Opinión

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Ociel Alí López

Es sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela. Ha sido ganador del premio municipal de Literatura 2015 con su libro Dale más gasolina y del premio Clacso/Asdi para jóvenes investigadores en 2004. Colaborador en diversos medios de Europa, Estados Unidos y América latina.
La oposición moderada intenta una sorpresa electoral que pueda posicionar a una nueva oposición al gobierno, ubicada fuera del espectro radical impulsado desde Washington y Florida, e impida por la vía política (no violenta) que las fuerzas chavistas sean mayoría en los poderes públicos.
Habría que recordar que EE.UU. no es el mismo país de hace un año. Entre la crisis sanitaria de la pandemia y la crisis económica derivada, se abre un escenario en el cual puede estar acaeciendo un proceso de debilitamiento de la principal potencia del mundo.
A pesar de que en el país ya es una costumbre cambiar gobiernos de la noche a la mañana, que se produzcan manifestaciones durante una semana es algo inédito en su historia reciente.
Es probable que el gobierno venezolano y el estadounidense logren establecer otro tipo de interacción llevada por un camino más diplomático, pero igualmente convulso.
Trump no supo en qué momento responder como un político que interpela al sujeto o como un estadista que debía unificar.
Este 3 de noviembre demostró que Trump no era un 'error histórico' fácilmente desplazable o un outsider con suerte de principiante en la política, sino que es un fenómeno que logra articular públicos.
Las fuerzas progresistas están volviendo a presentarse como opción de gobierno, esta vez con lecciones aprendidas y el desafío de redefinir eficazmente el Estado.
Chile, Bolivia, Venezuela y EE.UU. vivirán singulares procesos comiciales que pueden cambiar los escenarios probables por otros más sorprendentes.
La cercanía de los comicios en EE.UU. y las elecciones parlamentarias en Venezuela pronostican un escenario complicado para el mermado liderazgo opositor.
El entusiasta candidato republicano ahora tendrá que cambiar su estrategia en las pantallas y alejado de la calle.
La narrativa de nación de Trump y Biden está lejos de la imagen paradigmática de EE.UU. Hablan hoy de un país devastado, en guerra.
El candidato republicano se ofrece como un muro entre el sueño americano y el caos, representado discursivamente ya no tanto por Maduro sino, sobre todo, por Joe Biden.