Opinión

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Luis Gonzalo Segura

Ex teniente del Ejército de Tierra expulsado por denunciar corrupción, abusos y privilegios anacrónicos. Autor del ensayo El libro negro del Ejército español (octubre de 2017) y las novelas Un paso al frente (2014) y Código rojo (2015) @luisgonzaloseg
El presidente del país, Martín Vizcarra, nombró a tres exmilitares en puestos clave del Gobierno peruano en una mini revolución gubernamental que supuso el cambio de cinco de los diecinueve gestores.
Resulta imposible obviar su colaboración en lo que los grandes medios de comunicación denominan "negocios opacos", toda una suerte de actividades delictivas que, de no ser tal, habrían sido esclarecidas hace tiempo. Por lo que es imposible no deducir que lo son. De hecho, de no serlo, esta salida precipitada del país, cual mafioso descubierto con las manos en la pasta, no se estaría produciendo.
El mundo, y en particular Latinoamérica, no necesita una solución temporal, necesita un cambio estructural. Si lo segundo ocurre, no será por una vía pacífica.
El Tribunal Superior de Justicia de Brasil (STJ) ha resuelto la exhumación de Alfredo Stroessner de un cementerio de Brasilia para realizar pruebas de identificación de ADN. En juego, una demanda de 20 millones de dólares de una fortuna.
Sistemas de salud más robustos, medidas drásticas para la contención del virus y políticas de apoyo a los más vulnerables han sido claves en el manejo de una crisis sanitaria que persiste y golpe a Centroamérica.
Los ciudadanos españoles no parecen disponer de ánimos para seguir soportando una estirpe que durante 300 años ha protagonizado escándalos sexuales y políticos, corruptelas, golpes de Estados y desastres históricos.
La ridícula 'Operación Guaidó', que parece que terminará como un juguete roto de Estados Unidos, confirma, junto a la ya histórica patochada calificada como 'Operación Gedeón', que Colombia se ha convertido en el ariete de Estados Unidos para derribar a Nicolás Maduro
Casualidad o no, los gobiernos de ultraderecha se muestran, aparentemente, más proclives a la expansión de la pandemia, de hecho, los tres países con mayor número de fallecidos son EE.UU., Brasil y Reino Unido. Tres países gobernados por ultraderechistas que compartieron la misma actitud ante el virus: negligencia y temeridad.
No es la España actual una España democrática construida sobre las ruinas de la España imperial, sino que es la España imperial adaptada en la medida de lo posible al siglo XXI, aunque en muchos aspectos no llega ni a los postulados del siglo XVIII.
El último escándalo que rodea a Felipe VI habría supuesto el cese del jefe de Estado en cualquier país democrático, pero, sin embargo, en España solo supone un capítulo más de una estirpe que, todavía hoy, goza de inviolabilidad jurídica
Los medios de comunicación han evitado hablar abiertamente de este problema que, aunado a la creciente ultraderecha política, puede resultar en un cóctel explosivo.
Más de un año después de su elección, el excapitán ya no parece el Santo Grial de las soluciones, sino más bien el clásico ultraderechista pirómano dispuesto a todo con tal de conseguir o seguir en el poder, incluso dispuesto a combustionar el país para edificar un gobierno sobre las cenizas y las más que abundantes fosas comunes.