Una mujer que estaba observando un roble derribado por la tormenta Sandya - que ya se cobró al menos 82 vidas en EE.UU.- hizo un siniestro descubrimiento: encontró un esqueleto de varios siglos de antigüedad enredado en las raíces.
Katie Carbo quedó asombrada al ver una calavera con la boca abierta dentro del árbol caído en la ciudad de New Haven, Connecticut. Al llegar unos agentes de Policía, afirmaron que el cadáver parece haber estado allí desde los tiempos coloniales, es decir, el siglo XVII, cuando los primeros puritanos llegaron a este territorio.
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