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Chips en los dientes de su mujer o en el cuerpo de periodistas y otras obsesiones de Bin Laden

Publicado: 1 mar 2016 18:39 GMT | Última actualización: 1 mar 2016 19:47 GMT

A medida que avanzaba la guerra de EE.UU. contra Al Qaeda, los líderes de la organización terroristas estaban cada vez más obsesionados con espías, drones y otros dispositivos de seguimiento.

PentagonReuters
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A medida que avanzaba la guerra de EE.UU. contra Al Qaeda, sus líderes estaban cada vez más preocupados por la posibilidad de estar rodeados de espías, aviones no tripulados y dispositivos de seguimiento secretos, según se desprende de los documentos incautados en el asalto de 2011 contra Osama Bin Laden a los que han tenido acceso Reuters y la cadena ABC.

Un total de 113 documentos, traducidos por las agencias de inteligencia de EE.UU.y fechados en su mayoría entre 2009 y 2011, forman parte del un segundo grupo de materiales desclasificados desde mayo de 2015. La mayor parte de los mismos no ha sido publicado.

En una carta a los miembros de Al Qaeda que mantenían a un rehén afgano, Osama bin Laden ordenó deshacerse de la maleta en la que se entregaba el pago del rescate debido a la posibilidad de que llevara un chip de seguimiento.

Además, en una aparente referencia a aviones no tripulados estadounidenses que patrullaban los cielos, el líder terrorista ordenó que sus combatientes no salieran de su casa alquilada en la ciudad paquistaní de Peshawar excepto en días nublados.

Otro documento revela que Al Qaeda ejecutó a cuatro aspirantes a voluntarios al sospechar de que se trataba de espías solo para descubrir que probablemente fueran inocentes, según altos funcionarios de inteligencia de EE.UU. citados por Reuters. 

En otro documento, con fecha del 11 de mayo de 2010, Bin Laden alertaba a Atiyah Abd al Rahman, número dos de la organización terrorista, de que tomara precauciones a la hora de organizar una entrevista con el periodista de Al Jazeera Ahmad Zaidan, ya que EE.UU. podría seguir sus movimientos a través de dispositivos implantados en su equipo, o bien por satélite.

Bin Laden advirtió que los periodistas puedan estar bajo una vigilancia por tierra o por satélite que ni ellos ni los extremistas pueden percibir.

Las sospechas de la existencia de dispositivos de seguimiento aparecen una y otra vez en los documentos de la organización. En otra carta, Bin Laden –escribiendo bajo el seudónimo Abu Abdallah– expresaba su preocupación por la visita de su esposa a un dentista en Irán debido a que allí le podrían haber implantado un chip de seguimiento en su relleno dental.

El tamaño del chip era aproximadamente de la longitud de un grano de trigo y el ancho de una fina pieza de fideos y dió la instrucción de destruir la carta después de leerla.

Crítica a Obama y planes de nuevos ataques

Los documentos declasificados ponen de manifiesto que, a pesar de la creciente presión, Bin Laden y sus colaboradores planeaban una campaña mediática contra Nueva York y Washington para marcar el décimo aniversario del 11-S. 

En una carta sin fecha, el jefe de Al Qaeda critica al presidente de EE.UU., Barack Obama, por no poner fin a la guerra en Afganistán, y predice con precisión que el plan del mandatario para acabar con el conflicto entre Israel y Palestina fracasará.

Los líderes de Al Qaeda también instaron a cometer nuevos ataques contra EE.UU. En una carta, aparentemente escrita por Bin Laden a Nasir al-Wuhayshi, jefe de la rama de Al Qaeda en Yemen, el terrorista llama a ampliar sus operaciones en EE.UU.

El testamento

En sus cartas y otros documentos personales, el fundador de Al Qaeda dejó instrucciones sobre cómo repartir tras su muerte su fortuna, estimada en unos 29 millones de dólares y guardada en Sudán.

En una nota que, según estiman los oficiales de inteligencia de EE,UU., fue escrita a finales de la década de 1990, el terrorista indica que el 1% del total debía ser entregado al miliciano Mahfuz Ould al Walid, cuyo nombre de guerra era Abu Hafs al Mauritani, mientras que otro 1% había de ir a parar al ingeniero Abu Ibrahim al Iraqi Saad, quien, según el documento, había ayudado a Bin Laden a establecer su primera compañía en Sudán.

Asimismo, Bin Laden pidió a su familia que emplearan el resto de la suma amasada para continuar la yihad mundial. 

Finalmente, el fundador de Al Qaeda estableció cantidades específicas a repartir entre sus familiares cercanos: su madre, un hijo, una hija, un tío, los hijos de su tío y tías maternas.

En una carta del 15 de agosto de 2008, el terrorista se dirige a su padre pidiendo que cuide de su familia si él fallece antes. 

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