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¿Es posible mezclar el 'nacionalismo revolucionario' con el neoliberalismo?

Publicado: 13 ago 2010 13:28 GMT

México: ¿Es posible mezclar el 'nacionalismo revolucionario' con el 'neoliberalismo'?

¡Hola! ¿Qué tal?

En el número 2/2010 de las revistas Latinskaya Amerika e IBEROAMERICA que se publican en Moscú en ruso y español, respectivamente, se publica el artículo 'Contradicciones y perspectivas del proceso de cambios democráticos en México' de la experimentada historiadora Yulia Vizgunova, del Instituto de Latinoamérica de la Academia de Ciencias de Rusia.


Doctora Yulia Vizgunova

En el artículo se trata la nueva correlación de fuerzas políticas en México, en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión y a nivel de gobernadores de los Estados en las estructuras locales del poder legislativo. Se analizan las causas del éxito del Partido Revolucionario Institucional (PRI) centrista y el fracaso del partido gobernante de derecha Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), de centro-izquierda. Se estudia el nuevo proyecto de reformas del presidente Felipe Calderón, y se evalúan perspectivas de la transformación democrática.

La autora menciona, entre otras cosas, las marchas masivas donde participaron diferentes capas de la población, inspiradas tanto por el patriotismo arraigado profundamente en la historia como por el afán de defender el derecho de los trabajadores y sus organizaciones a participar en la solución de los problemas de las relaciones laborales en la época de renovación de las instituciones y leyes. En México donde el vértice de la modernización política ha pasado (se ha realizado la alternancia del 'presidencialismo' y de la hegemonía de un solo 'partido estatal' (PRI) al sistema de muchos partidos y a la separación de poderes, ejecutivo, legislativo y judicial y se han creado unos mecanismos bastante confiables del sistema electoral competitivo y transparente), a la vez se conserva todavía la cultura política antigua basada en las ideas del 'nacionalismo revolucionario' del PRI y las formas arcaicas profundamente enraizadas de las relaciones sociales, como el paternalismo y el autoritarismo, que a menudo se presentan en forma de clientelismo e incluso caudillismo, es decir, corrupción. A la vez, todo lo mencionado sucede en el escenario de la profundización de la estratificación social, la desigualdad de propiedades y la polarización de muchos intereses en unas condiciones de economía neoliberal de mercado. Van intensificando los conflictos de intereses relacionados con la redistribución de la propiedad de los medios de producción y del poder, lo que conlleva el surgimiento de nuevos retos y contradicciones relacionadas, particularmente, con fenómenos tan peligrosos como la extensión de las esferas de influencia del narcotráfico y el crecimiento del crimen organizado.

El conjunto de los factores mencionados complica el proceso de reformas, lo impide en algunas etapas, induciendo a la opinión pública al pronóstico pesimista de las perspectivas de los cambios democráticos. Por ejemplo, según Valdés Ugalde, director de la Revista Mexicana de Sociología, México no ha logrado efectuar la transformación del sistema político de una manera que responda a las necesidades de la población a nivel del siglo XXI.

Al mismo tiempo se desprende de la realidad que la sociedad mexicana, caracterizada hoy en día por un mayor grado de independencia y madurez, ha cambiado de manera que va reorientando cada vez más el curso de las reformas económicas, políticas y sociales a favor de los intereses de la mayoría de acuerdo con los requerimientos de la modernidad y sobre la base de mantener las conquistas democráticas y sociales. Cubriendo dichas necesidades de la sociedad y el Estado, el pensamiento social de México hace intentos de encontrar un camino óptimo de desarrollo, libre de los defectos del modelo neoliberal con su exageración de las posibilidades de la competencia de mercado, por un lado, y de los estereotipos del 'nacionalismo revolucionario' y el sistema antiguo de los vínculos verticales hipertrofiados que aseguran el control estatal sobre todas las esferas de la vida social, por el otro. En este sentido, es interesante la investigación conjunta de Héctor Aguilar Camin, publicista y escritor, y de Jorge Castañeda, distinguido politólogo, ex comunista y el primer canciller en el Gobierno de derecha de Vicente Fox (2000—2006), quienes también comparten el punto de vista arriba mencionado. Este proyecto, según ellos, podría convertirse en el instrumento que conforme una amplia coalición para la propuesta de un candidato independiente para el puesto de presidente de México de cara a 2012.

El papel importante en la competencia por la victoria en las elecciones presidenciales entre los candidatos de los tres principales partidos jugarían, indudablemente, sus plataformas electorales. En la etapa contemporánea de cambios democráticos, los cuales se realizan en México bajo la influencia de los procesos globales del siglo XXI, el PRI puede llegar al poder supremo sólo en la base de un nuevo proyecto que responda a las necesidades sociales del país y contenga ideas de interacción y paridad de derechos en la triada Estado-mercado-sociedad, elaborado con la participación de representantes de la mayoría de la población.

A la luz de lo expuesto, cabe destacar que hoy en día en México va creciendo el papel de la sociedad civil, es decir, de las organizaciones no gubernamentales, asociaciones de diferentes tipos, movimientos y ciudadanos como los principales portavoces de los intereses de la población y los propulsores de las iniciativas sociales y de proyectos de desarrollo del país por el rumbo de la transformación democrática con el contenido social, concluye Yulia Vizgunova.

Yo pienso que el PRI puede reconquistar el poder presidencial no gracias a la creciente madurez de la sociedad civil de México, cansada de la violencia y el desorden, sino porque el proyecto del PAN, con el que este partido llegó al poder hace 10 años, ya está gastado. Pero el problema es que hasta el momento tampoco está claro el proyecto social del PRI de nuestros días.

Y ustedes, ¿qué opinan?

Vladímir Travkin, e-mail: revistala@mtu-net.ru

Periodista, director de la revista rusa «América Latina» cuenta sobre las relaciones ruso-iberoamericanas.

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