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Socios globales: buscando la confianza económica (II parte)

Publicado: 30 nov 2010 20:47 GMT

leer la 1 parte

Unión Europea — Mercosur y Rusia

¡Hola! ¿Qué tal?

Continuando su ensayo, la doctora V.Tayar afirma, que cabe señalar, que existe un núcleo de países de la 'vieja Europa' que mantiene vínculos relevantes con Mercosur, como es el caso en primer término de España, así como de Francia, Italia y Alemania. En lo que se refiere a las inversiones, en los últimos años Europa, con España en cabeza, ha sido la región que llegó a ser el origen de la mayoría de las inversiones extranjeras en algunos países de América del Sur. En la actualidad, la inversión se está concentrando en Brasil, Chile y Perú que son naciones más dinámicas y que ofrecen mayor seguridad jurídica a los inversores.

Las asimetrías existentes entre las dos regiones suelen ser designadas como uno de los mayores obstáculos a superar para fortalecer la asociación birregional. Mientras la inversión europea es una de las más importantes para las economías del Mercosur, la presencia de empresas de dicha región en Europa es casi insignificante. Con todo, la importancia estratégica del Mercosur para la economía europea es evidente: a esta agrupación le corresponde más del 50% de las importaciones de la UE en procedencia de Latinoamérica. En la negociación birregional entre la UE y el Mercosur, las principales sensibilidades se manifestaron precisamente en el sector agrícola de varios países miembros de la UE y en sectores industriales de países del Mercosur, tales como el de automatización con fuerte presencia de empresas europeas y con marcado impacto, directo e indirecto, en la generación de empleo.

En las relaciones UE — Mercosur un papel especial le corresponde a España, que por lo visto, procura actuar en calidad de 'árbitro europeo', manteniendo posiciones sólidas en cuestiones tales como la defensa de los intereses de los miembros nuevos y potenciales de la UE y el ajuste de las relaciones entre la misma y sus socios extrarregionales. El área latinoamericana ha ocupado tradicionalmente un lugar importante en la política exterior española. España se percibe como un país europeo e iberoamericano.

En mayo de 2010 Madrid ha sido anfitrión de la VI Cumbre Unión Europea — América Latina y el Caribe, la que fue convocada con el lema 'Hacia una nueva etapa en la asociación birregional: la innovación y la tecnología en favor del desarrollo sostenible y de la inclusión social'. La Presidencia de turno española de la UE en el primer semestre de 2010 se marcó como objetivo mejorar la relación UE —Latinoamérica a nivel global, regional, bilateral y en el ámbito de la sociedad civil. En el ámbito global, España espera que se dé profundidad al diálogo político para pasar de ser 'socios regionales' a 'socios globales', y en el birregional, pretende dar un 'impulso definitivo' a los distintos acuerdos de asociación. A nivel bilateral, España pretende contribuir a que avance el acercamiento de Europa a países con los que existe ya una relación estratégica como Brasil, México y Chile. Queda por ver si España, enfrentada actualmente a problemas económicos internos generados por la crisis económica internacional, logrará mantenerse en el área latinoamericana en calidad de principal inversor europeo. En tal contexto, las posiciones y el peso económicos de España tanto en el mercado europeo como en el latinoamericano dependen por entero de la eficacia con que se apliquen los diversos programas nacionales que elabore la élite política y económica española.

En una perspectiva a corto plazo, cabe esperar que la UE mantendrá un enfoque diferenciado respecto a los países y agrupaciones integracionistas de América Latina. Un importante elemento en la estrategia de la UE será sin duda el fortalecimiento de sus posiciones en los países del CARIFORUM, del Mercado Común Centroamericano, Colombia y Perú, que se muestran dispuestos a estrechar la cooperación con los países occidentales. Lo más probable es que Bruselas mantenga una actitud cautelosa en sus relaciones con Venezuela, Bolivia y Ecuador. Persistirá el creciente interés de la UE por Mercosur y, en primer término, por Brasil, como socio estratégico. Es de prever, piensa la economista rusa, que se introduzcan nuevos elementos correctivos en la estrategia económica europea con respecto a la región, procurando fortalecer el diálogo y la cooperación con aquellos países que ofrecen mejores perspectivas para los europeos. Parece poco probable que prosperen formas de cooperación birregional  entre la UE y América Latina como las que se aspiraba a establecer diez años atrás. Es poco probable, debido, principalmente, a la elasticidad de los procesos de integración latinoamericana. La cooperación económica entre la UE y América Latina, pronostica V.Tayar, seguirá teniendo un carácter fragmentario y asimétrico.

Es de señalar que desde mediados del primer decenio del siglo actual las relaciones ruso-latinoamericanas han alcanzado un nivel cualitativamente nuevo de desarrollo. Moscú presta una creciente atención a los estados latinoamericanos considerándolos como importantes actores en la palestra mundial. Según muchos analistas rusos, la evaluación minuciosa y el aprovechamiento de las posibilidades que se ofrecen a empresas rusas para la expansión de sus actividades de producción e inversiones en el conjunto del área latinoamericana, y en particular en Mercosur, sigue estando al orden del día y merece que se le preste la debida atención en el contexto actual, cuando varios países de la región están explorando las perspectivas de establecer nuevas relaciones con socios fiables.

En este sentido es significativa la entrevista mantenida por los jefes de Estado ruso y brasileño en mayo de 2010 en Moscú. Las conversaciones entre ellos se centraron en el tema de las inversiones, la colaboración tecno-científica y el espacio. En perspectiva, un instrumento promisorio para el fomento de la cooperación ruso-latinoamericana podría ser un acuerdo de libre comercio, como los que ya están en vigor entre la Unión Europea y varios países de la región: México, Chile y Perú. En este plano podría ser muy útil la experiencia de la UE en implementación de esos convenios. Ahora bien, para lograr tal objetivo es necesario que Rusia ingrese en la Organización Mundial del Comercio, lo que le permitiría elevar el nivel de sus relaciones con Mercosur mediante la firma de acuerdos sobre comercio preferencial.

Así son el análisis y los pronósticos de la doctora Violeta Tayar.

Y ustedes, ¿qué opinan?

Vladímir Travkin, e-mail: revistala@mtu-net.ru

Periodista, director de la revista rusa «América Latina» cuenta sobre las relaciones ruso-iberoamericanas.

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