tensiones económicas y comerciales entre China y EE.UU. tendrán como uno de sus principales escenarios de debate y disputa diplomática la ONU

La importancia del asiento en el Consejo de Seguridad ha eclipsado casi por completo otra noticia de gran relevancia, que es el hecho que durante la misma jornada México fue elegido para integrarse al Consejo Económico y Social de la ONU para un trienio que empezará en 2021. La reactivación económica es un asunto de primer orden, ya desde este momento, pero que será el principal punto en la agenda internacional en los próximos dos años al menos. Una posible guerra comercial entre Estados Unidos y China le quita más el sueño a la mayoría de los países del orbe que los actuales conflictos armados.

Incluso, el hecho que el asiento para un país africano no se haya decidido en la Asamblea del martes y que todavía exista la incertidumbre si será Kenia (113 votos) o Djibouti (78 votos) quien ocupará el lugar, refuerza la impresión que los temas internacionales pasarán por la tensión comercial entre Estados Unidos y China. Hay que recordar que Djibouti puede ser un país pequeño del que se suele hablar poco, pero su jerarquía geopolítica está determinada por ser la entrada al Mar Rojo y el Canal de Suez y hogar de la primera base militar china en el extranjero y, por tales motivos, forcejeo con Occidente.

Es muy probable que Europa y Estados Unidos cabildeen para que Kenia consiga los quince votos que le hicieron falta la primera vez y sea designado para el espacio destinado a África en el Consejo de Seguridad. Sería una forma de acotar a China y su expansión en 'Nueva Ruta de la Seda' que tiene diseñada, precisamente en Djibouti, uno de sus enclaves más importantes.

En caso que el país francófono quede fuera, México reforzaría su papel como posible mediador entre Estados Unidos y China en futuros desacuerdos, debido a que la relación comercial entre México y China va en aumento, como ya he descrito en alguna otra ocasión. Insisto que los espacios en disputa en la ONU y la agenda que aborden estarán fuertemente determinados por la pandemia del coronavirus y la recesión mundial que se vive a causa de ella. Si en la primera década de este siglo los miembros y decisiones del Consejo de Seguridad pasaban por los conflictos bélicos entre Estados Unidos y Medio Oriente (el 11-S, la lucha contra el terrorismo, invasiones a Afganistán e Irak, Palestina, etc), durante la próxima década las tensiones económicas y comerciales entre China y Estados Unidos (que pasarán también por Turquía, Pakistán, Irán, Rusia, México, Djibouti como puntos estratégicos en el mapa) tendrán como uno de sus principales escenarios de debate y disputa diplomática la ONU, tanto en el Consejo de Seguridad como en el Consejo Económico y Social.

La cereza del pastel para México sería que su candidato para encabezar la Organización Mundial de Comercio (OMC), Jesús Seade Kuri, ganara esta posición. Lo curioso es que Seade Kuri no solo participó en la creación de la OMC o que fue el principal enlace entre el gobierno de López Obrador y Trump en la renegociación del T-MEC, sino que previamente a incorporarse al gobierno de AMLO, trabajó en Hong Kong y China durante una década, lo cual también le facilitaría el papel de interlocutor en el rediseño de la economía mundial.

@BuenrostrJavier

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