Opinión

Lo que España aportó a la OTAN y cómo esta desoyó su petición de ayuda por el coronavirus

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Con 3.500 muertos y 50.000 contagiados por coronavirus y una situación de completo bloqueo en la adquisición de material sanitario para afrontar el entonces casi inminente colapso del sistema sanitario, un colapso que después provocó dejar morir a personas en sus casas o en los pasillos de los hospitales por falta de material, el Gobierno español envió una desesperada señal de auxilio a la OTAN. La respuesta no pudo ser más desoladora: solo respondieron 4 de los otros 29 países que la componen. Casi menos que los países no OTAN que sí ayudaron a España durante esta crisis, como China, Cuba o Japón. 

España solicitó, ante la dramática situación que vivía, 150.000 batas desechables, 450.000 mascarillas del tipo FFP2 y FFP3, 1.000 termómetros, 5.000 protectores faciales, 10.000 gafas protectoras, 1,5 millones de mascarillas quirúrgicas, 120.000 guantes, 500.000 pruebas rápidas, 50.000 pruebas de reacción en cadena de polimerasa y 500 ventiladores mecánicos. 

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España
Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España
La OTAN no es solidaridad, es armamento y guerra

Material que entre los 29 restantes, a excepción de España, perfectamente habrían podido suministrar y que habría permitido salvar muchas vidas y evitar el contagio del personal sanitario –en España, el 12,5 % del personal sanitario se ha contagiado–. Pero ese material nunca llegó y ya ni se le espera. La OTAN no es solidaridad, es armamento y guerra. 

La justificación de la OTAN se basó en la falta del material solicitado, por lo que se dedicó, como quien recibe un pedido burocrático sin más, a trasladar la petición a los 29 países miembros aliados, de los cuales solo Turquía, Letonia, Luxemburgo y República Checa respondieron a la ayuda. Y no en el tiempo de respuesta esperado, salvo en el caso de los checos, que enviaron casi de inmediato 10.000 equipos de protección individual. Al día siguiente de la petición puso a disposición el material y tres días más tarde, el 28 de marzo, aterrizaría en Madrid. 

Más tarde llegó la ayuda procedente de Turquía, el 1 de abril, casi un abismo después en estas circunstancias. Ese día aterrizó un avión con 250.000 mascarillas, 250 máscaras panorámicas, 750 protectores oculares, 2.000 equipos de protección individual (EPIs) y 1.000 litros de líquido antibacteriano. Del resto de países que afirmaron que enviarían material España, todavía no se tiene constancia de la llegada del mismo, a 6 de abril, pero es de suponer que llegó o llegará. 

De Estados Unidos, el mismo país que lleva seis años obligando a los países europeos a aumentar el gasto en defensa hasta alcanzar inicialmente el 2% del PIB, pero con objetivo de llegar al 4%, nadie sabe nada. Habrá que esperar a las reacciones en Twitter de Donald Trump. 

Pero lo que nadie puede negar es el gran contraste que existe entre la facilidad que tienen los Estados Unidos de Norteamérica para enviar soldados y armamento militar a Europa y las dificultades que encuentra para enviar respiradores o mascarillas. Un total de 20.000 militares y 9.000 vehículos fueron desplazados para el masivo ejercicio militar Defender Europe 2020, al que, además, se hubieran sumado de haberse producido (se suspendió) otros 13.000 militares norteamericanos desplazados permanentemente en el Viejo Continente y 7.000 militares europeos. Militares todos ellos que al llegar en plena explosión de la pandemia bien pudieron poner en peligro tanto a los europeos como a los norteamericanos. 

España en la OTAN 

En contraposición, España ha gastado unos 15.000 millones de euros desde que comenzara a participar en misiones internacionales, en 1990. La mayoría de ese gasto se ha producido en el ámbito de la OTAN o en el interés de los aliados, especialmente, Estados Unidos, a quien respaldó en las invasiones de Irak o Afganistán. Intervenciones militares que deberían tener a día de hoy un tribunal penal internacional específico. No solo eso, sino que en el gasto se percibe una clara tendencia al alza, pues solo en los últimos dos años en España, el portaaviones de Estados Unidos, se han gastado casi 2.500 millones de euros (1.176 millones de euros en 2019 y 1.100 millones en 2018). 

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España
Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España
La OTAN es una organización redundante que no obedece a una necesidad de los países europeos, sino a los intereses norteamericanos en el mundo, motivo, seguramente, por lo que no ha sido solidaria con España durante esta crisis

Además, el país presidido por Pedro Sánchez y con Margarita Robles al frente del ministerio de Defensa, participó en 2019 en un total de 18 misiones internacionales, las mismas que en 2018, aportando, además, 2.500 militares. De todas ellas, las más onerosas son las que tienen relación intrínseca con los intereses de Estados Unidos y la OTAN. Desde la propia misión OTAN en el Mediterráneo, cuyo coste ascendió en 2019 a 123 millones de euros; hasta las misiones para encerrar a Rusia, como Letonia (62,8) o Turquía (42); pasando por los desastres que ha ocasionado Occidente en el planeta, como Irak (110), Afganistán (10), Malí (133) o Somalia (75). 

La OTAN: insolidaria y redundante 

Pero es que, además, la Alianza Atlántica es en sí misma una estructura redundante que está impidiendo la creación de un Ejército europeo que permitiría reducir el gasto en Defensa de los países miembros OTAN sin mermar las capacidades de Defensa. Una organización redundante que no obedece a una necesidad de los países europeos, sino a los intereses norteamericanos en el mundo, motivo, seguramente, por lo que no ha sido solidaria con España durante esta crisis. Porque su único interés es aumentar el gasto militar, aunque en muchos casos se trate de gasto estúpido, porque ello permite que aumente el gasto en armamento en el mundo. 

Un gasto, el militar, que aumentó en 2019 por primera vez desde 2010, lo que en buena medida se debió a Donald Trump, tanto por sus exigencias a los miembros de la OTAN como por el consciente aumento de la tensión mundial allá donde le ha sido posible: ha dinamitado e incendiado las relaciones de Occidente con China, Rusia o Irán. Y en plena pandemia mantiene sanciones internacionales a Venezuela, Cuba o la mencionada República de Irán. 

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España
Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España
En países como España, el gasto militar, unido al austericidio impuesto por los europeos, ha provocado que se hayan producido duros recortes en el gasto público, por lo que la OTAN estaba obligaba a apoyar y colaborar, no ya tanto por solidaridad, que también, sino por su cuota de responsabilidad

Este aumento del gasto tiene una lucrativa consecuencia, pues genera un aumento en la venta de armas, el cual se cifró entre 2015 y 2019 en un 5,5% con respecto al lustro anterior (2010 a 2014). Ni que decir tiene que Estados Unidos es el líder indiscutible de las exportaciones mundiales de armas, con una cuota de mercado del 36%, siendo, además, el cuarto país que más ha visto aumentar sus exportaciones en el último lustro: un 23%. 

Sin embargo, en países como España, el gasto militar, unido al austericidio impuesto por los europeos, ha provocado que se hayan producido duros recortes en el gasto público, por lo que la OTAN estaba obligaba a apoyar y colaborar, no ya tanto por solidaridad, que también, sino por su cuota de responsabilidad en la situación actual. 

Cuando esto termine, España, como el resto del mundo, y especialmente el resto de países europeos que conforman la Alianza Atlántica, debería repensar al respecto de muchas cuestiones. La OTAN es una de ellas. Sobra.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.