Programas

Un sueño de altos vuelos

Publicado:
De niños deseaban volar y tuvieron que abandonar sus fantasías infantiles para convertirse en empresarios, directivos o programadores, pero ese sueño nunca les abandonó. Ahora, no solo pilotan sus propios aviones, sino que participan en competiciones extremas de velocidad y acrobacias.

Estos hombres se reúnen los fines de semana en un aeródromo de Rusia para dedicarse a lo que más les gusta. Desde pequeños soñaban con volar y, pese a que sus vidas tomaron rumbos diversos, ahora son pilotos especialistas en acrobacias aéreas y hasta ganan competiciones.

Oleg Lariónov, fundador de la agencia aérea Laros, recuerda que desde muy joven quería ingresar en una academia aérea, pero en principio no se dio y, con los años, se dedicó a los negocios. Sin embargo, nunca abandonó su sueño.

El aeródromo aloja aviones ligeros con características y colores diversos. Uno de ellos es una versión de exportación de la empresa rusa Sukhoi, que pasó la primera mitad de su vida en EE.UU. y regresó a casa.

Los pilotos preparan una competición en la ciudad de Riazán: los aviones deben volar entre varios pares de postes hinchables a la mínima altura y la máxima velocidad posibles.

Las carreras aéreas de Rusia son una competición extrema que implican concentración y destreza para completar el circuito en menos tiempo: en ocasiones, los ganadores se deciden por centésimas de segundo.

Además de a sus capacidades, los pilotos deben estar atentos a la climatología porque no resulta recomendable pilotar un avión acrobático con lluvia, ya que su aerodinámica empeora mucho.