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El timo de las pequeñas empresas en EE.UU.: "Tenemos un sistema que glorifica el fraude y la única forma de enriquecerse es evadiendo impuestos"

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En este episodio de 'Keiser Report' Max y Stacy comentan el ascenso parabólico de las solicitudes de creación de pequeñas empresas como resultado de que el ciudadano corriente, a imitación de los beneficiarios del efecto Cantillon, se haya decidido a saquear la próxima ronda de estímulos. En la segunda parte Max habla con el abogado Stephen Palley sobre las últimas noticias de las muchas acciones legales contra empresas dedicadas a las criptodivisas, como BitMEX Exchange.

El efecto Cantillon en la economía estadounidense ha sido parte fundamental del sistema de dinero fíat y los más beneficiados siempre han sido el 1 % de la población: los ricos. Ahora, en una época en que el dólar parece no estar en posición de ser la moneda de reserva mundial y, ante el "final de la época fíat", es la "gente corriente" la que busca beneficiarse, aseguran Max Keiser y Stacy Herbert en este nuevo episodio.

De acuerdo con Stacy, desde 2004 ha surgido un "movimiento parabólico" en las estadísticas de la formación de pequeños negocios en el país y actualmente este fenómeno registra un repunte. Al parecer, la razón es que estos nuevos empresarios podrían querer sacar provecho de los fondos del Programa de Protección de Pagos (PPP) —un fondo de 560.000 millones que se reservó en abril— destinado a pequeñas empresas para enfrentar la crisis económica derivada de la pandemia de coronavirus.

"Ahora mismo hay dos opciones: podemos quedarnos en casa durante la pandemia, irnos al paro y reclamar una ayuda económica de 600 dólares semanales, o podemos convertirnos en una empresa y recaudar millones de dólares de los contribuyentes y acercarnos un poco más a la clase de los beneficiarios del efecto Cantillon", asegura la presentadora.

La presentadora subraya que ese dinero prestado, que llega directamente del Departamento del Tesoro estadounidense, es dinero de verdad que en su mayor parte no se espera que sea devuelto, de modo que es dinero gratis. No obstante, es en realidad "una estafa piramidal". "Los bancos centrales le dan el dinero a Wall Street a intereses negativos o cero, y cada vez que introduce dinero en la economía, Wall Street se lleva una recompensa gracias a que otros lo prestan o lo utilizan a través del sistema bancario. Cada una de esas acciones lo que hace es recompensar a los originadores: los bancos de Wall Street", explica Keiser.

Según el anfitrión, de este modelo de negocio, que ha creado "una élite que distorsiona esa economía", también quieren hacerse partícipes los dueños de las pequeñas empresas. Y es que luego de que gigantes como Apple se aprovecharan del sistema —aumentando su valor en bolsa solo con recompras de acciones— los demás han decidido entrar en el fraude "porque se han dado cuenta de que, si no, van a desaparecer".

Stacy afirma que el sistema estadounidense "glorifica" las actividades fraudulentas y "la única forma de enriquecerse en el país es evadiendo impuestos". Estas prácticas han comenzado a introducirse en escalafones más bajos y en el caso de las ayudas, aunque el FBI está arrestando a quienes las han solicitado de manera fraudulenta, la gente ve esto "como parte del coste de hacer negocios". De cualquier modo, "aquellos que se dedican a saquear el fondo PPP apenas pueden quedarse con uno o dos millones, pero los que están al nivel de la Reserva Federal cuentan sus beneficios en miles de millones", concluye.

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