Opinión

Neocolonialismo y riquezas: Las decisiones de Reino Unido que podrían agravar la pandemia en Venezuela

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En momentos en que las calles inglesas viven manifestaciones anticoloniales y antirracistas, y se derriban estatuas de antiguos colonizadores, el Banco de Inglaterra, junto con las decisiones del Estado británico, tienen apresados 1.000 millones de dólares en oro, es decir, 31 toneladas en lingotes que el gobierno de Venezuela le confió para su resguardo y que necesita para enfrentar la pandemia.

Desde noviembre de 2018, el banco se ha negado a repatriar el oro y el gobierno venezolano, en varias ocasiones, lo ha llamado "ladrón".

Este año, el caso viene tomando forma de laberinto, puesto que el 2 de julio, un tribunal inglés reconoció a Guaidó como presidente de Venezuela y le autorizó a usar el oro en cuestión, con lo cual confirmaría que no va a devolver el recurso al gobierno realmente existente.

Guaidó respondió que el oro se quedará en "resguardo" en Reino Unido hasta que se cumpla el mantra de su levantamiento: cese de la usurpación y gobierno de transición, un objetivo que está tan lejos, quizá más que hace 18 meses, cuando se autojuramentó.

Paralelamente, la pandemia avanza en Venezuela. Sus números aún bajos, con 124 muertes y más de 13.000 contagios (según información del 23 de julio) y parecen una nimiedad al lado de los datos de cualquier país de Europa o América latina.

Pero las proyecciones dan cuenta de que la situación se va complejizando. De forma lenta, pero constante, van creciendo los números de contagios, y debido al gran número de migrantes venezolanos que vuelven desde epicentros pandémicos como Brasil, Perú o Colombia, muchos de los cuales entran por caminos ilegales y no cumplen los requisitos de control del Estado venezolano, es pronosticable que el coronavirus se vaya desplazando de manera prolongada y estemos aún muy lejos del establecimiento de un pico o una meseta.

Esta circunstancia se agrava con la debilidad del sistema de salud de un país que lleva al menos 7 años con una gravísima crisis económica.

El Banco Central de Venezuela informó el 27 de mayo, que había acordado con el Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD) que ese ente multilateral administrara los fondos, retenidos en Reino Unido, para la compra urgente de medicinas y equipos médicos que le permitieran afrontar el avance del coronavirus. Es decir, para destrabar la situación, el propio ente que depositó el oro permite que sea un tercero quien haga uso de esos recursos.

Si los tribunales ingleses reconocen a Guaidó, una triangulación entre PNUD-Maduro-Guaidó podría destrabar el juego para invertir esos recursos en salud.

Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
Si los tribunales ingleses reconocen a Guaidó, una triangulación entre PNUD-Maduro-Guaidó podría destrabar el juego para invertir esos recursos en salud.

A algunos les parecerá esto una utopía debido a la escalada de conflicto entre las partes. Pero una relación de este tipo ya se efectuó a comienzos de junio, cuando ambos sectores políticos firmaron un acuerdo para "trabajar coordinadamente" en la lucha contra la pandemia, con mediación de la Organización Panamericana de la Salud.

Muchas encuestadoras cercanas a la oposición y al gobierno plantean que las mayorías piden poner fin a la diatriba. Esta sería una buena ocasión para que ambos bandos se legitimaran ante el país, administrando los recursos nacionales conjuntamente y utilizándolos para paliar la grave situación.

Sin embargo, el mismo día que se conoció la decisión del tribunal inglés, el propio Guaidó declaró que el oro se quedará a "resguardo" del Banco de Inglaterra.

Políticamente, Guaidó está condenando su "gestión" postergando cualquier acción de gobierno a cuando "se vaya Maduro". Guaidó maneja importantes cuentas de Venezuela en el extranjero, como la petrolera Citgo, empresa del gobierno venezolano en EE.UU. Esos recursos podrían servir para asistir a hospitales o trabajadores de la salud, por ejemplo.

De hecho, a mediados de abril, Guaidó anunció un bono de 100 dólares para los trabajadores de la salud. Tres meses después, no se ha ejecutado esa decisión, que ha generado el peor de los descréditos en el autojuramentado. Primero porque, como le criticaron automáticamente, la entrega de bonos se relaciona con las políticas 'populistas' del gobierno, muy criticadas por el pensamiento liberal de derecha que  es la base principal de apoyo de su levantamiento. Segundo porque la gente puede quejarse por el poco valor de los bonos de Maduro, pero estos sí les llegan.

Este bono fallido deja pensar que los recursos de los venezolanos, que los gobiernos extranjeros han trasferido al interinato de Guaidó, no van a ingresar al país, ni siquiera en una situación de crisis como la actual.

Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
Este bono fallido deja pensar que los recursos de los venezolanos, que los gobiernos extranjeros han trasferido a Guaidó, no van a ingresar al país, ni siquiera en una situación de crisis como la actual.

Pasearse por la idea de un interinato que disponga de recursos financieros o materiales, como gasolina, podría traerle un nuevo aire a un proyecto de gobierno cuya fortaleza se basa en el reconocimiento de los países de occidente, pero que a lo interno luce extenuado e incapaz de levantar expectativas que hasta ahora han terminado siendo falsas.

No obstante, Guaidó prefiere que los recursos queden fuera del país hasta que se venga abajo el gobierno de Maduro, y esto es lo que ha decidido en torno al caso del oro que represa Reino Unido.

Desde el comienzo de la pandemia ya su "canciller", Julio Borges, lanzaba discursos extremos como: "Maduro es el coronavirus", tratando de insinuar que hasta que no se caiga el gobierno no se podrá hacer nada para solucionar la crisis actual.

Comprobada la inefectividad del interinato cabe preguntarse por la forma cómo llegó ese oro a las bóvedas inglesas.

¿Quién recibió los espejos?

En 2011, poco después de la intervención de potencias occidentales (como Reino Unido) en Libia, el entonces presidente Chávez denunció el robo que éstas le hacían a las reservas internacionales del país africano, y como respuesta anunció que repatriaría más de 19.000 millones de dólares de reservas que tenía Venezuela en oro resguardadas en otras naciones, por lo que se abre la incógnita de las razones de por qué el Banco de Inglaterra tenía oro venezolano.

Es probable que el gobierno haya decidido dejar una parte para operaciones financieras, lo que es totalmente plausible. Sin embargo, una vez que el Reino Unido desconoció el proceso electoral presidencial de mayo de 2018 y adelantó que no reconocería la nueva investidura de Maduro, lo más factible era que, como en Libia, se diera un proceso de bloqueo de los recursos venezolanos, como en efecto ocurrió.

Lo cierto es que entre el Ejecutivo y los tribunales ingleses han dispuesto de estos recursos, que pertenecen a los venezolanos y que, en un muy mal momento, están en manos de una potencial colonial acostumbrada a imponer las reglas para el juego económico con sus territorios de ultramar. Así que la permanencia del oro en las bóvedas británicas cumple cabalmente con el refrán popular: "zamuro cuidando carne".

Pero la pregunta queda: ¿Quién decidió llevar o dejar oro en Reino Unido después de la decisión de Chávez? ¿Quién aceptó los espejos? 

Mientras tanto, Bristol

Al mismo tiempo en que el gobierno y los tribunales ingleses disponen de los recursos de Venezuela, jóvenes de izquierda, luchadores antifascistas y militantes antirracistas revuelven la historia, derribando estatuas y abriendo un debate sobre el pasado colonial de Reino Unido en Bristol y otras localidades.

A algunos kilómetros de las plazas donde se cometen grandes movilizaciones, el Tribunal Superior de Justicia de Reino Unido decide quién es el presidente de Venezuela y a quién le va a otorgar los recursos que el Banco Central de Venezuela le confió. Y para ello, otorga el estatus de presidente a un autojuramentado, que no ha pasado por elecciones en su país, y cuyo gabinete se encuentra casi exclusivamente en EE.UU. Es el coloniaje en su máxima expresión.

Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
El Tribunal Superior de Justicia de Reino Unido decide quién es el presidente de Venezuela y, para ello, otorga el estatus de presidente a un autojuramentado, que no ha pasado por elecciones en su país, y cuyo gabinete se encuentra casi exclusivamente en EE.UU. El coloniaje en su máxima expresión.

También muy cerca, las bóvedas del Banco de Inglaterra retienen la salida del oro venezolano que debería ser utilizado para confrontar el auge del coronavirus.

Los manifestantes no parecen advertir que el coloniaje no es solo cuestión de pasado, sino que se proyecta a futuro y que, en pleno 2020, su país toma decisiones que dejan sin medicina a una población entera sumida en la pobreza.

La importancia actual del oro.

En medio de las sanciones cada día más agobiantes y que han impactado de manera severa la industria petrolera, el oro ha comenzado a tener un peso que antes no tenía para Venezuela. Este metal es vital para obtener liquidez y hacer compras de cosas básicas, como comida y medicinas, cuando el bloqueo financiero impide a las instituciones del Estado usar las vías normales para adquirirlas.

Todo esto ocurre en momentos en que el oro está recobrando su importancia mundial, que fue sustituida por el dólar al finalizar la Segunda Guerra Mundial, pero que muchos consideran que  "reanudará su papel en el centro del sistema monetario", tal como recoge del veterano corredor de bolsa estadounidense Peter Schiff.

A Reino Unido no le interesa que salga el oro venezolano y es posible que termine quedándose con él, como ocurrió con las reservas internacionales libias. Pero peor es que los actores políticos venezolanos prefieran que así sea, y no terminen de acordar un mecanismo que permita confrontar la situación actual. Tristemente, este pasaje nos recuerda que la colonia no es solo una imposición, sino también una opción para los colonos.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.