Opinión
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Ociel Alí López

Es sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela. Ha sido ganador del premio municipal de Literatura 2015 con su libro Dale más gasolina y del premio Clacso/Asdi para jóvenes investigadores en 2004. Colaborador en diversos medios de Europa, Estados Unidos y América latina.
La vía política que se abre con esta decisión parece estar avalada por el gobierno de EE.UU. y la Unión Europea (UE), lo que significa un cambio diametral de enfoque.
Las medidas tomadas en Washington hacen pensar que los peores días pueden estar por venir en el país suramericano, y no solo por la pandemia.
El flamante secretario de Estado de EE.UU. plantea pasar la página del intervencionismo y causa un sismo en las filas del antichavismo radical.
Todavía no podemos conocer la dimensión del daño sufrido, pero sí podemos saber que la pandemia llegó para cambiarlo todo. Y aún no sabemos por cuánto tiempo.
El fracaso de ese evento demostró que la correlación de fuerzas en Venezuela no iba a cambiar y que el escándalo posterior sería un fardo para la credibilidad de la derecha.
Las matemáticas no fallan. El correísmo requiere una campaña que permita la suma de un contingente importante de votantes que prefirieron otra opción hace pocos días.
Los resultados preliminares muestran que el correísmo ha perdido cierta fuerza hegemónica, especialmente en relación al crecimiento de la fuerza indígena Pachakutik.
No se trata de una nueva doctrina, ni de una nueva estrategia sólida y configurada, pero hay gestos que plantean un nuevo ambiente para tratar la cuestión venezolana.
Hay que recordar que las organizaciones originarias vienen de una convocatoria exitosa que logró, junto con otros sectores, torcer el brazo al gobierno de Moreno en 2019.
La derrota de Trump, y el tipo de final impresentable que se forjó, ha provocado una fuerte resaca o depresión en los llamados 'megazolanos', como se les llama a los venezolanos seguidores de Trump que viven sobre todo en el estado de Florida y en España y que, con apoyo financiero, mediático y geopolítico, han maniatado al resto de sectores opositores, que han sido llevados a la abstención como política única.
Hay una avanzada sorprendente de las potencias en esa zona en reclamación, que ocurre bajo el lógico reclamo y la denuncia constante del gobierno venezolano.
Su gestión deberá corresponder al voto de las minorías, atendiendo graves problemas que han arrastrado históricamente: el racismo, la represión, la persecución a inmigrantes, la precariedad de la salud y educación para clases medias y populares. Si Biden no avanza en esta dirección, podría llevar a sus votantes hacia la abstención en los próximos comicios, tal como ha ocurrido anteriormente.