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Salvajes y libres

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Halcones sacres, osos polares, tigres y leopardos de Amur. Estas son algunas de las especies en peligro de extinción que habitan en Rusia. A pesar de su vasto territorio, lleno de rincones inhóspitos e inaccesibles, la mano del hombre es alargada y ningún animal está completamente a salvo de su acción destructiva. Pero lo que el hombre hizo, el hombre puede enmendarlo, aunque la tarea no es fácil: en esto, como en todo, dañar siempre es más sencillo que sanar.

La actividad humana está poniendo en peligro de extinción a varias especies de la fauna salvaje en el planeta, y Rusia no es la excepción. Actualmente, la población mundial de osos polares está aproximadamente entre 22.000 y 31.000, y con el fin de preservar la población de esos animales en la circunscripción autónoma de Chukotka, en el Lejano Oriente ruso, opera la Organización Protectora de Osos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) Rusia.

Su personal, con apoyo de la Policía y la Guardia Costera, patrulla extensas zonas por donde pasan las rutas migratorias de animales de especies raras para evitar su cacería. Pero debido al rápido deshielo del Ártico, las morsas y los osos polares se ven obligados a acercarse a los lugares habitados por personas, lo que en ocasiones puede dar pie a encuentros con un desenlace trágico. Dicha organización también se encarga de enseñar a la población cómo comportarse ante un eventual encuentro con un oso.

La tala indiscriminada de bosques y la caza furtiva también han puesto en riesgo al tigre siberiano. El jefe adjunto de Conservación de Especies Raras de WWF en la provincia de Amur (Lejano Oriente de Rusia), Pável Fomenko, teme que debido a la pérdida de arbolado, buena parte de esa región quede desierta en los próximos 300 años, y con ello se produzca la desaparición no solo de tigres, sino también de otros animales.

Caza furtiva y rutas de tráfico

Hace 25 años, el número de tigres de Amur era de 450 y, gracias a los esfuerzos de WWF y de las autoridades locales, se ha logrado aumentar su población hasta los 580 ejemplares. Sin embargo, la piel de ese felino es muy valorada en el mercado negro y no se ha podido erradicar por completo su caza furtiva ni las rutas de tráfico hacia países como China.

Otra especie en peligro de extinción es el leopardo de Amur, cuya población es de poco más de 100 ejemplares, y el halcón sacre ruso. Esta ave es muy demandada en la cetrería árabe, donde consideran que un halcón salvaje es mejor que uno de cría. En solo 20 años, su población se ha reducido en un 43 %.

Presión para legalizar la venta de especies en peligro de extinción

Ígor Kariakin, ornitólogo del Proyecto de Conservación de los Halcones Sacres de Altái, asegura que los cazadores de estas aves son "en su mayoría" sirios, iraquíes, libios y de otros países donde siempre se han cazado halcones. "Antes, unos 25.000 halcones que vivían en el territorio que abarca desde la provincia de Moscú hasta Altái se iban a invernar allí [a las naciones árabes]. Cuando la población se extinguió, todos los cazadores empezaron a venir aquí", relata Kariakin.

Además, señala que los principales mercados del halcón sacre ruso son Emiratos Árabes Unidos, Catar y Arabia Saudita. "Hay bastantes leyes y la venta está prohibida, pero hicieron presión incluso a nivel internacional para que Mongolia pudiera vender legalmente halcones sacres. Sin embargo, las rapaces mongolas no les interesan, y atrapan a las nuestras", denuncia el ornitólogo.