Opinión

Trump convierte el mundo en un polvorín impulsando el gasto militar mundial

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La humanidad ha retomado el camino hacia la autodestrucción con un nuevo aumento del gasto militar durante 2019, el tercer aumento anual consecutivo, tras tres años de agresivas e injustificadas confrontaciones de Donald Trump con el resto del planeta. 

Los interminables conflictos de Donald Trump han incendiado el planeta 

Porque desde que Trump llegó al poder, la otrora potencia hegemónica mundial ha mantenido una política de confrontaciones a todas las escalas, tanto con potencias o países rivales como aliados, lo que no solo ha generado gran estrés planetario, sino que se encuentra en la base del crecimiento del gasto militar durante los años 2017, 2018 y 2019. Así, el gasto militar de todos los países sumó 1,917 billones de dólares en 2019, un 3,6 % más que durante el año anterior, 2018, y un 7,2 % más que en 2010. 

El principal conflicto de Donald Trump durante este mandato lo ha mantenido y, todavía mantiene, con China, su gran rival a nivel mundial. No es el único. Sus vecinos centroamericanos también han sido objetivo de su ira, baste recordar cómo México fue dura y públicamente amenazada hasta que aceptó someterse a la voluntad presidencial y se convirtió en su policía fronteriza. 

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España
Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España
El irresponsable e inestable comportamiento del presidente norteamericano ha obligado a una carrera armamentista que, en el mejor de los casos, provocará que la humanidad desperdicie cantidades ingentes de dinero en armas cuya finalidad sea nula

Al otro lado del océano, abroncó en varias ocasiones a sus socios atlánticos, a los que exige mayor gasto militar, para empezar llegar al 2 % del PIB y en un futuro al 4 % –las dos últimas cumbres de la OTAN han sido esperpénticas incluso en cuanto a las formas, especialmente la de Bruselas en 2018–. 

Finalmente, ha instigado a Arabia Saudí para que siguiera actuando en el sangriento conflicto yemení, en el que ya ha perecido más de un cuarto de millón de personas, casi la mitad de ellos niños menores de cinco años, y ha arremetido en diversas ocasiones contra Irán, lo que ha provocado que Oriente Próximo sea ahora mismo un polvorín de incierto futuro. 

La OTAN, el mayor arsenal del planeta 

El irresponsable e inestable comportamiento del presidente norteamericano ha obligado, de forma directa o indirecta, a una carrera armamentista que, en el mejor de los casos, provocará que la humanidad desperdicie cantidades ingentes de dinero en armas –el 2,2% del PIB mundial– cuya finalidad sea nula. Porque de producirse un enfrentamiento, resulta que el gasto militar global es ¡un 50 % mayor que al final de la Guerra Fría! 

Las presiones norteamericanas sobre los países de la Alianza Atlántica han tenido un efecto inmediato, pues esta organización gastó durante 2019 un total de 1,035 billones de dólares, lo que supuso el 54 % del gasto mundial. Cifra que llegaría casi al 60 % si añadiéramos el gasto de Arabia Saudí, que si bien no es un país que forme oficialmente parte de la OTAN, es un país que funciona a todos los efectos como tal –compra armamento de países OTAN, estos forman a sus militares y actúa en Oriente Medio defendiendo los intereses atlánticos–. 

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España
Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España
Resulta complejo justificar el gasto militar atlántico en base a un enemigo, Rusia, cuyo gasto militar es menor que el de la India, similar al de Arabia Saudí y casi un tercio, no ya del gasto total europeo, sino del gasto militar de las tres grandes economías europeas: Francia, Alemania y Reino Unido

Entre los países europeos que más aumentaron el gasto destacan Alemania, que alcanzó los 49.300 millones de dólares con un aumento del 10%, y los países de la antigua Europa Oriental, a los que se está rearmando para enfrentarlos a Rusia. Bulgaria aumentó el gasto militar un 127 %; Polonia, un 51 %; Eslovaquia, un 48 %; Macedonia del Norte, un 30 %; y Rumanía, un 17 %. Esta última, al igual que las Repúblicas bálticas –Estonia, Letonia y Lituania–, ha triplicado el gasto militar desde 2010. 

China gasta menos que Europa Occidental en armas 

Estados Unidos, que representa el 38 % del gasto militar con 732.000 millones de dólares, ha cambiado la tendencia de recortes durante la etapa de Barack Obama y se ha lanzado a aumentar el gasto desde que Donald Trump ocupara la Casa Blanca, llegando en 2019 a un aumento del 5,3 %, lo que ha provocado que, tras múltiples amenazas y movimientos desafiantes del presidente, China, la segunda potencia mundial, también haya aumentado su gasto militar un 5,1 %. 

Sin embargo, China, a pesar de tener una potencia económica similar o incluso superior a los norteamericanos, gasta casi tres veces menos que Estados Unidos, pues su gasto ascendió en 2019 a 261.000 millones de dólares, el 14 % del gasto mundial. De hecho, su gasto es inferior, no solo al de Europa, sino al de Europa Occidental, que asciende a 266.000 millones de dólares. 

Rusia, un tercio del gasto de Europa Occidental y menos de una décima parte del norteamericano 

Por otra parte, Rusia, a pesar de ser utilizada para amedrentar a los países europeos limítrofes, gastó 65.100 millones de dólares, lo que representa un aumento del gasto inferior a los norteamericanos y la mayoría de países de Europa, un 3,6 %, y se sitúa en el 3,4 % del gasto mundial, diez veces menos que los Estados Unidos. 

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España
Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España
La humanidad debe reflexionar, pues caminamos hacia el desastre invirtiendo en armas lo que deberíamos invertir en terminar con hambrunas o mejorar sanidad y educación. Lo peor es que no parece que la reciente pandemia vaya a cambiar para bien este tétrico escenario

Resulta complejo justificar el gasto militar atlántico en base a un enemigo, Rusia, cuyo gasto militar es menor que el de la India –71.100 millones–, similar al de Arabia Saudí –61.900 millones– y casi un tercio, no ya del gasto total europeo, sino del gasto militar de las tres grandes economías europeas –Francia, Alemania y Reino Unido sumaron en 2019 un total de 148.100 millones–. Máxime si tenemos en cuenta que dos rivales regionales, como Japón y Corea del Sur, se encuentran en niveles de gasto similares y en conjunto gastan casi un 50 % más que Rusia –suman 91.500 millones de dólares–.

Pero es que cuatro países medios europeos como son Italia, España, Países Bajos y Polonia gastan en conjunto más que Rusia –suman 66.000 millones de dólares–, Europa Occidental cuadriplicó el gasto ruso con 266.000 millones y Europa Oriental lo superó con 69.500 millones. 

Las cifras son abrumadoras 

Aunque la mayoría de medios de comunicación occidentales interpreten los datos de forma torticera, la realidad que se extrae del análisis de los mismos, aunque en ocasiones resulte tedioso, demuestra que Rusia y China invierten menos de lo que podrían invertir en relación a su potencial y estatus, mucho menos de lo que gastan en proporción a los Estados Unidos y, ante todo, mucho menos de lo que parece que desearían gastar. 

No es descabellado, por tanto, aseverar que en un escenario de reducción del gasto militar, como el que se vivió ante la llegada de Donald Trump a la presidencia, y sin la interminable cantidad de conflictos generados por los norteamericanos, el gasto militar ruso y chino, muy probablemente, tendería a menguar. 

No hay ogro ruso ni no hay dragón chino, hay un Emperador Trump desnudo y con pistolas disparando todo lo que se cruza en su camino. La humanidad debe reflexionar, pues caminamos hacia el desastre invirtiendo en armas lo que deberíamos invertir en terminar con hambrunas o mejorar sanidad y educación. Lo peor es que no parece que la reciente pandemia vaya a cambiar para bien este tétrico escenario.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.