Opinión

De una "democracia pactada" de las élites a una representativa: lo que significa la consulta de revocación de mandato en México

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El pasado domingo 10 de abril, México dio un paso más en la búsqueda de consolidar una verdadera democracia con una consulta de revocación de mandato, por primera vez en su historia. Para muchos politólogos, el año 2000 es, simbólicamente, el fin de la "dictadura perfecta" del PRI a una transición democrática con la victoria de otro partido político después de más setenta años.

Desafortunadamente esto no fue así. Fox y un puñado de arribistas de derecha llegaron a los puestos más altos del gobierno pero nada cambió. La economía y la política seguían dominadas por los cuadros del antiguo régimen y la mayoría de los gobernadores eran del PRI que ignoraban y se burlaban constantemente de Fox, quien demostró que no entendía nada de política. Lo peor era que la corrupción seguía en los mismos niveles que cuando gobernaba el PRI. Nada había cambiado de fondo. México vivía una "democracia pactada" entre las élites. Pura simulación.

Esto quedó de manifiesto cuando el gobierno de Fox, en complicidad con la Suprema Corte de Justicia, inició un juicio de desafuero contra López Obrador, en ese entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de México y que encabezaba todas las encuestas presidenciales con gran ventaja. El 7 de abril de 2005, cuando se consumó el desafuero, quedó claro que en México no acabada de nacer la democracia ni de morir el autoritarismo priista.

Pero lo que sí nació fue el movimiento popular más potente en el último medio siglo: el obradorismo. Y este movimiento de masas hizo mucho más por la democracia que los politólogos de la transitología democrática, que inventaron toda una jerga académica y organismos autónomos para poder vivir a cuerpo de rey en sus torres de marfil mientras que alegaban que la democracia eran ellos y sus amigos.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
Doce años después del fraude de 2006, el pueblo llegó a palacio y la democracia, finalmente, terminó por nacer en el sistema político mexicano. Ya no solo había alternancia, sino que empezó a gestarse una verdadera transición democrática, como la que narraban los libros.

El fraude electoral de 2006 confirmó todos los malos augurios: en México la democracia solamente existía en las páginas de los artículos académicos y periódicos pero la realidad era que al pueblo no se le permitía elegir libremente a sus gobernantes. Y aunque el fraude fue un duro golpe contra la voluntad popular, AMLO volvió a recorrer incansablemente todos los puntos del país con una sola consigna que se hizo karma en el obradorismo: el pueblo que quiera ser libre, lo será. No había que rendirse ni cansarse.

Doce años después, el pueblo llegó a palacio y la democracia, finalmente, terminó por nacer en el sistema político mexicano. Ya no solo había alternancia, sino que empezó a gestarse una verdadera transición democrática, como la que narraban los libros. Pero como dice el refrán, si algo no crece es que mengua. Y AMLO se propuso poner su granito de arena para que la democracia en México echara raíces más profundas y fuertes.

Una de las promesas de campaña de López Obrador, cada vez que compitió, fue instaurar la revocación de mandato. Y es que como jefe de Gobierno se había sometido a una, aunque no estaba prevista en la ley, porque el ahora presidente de México siempre ha insistido en que hay que ir más allá de la democracia representativa y construir una democracia participativa. 

Pero como ha sido común en la historia de México durante el último siglo, no fue fácil para la democracia abrirse camino. En el caso de la revocación de mandato fue la burocracia electoral el mayor lastre y obstáculo a vencer. No es de extrañar esto. Los consejeros electorales son beneficiarios directos de la transitología y la simulación democrática que hubo en México después del 2000 con Vicente Fox. 

¿Cómo obstaculizó a la democracia el Instituto Nacional Electoral? Primero, cambió la fecha de la revocación de mandato porque no quería que se hiciera durante las elecciones intermedias, temeroso que la presencia de AMLO en las boletas arrasara con la oposición. La modificación hizo que se hiciera doble gasto en el ejercicio republicano. Únicamente instalaron una tercera parte de las casillas que se colocan regularmente. Y, por si fuera poco, buscaron una de las fechas más incómodas para la población al colocarla al inicio de las vacaciones de Semana Santa. Todo un boicot a la revocación de mandato y un desprecio a la democracia participativa.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
A diferencia del periodo de alternancia, hoy México sí está cuidando y cultivando el futuro de su democracia. Pasamos de la simulación de una "democracia pactada" de las élites a una representativa y, con la revocación de mandato, estamos en los albores de una democracia participativa.

Pero para la gente esto no fue un impedimento. Para el pueblo de México que sabe que por primera vez en la historia se le toma en cuenta para las decisiones; que siente representado en el gobierno y que se ha empoderado, todas las dificultades fueron anécdotas. En las zonas rurales y urbanas populares, donde menos casillas se colocaron a propósito, la gente caminó kilómetros y por horas, tuvo que trasladarse a  municipios vecinos, pero todo valió la pena cuando vieron largas filas y los rostros de otros ciudadanos que también estamos ávidos de una democracia real.

Con todas las dificultades y sin promoción alguna, 16,5 millones de personas participaron en el ejercicio revocatorio. Y López Obrador logró un 90 % de apoyo para que siga gobernando hasta el fin de su periodo en 2024. A pesar de arrasar en esta consulta, lo primero que hizo fue reiterar que, efectivamente se va en 2024, y que bajo ninguna circunstancia buscará alargar su mandato. Un verdadero demócrata, no cabe duda.

A diferencia del periodo de alternancia, hoy México sí está cuidando y cultivando el futuro de su democracia. Pasamos de la simulación de una "democracia pactada" de las élites a una representativa y, con la revocación de mandato, estamos en los albores de una democracia participativa. Porque el poder y la soberanía reside, de manera permanente, en el pueblo.

El pueblo de México sigue construyendo democracia, mientras que la mayoría de sus élites solamente erige narrativas de artículos académicos, de prensa o para las redes sociales. Pero el México y la democracia reales se construyen con esa gente que invirtió horas para ejercer su derecho ciudadano. No son más los ciudadanos imaginarios del pasado; por primera vez son participes de un proyecto de nación que los toma en cuenta y que ellos nutren y modifican con su voluntad, la voluntad popular. Porque el gobernante debe mandar obedeciendo y respetando esa voluntad popular.

¡Porque el pueblo pone y el pueblo quita! 

@BuenrostrJavier

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

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