Opinión

Entre la ruptura y la reanimación: las tensiones de Mercosur tras una reunión de incertidumbres

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La reciente cumbre de presidentes de Mercosur en Montevideo, que se celebró el 5 y 6 de diciembre, transcurrió sin sorpresas, pero con mucho aspaviento, un comunicado conjunto de Paraguay, Argentina y Brasil en contra de Uruguay, y la desazón de este último acerca del grupo.

Finalmente culminó, tal como empezó: con fuertes incertidumbres sobre el futuro del mecanismo de integración. 

Uruguay como anfitrión 

Cinco días antes del comienzo de la cumbre presidencial de Mercosur, el gobierno uruguayo, como quien prepara una fiesta sorpresa, entregó –por medio de su canciller Francisco Bustillo– una solicitud formal a Nueva Zelanda para su ingreso en la Asociación Transpacífico, el tratado comercial que incluye a países como Australia, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Perú, Singapur y Vietnam.

El problema es que los estatutos de Mercosur prohíben tratados de libre comercio de alguno de sus países por separado.

En un comunicado conjunto, los coordinadores de Brasil, Paraguay y Argentina le aclararon a Uruguay que estos países "se reservan el derecho de adoptar eventuales medidas que juzguen necesarias para defender sus intereses". Pero la sangre no llegó al río.

En la pasada cumbre celebrada en Asunción, hace seis meses, ya todos se enfilaban contra Uruguay por el inicio de sus negociaciones con China para establecer un tratado de libre comercio.

Entonces, el panorama no ha cambiado tanto en estos meses. Aún no se evidencia cómo podrían evolucionar los principales obstáculos con los que se enfrenta el grupo regional.

En la más reciente reunión todavía no fue posible vislumbrar cuál será la política del presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en torno al Mercosur, y tampoco si el ingreso de Montevideo a tratados con otros países terminará de quebrar el mecanismo de integración, calificado como un "corsé" por el presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou.

¿Lula reanimará el bloque?

Igual que en la cumbre pasada, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha estado ausente. El vicepresidente Hamilton Mourão, bastante más moderado que en los inicios de su gestión, prefirió los discursos optimistas y de futuro para el grupo, pero su participación no representa, en nada, la política que va a ejecutar el nuevo gobierno del presidente electo. 

Entonces, la principal incertidumbre es sobre lo que hará Lula, como presidente del país que posee la economía que, de lejos, es la más grande en el seno del grupo. 

Pero aun no hay claridad de si el nuevo presidente va a reanimar realmente al Mercosur. Con el poder brasileño ya inmerso en el BRICS, es posible que lidere el ingreso del grupo a nuevas instancias geoeconómicas.   

La principal incertidumbre es sobre lo que hará Lula como presidente del país que posee la economía que, de lejos, es la más grande en el seno del grupo. 

Tampoco se sabe si Brasilia más bien va a privilegiar un perfil más independiente y actuar con mayor libertad en la actual coyuntura mundial, prefiriendo interactuar con otros grupos con perfil más geopolítico como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y los BRICS, lo que dejaría al mecanismo en una fase terminal. 

Cualquiera sea su decisión, Mercosur tendrá que reformatearse si quiere navegar las agitadas aguas internacionales de esta década.

Argentina también ha pedido su ingreso a los BRICS y tampoco sabemos si preferirá acudir a estas instancias cobijada por Brasil, o preferirá intentarlo sola, recordando que en 2023 habrá nuevas presidenciales. 

Todo esto va a afectar de manera contundente al bloque. Por los momentos, esta cumbre no logró despejar ninguna de las dudas preexistentes.

La otra incógnita: Uruguay

Si, finalmente, Uruguay es admitido en el Acuerdo Transpacífico y avanza su TLC con China, podría ser expulsado del Mercosur. Para algunos, esto puede representar una ruptura e incluso la extinción del grupo. 

Aunque, hay que considerar, que la economía uruguaya es bastante pequeña en relación a la argentina y brasileña que son las que hacen peso en una dirección u otra. Lo que quiere decir que una hipotética expulsión suya no tendría que significar la extinción del grupo. 

A partir del primero de enero, Lula asumirá la presidencia de Brasil y, gracias a su alianza con Alberto Fernández, tendrá amplio margen de maniobra en Mercosur hasta que lleguen las presidenciales de Argentina, previstas para finales de 2023.  

Aunque el coloso brasileño puede reanimar al Mercosur, es muy probable que este tenga que modificar sus estatutos, ya que provienen de comienzos de los noventa y han quedado obsoletos en el nuevo esquema global.

En ese corto período deberá rediseñarse el mecanismo de integración para que pueda atender a la nueva realidad mundial.

El nuevo punto de apoyo de Mercosur podría ser el conocimiento y manejo internacional que tiene el presidente electo brasileño. Es un actor de primer orden y el líder con más experiencia de la región.

Aunque el coloso brasileño puede reanimar al Mercosur, es muy probable que este tenga que modificar sus estatutos, ya que provienen de comienzos de los noventa y han quedado obsoletos en el nuevo esquema global.

La integración regional a debate

Como proceso de integración regional, en plena globalización, el Mercosur fue modélico para el resto de América Latina y el mundo. 

A comienzos de los noventa, en plena unipolaridad del mundo, la idea de la "integración regional" producía una respuesta a esa nueva condición. Se anunciaba la conformación de la Unión Europea. Regiones y subregiones reconfiguraron sus relaciones vecinales para confrontar la unipolaridad y la liberalización sin límites que se venía encima.

Así se creó en 1991, en el lado "más europeo" de Latinoamérica, el mecanismo de integración de los países del Cono Sur (a excepción de Chile). 

Pasados los treinta años desde su fundación, la realidad no es la misma. La unipolaridad se ha venido abajo y los modélicos mecanismos de integración, como la Unión Europea, entran en turbulencias. El Brexit y el conflicto en Ucrania han representado un futuro indeterminable para Europa.

El Mercosur entra también en una decadencia que se evidencia cumbre tras cumbre. Sin embargo, otras alianzas se tejen en el mundo y América Latina no está alejada de ellas.

Por todo esto, Mercosur tiene pocos meses para establecer su futuro, pero, al menos hasta enero, no habrá certidumbres al respecto.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

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