Opinión

Un candidato a gobernador cuestionable y un árbitro electoral insidioso: la democracia mexicana en su laberinto

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Primera parte. El candidato. Félix Salgado Macedonio, candidato a la gubernatura de Guerrero por el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), es un candidato que nunca debió ser. Político añejo que ha sido diputado, senador, alcalde de Acapulco y dos veces candidato a gobernador por Guerrero, es un personaje que no tiene la estatura moral que se le debe exigir a alguien de su cargo, sin importar a qué parte del espectro político pertenezca. Mucho menos de un partido que busca una "regeneración" moral y ética de la vida pública en México.

Andrés Manuel López Obrador ha logrado movilizar a decenas de millones de personas debido a su comportamiento ético, a su congruencia entre lo que dice y lo que hace. Para el presidente, el fin no justifica los medios ya que es un político de principios y valores y no de cinismo, como la mayoría de la clase política tradicional. Durante años, López Obrador afirmó que quería llegar a la presidencia "con la moral en alto, sin dejar trozos de dignidad en el camino" y mantuvo esa congruencia, incluso cuando en 2006 tirios y troyanos le pedían que pactara con las cúpulas en el poder para que se reconociera su triunfo electoral y evitar el fraude que empezó en 2005, con el desafuero, y se consumó en 2006, con ayuda de las autoridades electorales.

Nada de esa estatura ética y moral, de ejercer la política con base en principios y valores se ve reflejada en la polémica candidatura de Félix Salgado Macedonio. Famoso por sus escándalos públicos y con un trabajo cuestionable cuando fue alcalde Acapulco, Félix Salgado persigue hasta el momento una candidatura que ha sido rechazada por muchos de sus compañeras y compañeros de partido y por gran parte del movimiento obradorista. La razón principal para estos cuestionamientos son las acusaciones de abuso sexual y violación que recaen sobre él.

Por estas razones, en enero más de 100 diputadas de MORENA exigieron en una carta conjunta que Salgado Macedonio se retirara de la candidatura, algo que no ocurrió. Y aunque hasta el momento ningún juez ha emitido veredicto de culpabilidad, quizás un político de verdad, comprometido con las mejores causas sociales y con el obradorismo, hubiera dado un paso al costado en sus aspiraciones aunque manteniendo su derecho intacto de demostrar su inocencia en un proceso justo.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
La candidatura nunca debió ser porque minimiza las acusaciones de múltiples mujeres y transgrede los principios del obradorismo, donde la ética y la moral deben tener un lugar preponderante sobre el cinismo y el pragmatismo político.

La candidatura nunca debió ser porque minimiza las acusaciones de múltiples mujeres. La violencia de género debe ser un asunto de primer orden en cualquier parte del mundo, pero especialmente en México, donde los feminicidios son una problemática nacional. La candidatura nunca debió ser porque transgrede los principios del obradorismo, donde la ética y la moral deben tener un lugar preponderante sobre el cinismo y el pragmatismo político. Nunca debió de ser, ni siquiera en términos de pragmatismo político, porque cualquier candidato ganaría en Guerrero, gracias a la marca obradorista, la misma que devalúan día tras días con estas candidaturas que hacen ver a MORENA como igual al resto de los partidos políticos.

Segunda parte. El árbitro. A diferencia de muchos países en Latinoamérica, México no tuvo golpes de Estado que derrocaran a gobiernos democráticamente electos. La solución para prevenir esto fue sencilla: no se permitió que hubiera gobiernos democráticos para empezar. El fraude electoral fue una constante en México desde las elecciones de 1952, cuando Miguel Henríquez le disputó la Presidencia a Adolfo Ruiz Cortines.

Los escandalosos fraudes de 1988 y 2006 obligaron al sistema político mexicano a hacer concesiones a la oposición en el marco electoral. Pero quizás lo más importante que dejó el fraude de 2006 fue que se empezó a resquebrajar el mito de la transición democrática en México, al igual que ha ocurrido con el caso chileno. Verdaderos regímenes democráticos no terminan por instalarse en nuestros países debido a eternas transiciones que han usado los marcos legales y jurídicos como una forma de conservar privilegios y toma de decisiones poco democráticas.

En México, el Instituto Nacional Electoral (INE) ha sido un aliado del conservadurismo mexicano. En 2006 su validación del fraude fue tan grotesca que le valió una reforma amplia y la salida de varios de los consejeros electorales, incluyendo al consejero presidente Luis Carlos Ugalde, un personaje turbio en extremo. La falsedad de la transición democrática quedó expuesta y algunos de sus más profundos defensores se muestran desnudos ante la aplastante realidad que contradice sus teorías diseñadas en las torres de marfil.

El actual consejero presidente, Lorenzo Córdova, es un personaje que siempre está envuelto polémicas. En 2015, fue evidenciado públicamente en un audio donde muestra su racismo burlándose y discriminando a las comunidades indígenas. El hecho ameritaba su renuncia por cuestiones de ética y vergüenza pública, al no hacerlo en ese momento, demostró que carece de ambas.

Hace poco más de un año, ante la reducción de los salarios de la alta burocracia que realizó López Obrador, hubo un puñado de servidores públicos que rechazaron la medida de austeridad. Entre ellos estuvo Lorenzo Córdova que mediante un amparo, gana 64% más que el presidente. Esto contraviene lo que dice la Constitución en su artículo 127 que establece que "ningún servidor público podrá recibir remuneración […] mayor a la establecida para el Presidente de la República".

Así, mediante argucias legales, expertos en derecho le dan la vuelta a la Carta Magna porque no quieren ganar menos de 7.000 dólares mensuales en un país donde el salario mínimo es de poco más de 200 dólares. Lo que ganará Lorenzo Córdova en su periodo como autoridad electoral equivale a 455 años de lo que gana un trabajador con el salario mínimo, y como se le hace poco, se ampara para no ganar menos. Esto no es democrático y, además de mostrar una violación flagrante de la Constitución, muestra lo alejado que están ciertos personajes de la vida y problemas del ciudadano común, del pueblo raso.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
No estamos ante un acontecimiento en blanco o negro, sino ante un proceso complejo en la vida política nacional donde lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer.

En otra polémica, hace menos de un mes, el INE aprobó criterios para que ningún partido cuente con más del 8% de sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados en una clara dedicatoria para MORENA, que ganará aproximadamente la mitad de los asientos en el Legislativo. La iniciativa puede ser pertinente pero hay discrepancias sobre si aplicarla en este periodo es lo correcto debido a que el árbitro quiere modificar las reglas del juego cuando ya empezó. ¿Qué pasaría si un árbitro de un juego de futbol decide sobre la marcha que un partido dura 80 o 100 minutos, o qué ya no hay fuera de lugar? Esto no sería bien visto por nadie. A Lorenzo Córdova le ha tocado vivir ya tres elecciones previas y en ninguna hizo esta propuesta, pero ahora que MORENA tiene una gran ventaja pretende hacer modificaciones a dos meses de las elecciones. ¿Por qué la urgencia?

La gota que está derramando el vaso es la cancelación que el INE ha hecho de varias candidaturas por cuestiones administrativas, de las cuales el 90% son de MORENA en lugares donde lleva una clara ventaja. Dos de ellas son las de Félix Salgado Macedonio y Raúl Morón por los gubernaturas de Guerrero y Michoacán, algo nunca visto.

El INE argumenta que no reportaron gastos de precampaña. Los candidatos afirmaban que no hubo precampaña, pero ante la sanción del INE presentaron los gastos de forma extemporánea. En concreto, el INE acusa a Félix Salgado por no reportar mil dólares y a Raúl Morón por poco más de la mitad. En una votación dividida (6-5), el INE decidió cancelar candidaturas ganadoras por no reportar gastos de precampaña por mil dólares, lo que parece por demás excesivo. Esto contrasta con elecciones previas donde el financiamiento ilícito de millones de dólares en casos como Pemexgate, Amigos de Fox, Monex, Odebrecht, solo tuvo sanciones administrativas. ¿Por qué la obsesión de una parte del INE de medir con una vara distinta a MORENA que al PRI y al PAN? ¿Qué intereses defiende este grupo que no le importa arruinar la poca reputación que le queda?

La vida democrática en México está en un laberinto, culpa principalmente de un candidato por demás cuestionable y de un árbitro insidioso que no se procede con imparcialidad y que se empeña en ser juez y parte de la contienda electoral. También hay corresponsabilidad de más actores políticos y de los poderes fácticos, pero este es un tema para otro artículo. Lo que queda claro es que no estamos ante un acontecimiento en blanco o negro, sino ante un proceso complejo en la vida política nacional donde lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer.

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@BuenrostrJavier

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